Nuevo análisis de la burguesía canaria

Antonio Cubillo Ferreira *

En estos momentos, la burguesía canaria que está en el poder está preocupada por la gran manifestación cívico-popular del 23 de noviembre del 2002, en contra de las maniobras del monopolio Endesa/Unelco y, sobre todo, en contra de la política de los autonomistas de la Coalición Canaria. Hay grandes dudas respecto a su futuro y a las elecciones del 2003.

Todos sabemos que las elecciones del 99 dejaron al descubierto la crisis interna que atraviesa la incipiente burguesía canaria. El neocapitalismo liberal y la burguesía en formación se hallan en contradicción con la antigua burguesía caciquil y con los grupos de la aristocracia mendicante formada por descendientes de los conquistadores, caciques canarios que ayudaron a Franco y europeos de diferentes naciones, asentados desde hace siglos en esta colonia y los hijos de los que ganaron la reciente guerra civil 36-39. Estos últimos son los que han votado siempre al franquismo o al PP, es decir a quien manda en la metrópoli, mientras los otros forman parte del grupo autonomista de la COCA, hoy aliado del PP.

Al lado de esta vieja burguesía que vota PP y les gusta llamarse aristócratas y Coburgos, ha surgido con la autonomía otra subespecie, que no clase, formada por funcionarios nombrados por la democracia de la CC, la cual ha ido engrosando y controlando el nuevo sector de la economía canaria, que denominados ya en otro artículo el Sector Cuaternario, es decir el de los burócratas, enchufados y funcionarios de la administración autónoma; digo sector Cuaternario, para distinguirlo de los tradicionales sectores productores de riqueza de un país, primario (agricultura), secundario (industria) y servicios (terciario).

Desde el pacto PP-CC, esta subespecie o Sector Cuarternario cobró vida debido a su colaboración absoluta con el gobierno de la metrópoli y por su dedicación manifiesta a salvaguardar el colonialismo. Su conducta de sumisión y el aumento de la corrupción ha hecho que el pueblo de las islas se desentienda de la política y pase a la abstención, por considerar que el sistema electoral que se nos ha impuesto no es democrático ni libre y además existen los antidemocráticos topes electorales del 6% y del 30% (con los cuales están de acuerdo PP-PSOE-CC), lo que ha provocado una reacción negativa del pueblo, como lo demostraron los 532.000 votantes que se abstuvieron en el 99, es decir más de un tercio de la población.

Una parte de la burguesía incipiente recuperó riquezas con la emigración económica de Venezuela, sobre todo en el comercio y la construcción entre los años 70 y 90, y las invirtió en su día en Canarias, unos en la agricultura, otros, en el turismo y alguna que otra industria. Hay también una serie de industriales europeos establecidos en Canarias hace años, con hijos canarios y con intereses en las islas solamente, que forman parte de esta burguesía incipiente nueva y que hay que tener en consideración porque muchos de ellos ya no están ligados a la metrópoli y no se saben a quién van a votar o si se fabricarán sus propios partidos.

Con la creación de ATI por consejo del ministro del Interior español el padrino R. Martín Villa una gran parte de esta nueva burguesía y los agentes del tal Martín Villa en Canarias, exgobernadores y agentes secretos a sueldo, se apuntó en este grupo, sobre todo en Tenerife. Todos los que estaban en la UCD de Adolfo Suárez y R. Martín Villa en las otras islas, así como los izquierdistas arrepentidos de ese Franquestein que se llamó Ican, entraron en los partidos insularistas y posteriormente en las AIC y por ese medio en CC, creyendo que esta coalición o ente político les iba a proteger y darle parte de la tarta de las riquezas que se generan en Canarias. Sin embargo, los carcamales de la burguesía primigenia descerebrada que hemos designado al principio y los hijos de papá y la derecha trasnochada postfranquista no pueden soportar la llegada de la nueva burguesía incipiente, enriquecida en tiempos de la extinta UCD y de los izquierdistas arrepentidos, a pesar de que forman gobierno con ellos.

Los Gobiernos de Madrid, primero de la UCD, después del PSOE y ahora del PP, han impuesto a Canarias un marco europeo de relaciones políticas y económicas que ha llevado a un recorte sustancial de las libertades que venía gozando con los Puertos Francos y Cabildos, ganados en los siglos XIX y XX por nuestros abuelos.

Con la entrada forzosa en la CE europea, a través de los llamados territorios ultraperiféricos, eufemismo inventado para designar algunas colonias, se ha perdido parte de aquella soberanía de los siglos pasados, que significaban los Puertos Francos y Mancomunidades de Cabildos, que tanta riqueza dieron a Canarias; se han debilitado sectores fundamentales, como la agricultura, ganadería y pesca, lo que ha significado un encarecimiento de la vida y un empobrecimiento de las clases más desfavorecidas, así como la aparición de la corrupción en casi todos los niveles públicos y el insaciable afán constructor que está destruyendo nuestra territorio, donde se construye incluso en nuestros cementerios, como sucedió con el antiguo camposanto de La Laguna o en el Valle de la Orotava y el Rincón, o en zonas protegidas de las islas, o se venden montañas sagradas como la de Tindaya y otros miles de desastres ecológicos más.

Hay, no obstante, un sector de la pequeña burguesía, trabajador, emprendedor y moderno que busca su futuro, ya que ésta surge del sector trabajador enriquecido con la emigración, con la pesca, con las empresas del pequeño turismo, con los bares, con la construcción o con los negocios, en general, y, además, porque no tienen apellidos sonoros, aristócratas y de tradición hispana o rimbombante europea o son descendientes de conquistadores o de los franquistas, porque esta nueva pequeña burguesía no está sometida, como ellos, a la obediencia ciega al colonialismo tradicional desde hace siglos y podría en un futuro volverse peligrosa y tener aspiraciones independentistas, como ha sucedido en otras colonias del mundo.

Para protegerse, los autonomistas han infiltrado de sus elementos en estos grupos, como el PNC y los grupos insularistas, para que las ideas nacionales no prosperen entre ellos y puedan formar algún día, bloque o coalición con los independentistas, que es lo que más teme esta burguesía colaboracionista y autonomista y los órganos de prensa, de capital foráneo, que los apoyan.

La cuestión ahora es de saber si esta burguesía incipiente y autonomista, sin ideología nacional y sin conciencia de clase todavía, y los nuevos nacionalistas que han surgido últimamente se van a dar cuenta de que ellos podrían un día no lejano ser la nueva burguesía nacional que surge siempre en las colonias como proceso histórico y que, como toda burguesía de las colonias, se vuelve nacionalista y luchadora, llegando incluso a enfrentarse a la metrópoli.

Con las perspectivas petroleras en Canarias y con el posible comercio con el continente africano, a algunos de estos grupos se le estarán afilando los dientes. Económica y políticamente, saben que para evolucionar necesitan desgajarse de la metrópoli con la que ya ha entrado en contradicciones económicas, por lo que estamos viendo todos los días, y necesitan volar con sus propias alas, comerciando libremente con todos los países del entorno geográfico y pensando en explotar incluso las fuentes petrolíferas, sin tener que estar controlados por España.

Pensamos que, para hacerse creíble, estas burguesías deben crear sus propios partidos nacionales, de derechas o neoliberal, de izquierda, social demócrata o de cualquier otra tendencia, pero nacionalistas-independentistas, pensando en un futuro para Canarias como nación, es decir, llegar algún día a que Canarias entre en las Naciones Unidas como la República Guanche de Canarias, después del consiguiente proceso de desconización y que la bandera tricolor de las siete estrellas verdes ondee entre la de las demás naciones del mundo en el edificio de UN en Nueva York.

Si esto es así y llegan a ello en sus análisis, sólo le hará falta a esta burguesía incipiente romper con la mal llamada aristocracia mendicante decadente y con los grupos que votan al PP e incluso a los sectores autonomistas y reaccionarios de la CC, así como con todos los agentes españoles que tienen derecho y, sobre todo, con los agentes de R. Martín Villa, ahora dirigente escondido de Endesa/Unelco y también los agentes del CESID que un día se enviaron a Canarias para introducirse en los partidos canarios y en la prensa. Deben también acabar con el sector cuaternario que hemos citado y buscar rápidamente una ideología verdaderamente nacionalista-independentista, cosa que no tienen, basada en el principio de la Autodeterminación de los pueblos y descolonización de las colonias y renunciar a todo tipo de alianzas con los partidos de la metrópoli, PP y PSOE y, sobre todo, ponerse a pensar que para construir un país no se debe pensar en las subvenciones y ayudas que vienen de Europa, sino en el trabajo honrado.

En esta perspectiva, si no quieren desaparecer tendrán que pensar en un futuro próximo, en las alianzas nacionales, que aún están a tiempo, pues las alianzas o el bloque de alianzas un día habrá que hacerlas, y mañana es tarde. Y deben ser hechas en Canarias con todas aquellas fuerzas y partidos independentistas canarios, clases trabajadoras de la Intersindical Canaria, SOC y otros sindicatos netamente canarios, que buscan arrancar, todos unidos, los justos y legítimos derechos nacionales que nos pertenecen históricamente en tanto que pueblo colonizado, en tanto que territorio conquistado y colonizado por las fuerzas de las armas, que quiere convertirse en una nación libre y soberana donde trabajen dignamente todos los hijos de Canarias.

En una palabra, y esto lo hemos dicho siempre desde el MPAIAC a partir de 1964 y de su brazo político, el congreso Nacional de Canarias (CNC), nuestro proceso es un proceso soberanista para ser libres, el cual no es sólo fruto de las resoluciones internacionales administrativas ganadas para Canarias por la diplomacia del MPAIAC, sino que debe ser el fruto de una amplia unidad de todo el Pueblo Canario, las articulaciones con los organismos sociales, la movilización de las masas y la apertura de un auténtico proceso democrático social, popular y nacional, con un censo electoral canario propio, organizado a través del "Ius sanginis y Ius solis" y de unas instituciones nuevas y unas bases constitucionales regidas por una Constitución provisional canaria, que sean lo suficientemente consistentes para poder llevar a cabo, con ayuda de las Naciones Unidas y del Comité de los 24 o de la Desconización, el proceso de la descolonización y la autodeterminación que nos llevará la independencia.

* Presidente del CNC y secretario general del MPAIAC

** Publicado en el periódico "El Día" los días 27 y 28 diciembre 2002