Obras son amores y no buenas razones

Ramón Moreno

En los primeros meses de 1985, hace ahora la friolera de 19 años, asistí en la mágica ciudad de Marrakech a la fiesta de exaltación al Trono del extinto monarca Hassan II, invitado por el Gobierno marroquí de entonces. Desde la tribuna oficial, dada mi condición en aquel momento, de presidente de la "Asociación de Amistad y Cooperación Canario-Marroquí, -que promoví y fundé junto a un grupo de "iluminados" en 1984-, pude comprobar "in situ", en aquella solemne y sobrecogedora ceremonia cuasi medieval, que Marruecos era Hassan II, y que Hassan II era Marruecos.

Ahora, cinco años después de su muerte (el 23 de julio de 1999), y según el periodista marroquí Alí Lmrabet, Premio Columnistas de EL MUNDO, "no hay democracia ni proyecto para sacar a Marruecos del pozo"... La propia Amnistía Internacional sacaba a relucir a finales de junio pasado un demoledor informe, denunciando secuestros y torturas sistemáticas en este País que, por otra parte, ha acometido una supuesta "transición democrática".

Pero este no es el tema que quiero abordar hoy. Ahí está, en todo caso, el pueblo marroquí para resolver sus asuntos; aparte de que yo siempre he sido prudente y he mantenido un escrupuloso respeto por las cuestiones marroquíes (inclusive en el asunto del Sahara), en mi afán conciliador por mantener con nuestros vecinos unas buenas relaciones de amistad y cooperación. Además, mis largos años de trabajo en la Cooperación y el Desarrollo por todo el continente africano, me ha hecho no infringir una norma básica del Derecho Internacional y uno de los preceptos más importantes de las Relaciones Exteriores y de la Diplomacia Internacional, como es el "principio de no ingerencia en los asuntos internos de otro país".

Pero la política del palo y la zanahoria que Marruecos aplica a Canarias, motivada sin duda, -entre otras razones que ellos saben y que yo imagino-, por la simpatía del pueblo canario con la causa saharaui y por el Frente Polisario, me hace protestar enérgicamente y mostrar mi más rotundo rechazo ante esta nueva versión del Caballo de Troya en la modalidad de chalanas (ver 'Soto', caballo y rey) que supone la constante llegada de marroquíes, y ante lo que considero una auténtica hipocresía y falsedad de las Autoridades de ese País que, por un lado reciben al Presidente del Gobierno canario Adán Martín (a quién concedió una audiencia el propio Rey Mohamed VI), y al consejero de Economía y Hacienda José Carlos Mauricio, y por otro lado siguen permitiendo (y no me extraña que fomentando) que las mafias que trafican con los inmigrantes ilegales operen a su antojo, con la mayor impunidad, sin controlar sus costas, control que si ejercen de manera poco ortodoxa, por cierto, con los pesqueros que faenan en el banco canario-sahariano.

¿Cuál es la cuestión entonces?...

Porque amigos, "obras son amores y no buenas razones". Si siempre he defendido las relaciones de buena vecindad entre el Archipiélago canario y el Reino de Marruecos, y he abogado en numerosos foros, tanto allá como aquí, por implementar una política de complementariedad y unas relaciones de amistad y cooperación, mi amistad y buena actitud no son, en absoluto, incondicionales, ya que como canario (Canarias está por encima de todo y es lo más importante para mí), me siento engañado y utilizado.

Y lo peor del caso, es que Marruecos se aprovecha de nuestra lamentable indefensión política jurídica (ahí está el Dahir donde instituye su Zona Económica Exclusiva, en la cual "incluye" a parte del Archipiélago, excepto La Palma y El Hierro), para seguir extorsionando a Canarias cada vez que le conviene, para luego pedir ayudas al desarrollo o subvenciones para esto o lo otro.

Recuerdo que con la prevista central nuclear de Tan Tan, que tanta preocupación produjo en nuestro Archipiélago, el entonces Consejero de Industria y Comercio, el capitán del Jet-Foil, Lorenzo Suárez, les dio el oro y el moro, nunca mejor dicho. Ahora se aprovecharán -ya lo hacen con el asunto del Sahara- de la buena fe de nuestros políticos y dirigentes empresariales, pidiendo y pidiendo ...y para no caer otra vez en la trampa, yo lo tengo muy claro: "contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar"...

Precisamente, ayer viernes (31-7-04) se celebró en un hotel de Las Palmas, sede del Consulado general del Reino de Marruecos en Canarias, el V Aniversario de la entronización de Mohamed VI, recepción a la que, como siempre, fui invitado, pero a la que no asistí, como protesta formal ante lo que considero una política vejatoria para todos los canarios. Y aunque, seguramente, mi inasistencia pasó inadvertida, si quiero dejar constancia pública de mi decisión.

Por otra parte, no deja de ser muy preocupante para Canarias -en mi opinión-, el nuevo giro que se ha producido en las relaciones hispano-marroquíes. ¿Va a ser el Archipiélago canario el gran sacrificado en esa "luna de miel" entre España y Marruecos como en su día lo fue el Sahara?

A nadie medianamente informado, se le oculta que el viaje del Presidente del Gobierno español Rodríguez Zapatero a Marruecos ha supuesto un cambio sustancial en la política exterior española con este País, hasta el extremo de que ahora ya no es prioritario el referéndum para el Sahara contemplado en el Plan Baker II (que Marruecos quiere enterrar definitivamente), y ya se habla, sin tapujos, de una autonomía para el territorio en litigio, cuyo status sería sometido a referéndum según ha afirmado el ministro delegado de Exteriores marroquí, Taieb Fasi Fihri.

En este contexto, ¿cuál sería el significado de que el Jefe del Ejecutivo canario asista como "invitado" a la próxima cumbre hispano-marroquí, aparte de satisfacer una "reivindicación histórica" de Coalición Canaria?

A mi esto de que Madrid y Rabat "vayan de la mano" en los asuntos de Canarias, me da muy mala espina, sobre todo si tenemos en cuenta que España no puede invocar la "soberanía política" que ejerce sobre el Archipiélago, para iniciar un virtual proceso delimitatorio de nuestros mares (circunstancia que Marruecos no desconoce) que afecta a la Plataforma Continental de este país, donde se encuentran los yacimientos de petróleo y gas, que situados a esta parte de la mediana, serían canarios; y que todo apunta a que se los quieren repartir entre España y Marruecos en detrimento de los intereses de Canarias.

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