No usar el nombre de Canarias para justificar sus actos criminales

Por Francisco Javier González.

Todos sabíamos que iba a suceder. Hubiera pasado aunque no existiera un pretexto de nombre Ben Laden ni un 11 de septiembre. Incluso aunque Sadam Hussein viviera el exilio dorado que el Neoimperio proporcionó a sus muchos dictadores una vez que dejaban de ser útiles o que, como un nuevo Pinochet, hiciera mutis por el foro y se mantuviera tras el telón. Y hubiera pasado, no por voluntad divina o porque Allah abandone a sus fieles, ni porque ningún hado maligno lo tuviera predeterminado. La verdadera culpable es la madre naturaleza que transformo antiquísimos bosques del terciario en mares de oro negro en el subsuelo de la cuna de las civilizaciones, de la vieja Mesopotamia, donde el hombre inventó la escritura hace más de cinco mil años y la usó para redactar los primeros Códigos de Derecho por los que se rigió la humanidad hace casi otros tantos.

El Sr. Bush, al frente del Neoimperio, ha resucitado el concepto de Pax Romana con dosis abundantes añadidas de los Códigos de Colt y Linch perfeccionados en Guantánamo, supuestamente más moderados que el de Hammurabi, que solo pedía el "ojo por ojo" que copiaría luego Moises y que sus émulos israelíes actuales aplican a razón de doce a uno. En función de esa Pax Yanquee se puede aniquilar a un pueblo que, en la realidad práctica, lejos de ser ese "peligro universal" que se nos pinta, son apenas unos puñados de soldados malnutridos y peor armados que pasan sus noches bajo la pesadilla de los más sofisticados misiles y las bombas más "inteligentes". ¿Cómo puede consentir el Neoimperio que esta pandilla de desalmados sean los dueños de las mayores reservas de petróleo del planeta?

Tras el Imperator, oficiando de Divino Caesar, van los acólitos, los neoconversos y los aspirantes al reparto del botín. Allí, pugnando por destacar de la pandilla de facinerosos fuera de la ley, está el Sr. Aznar, prestando apoyos vergonzantes a una guerra en la que no pasa de ser el tonto útil, o la versión neoimperial del "compañero de viaje". Amparado por el silencio obligatorio de un Rey de opereta y con los oidos sordos al clamor de los ninguneados pueblos y naciones del Estado, el émulo de las glorias de Isabel y Fernando empuña la tizona y sueña con el Imperio hacia Dios que ya nos impusiera su mentor el general Franco.

Si grave e indignante es todo esto para las conciencias de los españoles de la calle utilizados arteramente por su propio gobierno, cuanto más grave e indignante no será visto desde los territorios coloniales ultramarinos como Canarias. Nuestra indignación va mucho más allá porque, además de utilizársenos, se nos toma por imbéciles. El Secretario de Política Internacional de la Ejecutiva Nacional del PP, el Sr. Jordi Moragas, ha declarado a ACN Press que el Gobierno español para tomar parte en esta agresión criminal, que ni siquiera reconoce como guerra, "ha tenido en cuenta la discontinuidad de nuestro territorio y el hecho de que una parte de él tiene carácter insular y está alejado de la Península" El Sr. Moragas siguió justificando la ayuda española a la agresión con cuestiones como que "la clarísima defensa del vínculo trasatántico que ha llevado a cabo el Gobierno español está directamente relacionada con esta cuestión geoestratégica, como garantía frente a futuros escenarios de inestabilidad", terminando con la guinda de considerar"absurdo que no se hata suscitado de una manera abierta y constructiva el debate sobre la situación geoestratégica de Canarias" admitiendo la dificultad de que "puedan crearse malentendidos con los vecinos (Marruecos)".

Me niego a que usen para esto el nombre de mi patria. Dejemos claro que SOLO EL GOBIERNO ESPAÑOL ES RESPONSABLE DE ESTA ACTUACIÓN CRIMINAL

Gomera a 20 de marzo de 2003