NUEVAMENTE CLARIDAD

José REPISO MOYANO

Una verdad cuando la es siempre es absoluta; al respecto, el hecho ya nunca podrá pasarse al no-hecho. La verdad existe porque, si no existiera, no existiría lo que existe. Por ejemplo, el atentado terrorista en Madrid ya nunca podrá pasarse a la mentira: ha sido tal como ha sido.

Yo nunca he dicho que una persona tenga la verdad a priori -pues, si la verdad consistiera en posesión, se poseería también a priori-, sino que una persona u otra buscan y encuentran la verdad: la dicen. Sencillamente porque todos sabemos que, mientras San Agustín encontró mil verdades, Arnaldo Otegui encuentra una o ninguna. Por lo tanto, existe una capacidad y una voluntad para encontrarla, y asimismo existe una fidelidad a continuar una coherencia: a respetarla.

Algunos seres humanos por no aplicarse ese seguimiento, esa coherencia, mienten sistemáticamente: porque justifican aún lo injustificable -la guerra, la represión de pueblos o el no tenerlos en cuenta como a los demás- a las órdenes subliminales de un mediocre, que no demuestra ni argumenta nada fuera de su vacuidad, o de su estilo salvamundos a bombazos o a la fuerza -el truco ya es muy antiguo-.

A pesar de todo, en el transfondo, cualquier equivocación de un político conlleva una responsabilidad -el error es inherente al ser responsable-. Y negar o esquivar eso, el no reconocerlo, es justificar lo injustificable: manipular como resultado.

Entonces se manipula cuando no se reconoce un error y se continua con él -inculcándoselo a los otros o confundiendo a los otros-. Así, el manipulador utiliza el error ajeno a su carga de responsabilidad; continua sin apenas sentir un remordimiento, sino lo justifica como medio para su finalidad le salga como le salga (los medios deben ser coherentes con la finalidad, que la dignifiquen).

Desde luego el Gobierno español reiteró en sucesivas comparecencias públicas que ETA era con casi seguridad la autora del atentado en Madrid; pero nunca rectificó para reparar la confusión que había creado, nunca asumió de que se había equivocado, sino siguió, siguió... Y a lo mucho dijo al final que hubo errores, los hubo, pero no asumió la responsabilidad de esos errores. Se aprovechó de eso. En cuestión lo mismo que hizo Bush con la guerra de Iraq, lo mismo que hacen y harán otros.

Al lado de esto los medios de comunicación también manipulan en cuanto no reconocen un error, de informar un hecho sin su carga de responsabilidad, de censurar a quien evidencia los errores que se cometen, o de negar que un hecho ha existido -por ejemplo, que se ha justificado la muerte de miles de inocentes por la lucha antiterrorista, Ħque se ha hecho!-.

Lo que pasa y pasará es que una vez que entran en la grandilocuencia que les regala el mediocre ya están santificados para continuar en su juego y, si se les ocurre retirarse, serán debidamente satanizados, chantajeados o aislados maquiavélicamente; porque, en política, en la mierda es muy fácil entrar y muy difícil salir: el olor les habrá calado demasiado sus conciencias.