AKN,
22-8-01NOSOTROS LOS "HISPANOS"...
Hace unos días recibí una gentil carta de una "Dirección Provincial de Educación Hispana". Confieso que aunque ya había oído esa denominación anteriormente, cuando la vi impresa en papel membretado oficial me pareció que este asunto, que en principio parece una inocente denominación de contenido idiomático, había llegado hasta el límite de constituirse en atentado contra la identidad de la mayoría de los ecuatorianos.
Ecuador es uno de los pioneros en América Latina en el establecimiento de un sistema de educación destinado a los pueblos indígenas. Fue concebido como un esquema específico con ciertos niveles de autonomía y descentralización, que enfatizan lo intercultural del país. Para cada pueblo o comunidad lingüística, la educación se imparte en el respectivo idioma indígena y en Castellano. El del sistema de educación indígena, que se postula como intercultural y bilingüe, al irse afirmando dentro de la institucionalidad del Estado en el Ecuador, no sólo ha logrado reivindicar un derecho de los pueblos indios, sino que ha provocado que desde el mundo indígena se denomine "hispana" a la educación impartida en el sistema regular. Se piensa por ello que así como hay una educación quichua y una educación shuar, la educación regular que recibe la mayoría debería ser "educación hispana", identificándola con el idioma en que se imparte.
Lo "hispano" es un atributo de la realidad hispánica, o sea de España, y se usa también para denominar a habitantes de origen latinoamericano que viven discriminados en Estados Unidos. Por ello, en Ecuador hay educación ecuatoriana, no educación hispana. La educación regular ecuatoriana es ni más ni menos que eso. Las direcciones provinciales de educación son precisamente eso, direcciones provinciales de educación y no deben tener adjetivo alguno que las identifique con algo tan ajeno a la identidad ecuatoriana, como eso de "hispana". Nuestro país tiene un sistema de educación especial, destinado a los pueblos indígenas y es de carácter intercultural y bilingüe. Debemos promover con fuerza su desarrollo, no sólo por respeto a los derechos de los pueblos indígenas, sino para enriquecimiento de toda nuestra educación nacional, que forzosamente debe ser intercultural como un medio de promover la unidad del país y el conocimiento de la mayoría blancomestiza de los indígenas y negros con sus manifestaciones culturales. Pero promover y respetar la educación indígena no significa que ni el Ministro de Educación, ni los maestros de la UNE, ni un próspero comerciante cantonal sean "hispanos", ni mucho menos un sistema educativo que, si lo hubo, dejó de ser español en 1822.
Los derechos de autoafirmación de los pueblos indígenas no pueden arrinconarnos en una identidad ajena al país, que tiene que ver quizá con el uso del idioma Castellano, porque nos ofende al identificarnos con lo hispánico o con la forma despectiva con que los anglosajones de Norteamérica tratan a los latinoamericanos. Gracias al mal uso que se da a un término, los mestizos hemos recordado el deber de trabajar porque se elimine una afrentosa denominación de nuestro sistema educativo que sólo puede ser atribuida a la crisis de identidad o a la mala costumbre.
Enrique Ayala Mora
(El Comercio, Ecuador)