CONGRESO BOLIVARIANO DE LOS PUEBLOS
CARACAS, del 25 al 27 de noviembre de 2003
.EL NUEVO PERFIL DE LA INTEGRACIÓN INTERCULTURAL Y EMANCIPADORA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
LA TORRE DE BABEL O EL CONCIERTO REPRIMIDO DE LA DIVERSIDAD CULTURAL.
Hoy en América Latina, la verdadera Torre de Babel o la confusión de lenguas es la Torre de Papel de la lengua y cultura única, la Torre Academicista o Mediática.
Es un hecho real y constatable que vivimos en un país y un continente donde existen, además del castellano, los idiomas indígenas y una diversidad de pueblos y culturas indígenas, afroamericanas, criollas y mestizas múltiples, euroamericanas, asiático-americanas y de otras latitudes. Esta Babel es la pretensión de la "cultura única" para poner en duda nuestros pueblos y culturas y amordazar las tierras y los ríos que hablan en las lenguas de las primeras naciones. Poner en duda nuestras culturas, es poner en duda nuestra propia existencia como pueblos, como lo dijera Calibán un día.
Un sólo idioma y una sóla cultura, no hacen concierto. La integración emancipadora será el concierto de lo uno en lo diverso. El asombro y la poesía de la diversidad de pueblos y culturas, sus poderes creadores, desbordan cualquier pretensión de reducirnos al mero mestizaje biológico. La Torre de Babel es la camisa de fuerza al concierto de lo uno en lo múltiple. La camisa de fuerza que hoy nos amenaza con la aplanadora de la globalización, el ALCA, el plan Colombia y demás mecanismos de la desintegración imperialista norteamericana.
INTEGRACIÓN CONTRA COLONIALISMO INTERNO
La nueva integración bolivariana de América Latina y el Caribe, representa un reto en el restablecimiento de la especificidad histórica, económica, social, cultural, política, ambiental y espiritual de este continente.
Hasta ahora los gobiernos, sociedades dominantes y hasta los grupos alternativos, han entendido la integración en términos de colonialismo interno, vale decir, de disolución de pueblos y culturas, usando como disolvente el mito ideológico del mestizaje, fundamentado en la negación de la pluralidad étnica y cultural y afianzado en la trampa de la "cultura única" (mal llamada nacional o criolla).
La palabra "criollo", viene de "crío", de menor de edad, sujeto a tutela en el proceso de desindianización compulsiva y luego de desafricanización. Lo cual no significa que no pueda usarse en un contexto crítico, pluralista e intercultural, en la necesaria revisión de la llamada cultura nacional.
Este proceso de desindianización cultural abarca al hijo de inmigrante europeo, nacido o criado en América, situación que no se ha quedado en el pasado colonial-independentista, prosigue hasta hoy.
El conflicto está en los orígenes mismos de la independencia, donde los peninsulares declararon a sus propios hijos como menores de edad y por tanto como buenos criados estaban privados de los altos cargos políticos y eclesiásticos en la colonia.
Ello origina en buena medida la independencia, la negación de la colonia, el preferir ser cabeza de ratón y no cola del león de Castilla.
Después de la independencia, la palabra criollo se hace extensiva a la población parda o mestiza, para encubrir mejor a la nueva clase dominante, los blancos criollos.
Necesario a la independencia era, la internacionalización de la lucha para internacionalizar la esperanza. Desde entonces surgió la necesidad de integrarnos. Y así se fraguó el proyecto de La Gran Colombia (1819-1830) y del Congreso de Panamá (1826). Para ser cabeza de león, pero no imagen y semejanza del imperio. Imperio es anexión. Anfictionía como la entendió Bolívar- es convivencia recíproca para defendernos ante un enemigo común. No es un ejército de ocupación bajo pretexto de liberar otro país.
Ya Miranda había percibido la integración como una necesidad y lo tenía en su Proyecto Histórico. Su proyecto constitucional era una síntesis de instituciones indígenas, africanas y europeas, lo cual significa que ya tenía una percepción de la diversidad cultural. A pesar de haber sido el más europeizado de nuestros líderes de la independencia.
Los pueblos indios de América poblaron este continente, 30.000 a 40.000 años según la arqueología después de un largo recorrido por todo el planeta. Partiendo un día de Africa cruzaron el Mediterráneo, Europa, Asía y Oceanía para llegar a América.
Y poblaron desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Probablemente se volvieron a encontrar con Africa, desde América, por el Brasil. Por su parte, en los siglo IX y X los vikingos llegaron a América por el norte de Europa.
Por eso no es extraño que los mitos indígenas de América hablen de la profecía del encuentro del Cóndor y el Águilas. Del encuentro de América consigo misma, con la humanidad y con la Madre Tierra. En los mitos de América hay la conciencia de que la humanidad es una sola y al mismo tiempo diferente.
Ser diferente en lengua, religión, cultura, modos de ser y de sentir, no es el obstáculo para la unión emancipadora que plantearon Bolívar, Martí, Hidalgo, San Martín, Morazán, Sucre, Miranda, Sandino y otros. El tener lengua y cultura común, no es obstáculo para desconocer las diversidades regionales en cada país. Diversidades humanas, lingüísticas, culturales, ambientales, de lógicas y racionalidades diferentes a la camisa de fuerza de la cultura occidental.
LA DICTADURA CULTURAL HA CREADO UN PROBLEMA DE IDENTIDAD NACIONAL Y CONTINENTAL
Se ha manipulado el mestizaje para presentarnos como pueblo exótico, como un "injerto de morrocoy con guacharaca".
Pero todos los pueblos del mundo son mestizos. Así el mestizaje tome características originales.
No existe la "raza pura", ni la cultura pura. En la cultura de cada pueblo está presente hoy toda la humanidad. Así no lo percibamos de inmediato.
El haber desconocido la pluralidad de pueblos, de lenguas y culturas está en la base de la confusión de identidad de este continente.
Se nos ha presentado la realidad a la medida de los intereses de las clases, etnias y culturas dominantes.
La formación de las clases sociales comenzó como un sometimiento étnico, lingüístico y cultural, desde la colonia hasta hoy para apoderarse del territorio. Y negarnos como los hijos legítimos de nuestros países y de toda América. Como sujetos del territorio.
Se nos habla de una democracia política, económica y social sobre la base de una dictadura cultural que derrite como la cera bajo el fuego, nuestra identidad indígena, afro americana, criolla y mestiza múltiple.
Y así, se nos ha dejado a todos desubicados en cada uno de nuestros orígenes y en nuestros múltiples orígenes. Esa desubicación crea conflicto, inseguridad, ansiedad, agresividad, entorpeciendo el encuentro con nosotros mismos y la convivencia recíproca.
"Un pueblo avergonzado de sus propios orígenes y que duda de sus posibilidades de autorrealización, no es el sujeto histórico más idóneo para una revolución" (Mosonyi: 1982). Por eso, la integración emancipadora, la revolución política, económica y social, será cultural, será educativa, será ambiental, será espiritual, será bolivariana intercultural....
Llevamos los pueblos indígenas y las culturas indígenas, por dentro y por fuera. Hemos quedado fuera de los pueblos indígenas específicos. Pero la herencia cultural indígena es inseparable de nuestro ser cultural y espiritual. Y por eso, de algún modo muy especial, también somos indígenas, hijos de la Madre Tierra. No somos "los supuestos" no-indios" como lo es el yankee con respecto al indio recluido en la reservación y en el apartheid de la sociedad norteamericana.
Llevamos los pueblos y culturas afroamericanas por dentro y por fuera.
Llevamos el criollismo crítico y plural, con sus múltiples mestizajes si no queremos renegar de nuestra identidad indígena y afro americana. Pretender eliminar la palabra criollo, después que nos la impusieron, sin consultarnos, es dejar a los pueblos criollos y mestizos múltiples sin nombre y en el vacío,, exponernos a una nueva agresión colonial en complicidad con intereses foráneos que conspiran contra toda posibilidad de arraigo y contra la visión de conjunto en la unidad de nuestros pueblos. Y así pretenden negar nuestra condición de descendientes de indígenas y de afro americanos. Lo que debemos hacer es contextualizar la palabra criollo en la diversidad cultural y humana de nuestros países y del continente, mediante la revisión de nuestras culturas nacionales. Los que agarran el rábano por las hojas, siempre están simplemente por el cambio de palabra, hasta dejar a los sujetos sin nombre, sin tierra, sin territorio y al territorio sin sujeto múltiple. O bien optan por afirmar unos en detrimento de otros. Pero dejar a un solo sujeto negado o excluido, equivale al rompimiento de todo equilibrio de naturaleza intercultural.
En la interculturalidad no cabe la negación, ni la exclusión de nadie, ni relación de competencia. La interculturalidad implica la inclusión de todos, teniendo como punto de partida la realidad nativa con sus atributos territoriales , su base material de sustentación y reproducción, tierra y territorio (vivienda, salud, seguridad alimentaria), sus identidades particulares y de conjunto. Y no el viaje al revés, con la mente y el corazón del otro lado del océano para recoger las migajas de la mesa del Tío Sam. La autoafirmación comienza por el sujeto - o los sujetos-arraizados históricamente.
Y así, lo euroamericano. Occidente es al mismo tiempo lo interno a nosotros y lo ajeno, lo extraño, lo que nos aliena y coloniza, lo que pretende reducirnos a lo uno, desconociendo nuestra pluralidad cultural, étnica, lingüística y espiritual.
África, Asia y Oceanía están en la originalidad de América, en lo más antiguo, constante y específico de este país y de este continente: la indianidad, en su diversidad lingüística, étnica y cultural, en su irreductible espiritualidad.
Llevamos por dentro a toda la humanidad, brotados del vientre de la Madre Tierra.
Somos al mismo tiempo indígenas, afroamericanos, criollos, mestizos múltiples, euroamericanos, asiático-americanos dando lugar a un conjunto de originalidades inconfundibles. Lo original no es lo "incontaminado" y lo "aislado", sino todo lo que nos permite seguir siendo nosotros mismos en íntima relación con el cosmos y con toda la humanidad.
No somos por tanto un "invento de Europa" como lo ha pretendido el colonialismo.
El mismo hispanismo es múltiple, afrohispánico, hispano-árabe, vasco, gallego, catalán, guanche-canario, gitano, hasta entroncar en lo íbero-celtíbero, pasando por lo romano y otras múltiples herencias.
Humanidad de humanidades, que no podrá ser aplastada por el aparataje científico-tecnológico de Occidente.
Nos vemos en el espejo de los dos océanos, el Atlántico y el Pacífico para reconocernos en el vientre de la Madre Tierra de América, en sus vínculos ancestrales con nuestra humanidad y la humanidad de todos los continentes.
Por eso, el desencuentro de Europa con América en 1492 lo convertimos en el Día de la Resistencia Indígena de todos los continentes del planeta, para impulsar el Diálogo de Civilizaciones, el encuentro con nosotros mismos y con toda la humanidad. Es el proyecto histórico emancipador de la interculturalidad planetaria.
Por eso, para nosotros integrarnos es sobrevivir, sobrevivir para liberarnos y poder convivir bajo otras reglas de juego, sin pisar y ser pisados, rompiendo las cadenas de este continente y de sus pueblos, sus naciones, regiones y localidades.
Y al liberarnos nosotros, liberamos también a Occidente cuya cultura y espiritualidad pretende ser sustituida por el aparataje científico-tecnológico del imperialismo y de sus propios imperios. Es toda la humanidad la que está amenazada por la camisa de fuerza de una dictadura cultural de la globalización, cemento social de la dominación política-económica y social.
LA UNIDAD Y PLURALIDAD CULTURAL COMO BASE DE LA RESITENCIA
La unión, es lo que necesitamos, decían los libertadores.
Unión, unión o la anarquía os devorará.
En la unión está en la base de la resistencia independentista y liberadora. La división o balcanización, es la estrategia de los imperios.
Pero también, la diversidad étnica, lingüística, cultural es fruto de la resistencia cultural y política de los pueblos. Y cuando los pueblos son derrotados políticamente siguen resistiendo culturalmente, decía Amílcar Cabral.
América no caminará sin el indio (José Martí). La humanidad no caminará sin los pueblos indígenas del mundo: de América, Africa, Asía, de Oceanía y el norte de Europa, diremos, entendiendo hoy a martí a escala planetaria.
Ellos son la base sobre la cual se abre el abanico de la diversidad de pueblos y culturas en todos los continentes. La diversidad cultural y humana,
El nuevo Equilibrio del Universo, el cual pasa por un mundo multipolar, apoyado en la diversidad cultural y humana y en la biodiversidad planetaria por los derechos transgeneracionales al ambiente. Los nuevos humanismos, serán humanismos cósmicos, que restablezcan el ambiente como centro de la vida.
Por eso, convertir el 12 de octubre en "DÏA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA" contaría con la simpatía y el apoyo de todos los excluidos. De los millones de pueblos que manifiestan en el mundo por la paz.
El 12 de octubre como "DIA DE LA RESISTENCIA Indígena PLANETARIA", está en la raíz de la humanidad de todos los continentes y en el vientre de la Madre Tierra, en la base de un nuevo ecumenismo, que reconciliará a la América consigo misma y con la humanidad, a la mujer con el hombre, a las nuevas generaciones con toda la historia humana, a la humanidad como parte del mundo viviente y con la vida frente al desierto planetario con que nos amenaza el neoliberalismo capitalista. Es la reconciliación de la oralidad con la escritura, de la ciudad con el campo, del trabajo manual con el trabajo intelectual. Es el encuentro del mito con la historia y la utopía. Del mito con la ciencia (Mariátegui)
Nuestra integración emancipadora será desde las raíces más profundas de América Latina y el Caribe, en sintonía con las raíces de la humanidad de todos los continentes.
Ser radicales es ir a la raíz. Será una integración desde los pueblos, con todo su pasado y presente histórico, apuntando el futuro cercano y más lejano.
Las raíces que sostienen el tronco del árbol de la vida.
EN EL NUEVO PERFIL DE LA INTEGRACIÓN:
¿Cómo salir de estos estereotipos, sin resolver nuestro propio problema de identidad?
En síntesis:
Hay tres proyectos históricos que conspiran agresivamente contra la integración emancipadora de América Latina y el Caribe:
De ahí la necesidad del proyecto emancipador multisocietario.
Saúl Rivas Rivas
Telef. 0414 257 71 87
Asesor
Consejo Nacional Indio de Venezuela (Conive)
Congreso Anfictriónico Bolivariano