DESDE AJODAR
(ENTREVISTA)
OLEGARIO MARRERO O LA POESÍA NECESARIA
Por
Jose AlmeidaOlegario Marrero es uno más de los tantísimos poetas anónimos y desconocidos que pueblan con sus cantos nuestros territorios insulares.
Para que se hagan una idea de su sentimiento poético y vivencial, les transcribo la dedicatoria de su único libro publicado hasta ahora titulado "Cantos ancestrales".
Dice así: "Cuando el Mundo sea una Aldea todos nos convertiremos en vecinos luchadores por una causa justa. La Tierra nos necesita y la palabra tiene que desplazar a traidores y mercenarios".
A continuación les ofrezco la entrevista que me concedió:
JA.-Para quién no lo conozca ¿Podría darnos algunos datos biográficos que nos sitúen?
OM.- Nací en el verde y brumoso Valleseco hace algo más de 50 años. Procedo de una familia con predisposiciones poéticas y musicales. Desde pequeño nos trasladamos a vivir a la ciudad de Las palmas de Gran Canaria, al populoso barrio de San José, donde comienzo a experimentar la concepción poética de lo cotidiano.
En los años 70 comienzo a publicar en los diarios locales y en la mítica revista "Sansofé". Fue celebrado entonces un poema mío contra la guerra imperialista de Vietnam, que fue leído en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna.
En realidad mis inicios en el arte de la creación literaria aparecen cuando estaba en la enseñanza primaria. Se da la anécdota que debido a la calidad de mis ejercicios de redacción, algún profesor y el director del grupo escolar donde estudiaba no creían que aquel chico fuera el autor de que aquellos trabajos que yo realizaba.
La desconfianza les motiva a encerrarme sólo en un aula -y vigilado por los mismos- con el propósito de que escribiera una redacción con un tema concreto: fíjate a que perversión pudieron llegar que me dijeron que escribiera lo que se me ocurriera sobre "el látigo" (sí ese artilugio para castigar). Finalmente se quedaron convencidos de mis extraordinarias facultades para expresarme literariamente.
JA.-Usted afirma que la poesía es una necesidad ¿Puede explicarnos hasta qué punto?
OM.-De la misma manera que el relato analiza y describe la objetividad de las cosas, la poesía se interna en lo más sensible, su musicalidad y síntesis dan la imagen sin arropamiento.
En mi poesía del paisaje (hoy tristemente de isla ultrajada), intento evocar la plenitud de una naturaleza salvaje donde nuestros primitivos, en una comunión con la tierra, dejaron su herencia al hombre campesino. Desgraciadamente hoy relegado al olvido, nuevamente, por los políticos y los especuladores.
JA.-¿Qué autores y lecturas han influido en su quehacer poético?
OM.-Las primeras lecturas fueron las de los clásicos españoles. Más tarde entraría en conocimiento de los autores canarios tales como Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón, al que tuve la suerte de conocer y tratar y que sería mi primer maestro poético; éste definitivamente encausó mi afición poética.
Pasado el tiempo me presentaron al poeta Agustín Millares Sall, con el que compartí algún recital siendo yo aún muy joven. Esto mismo me ocurrió con el recientemente fallecido Pedro Lezcano.
JA.-Usted sólo ha publicado hasta el momento el poemario "Cantos ancestrales" en 1994, 15 años después de escrito ¿Guarda alguna obra inédita en sus carpetas?
OM.- Siempre he tenido un gran respeto por las publicaciones. Me considero un poeta vivencial. Desde la rabia a la impotencia observo cómo desde el pueblo llano, aún esperamos por eso que se llama "democracia"; a que la gente humilde tenga acceso a una cultura que se quedó en buena parte en los círculos y personajes que padecen los vicios de ayer.
Digo esto porque muchos jóvenes canarios con grandes cualidades artísticas ven frustradas sus ilusiones, al no comulgar, compadrearse, ni militar en las capillas insulares que aún siguen domesticadas por el poder.
Por mi parte, tengo una obra pendiente, son años de trabajo y que han servido de recitales a viva voz. Mis amigos me animan constantemente a la publicación. Tal vez el próximo libro sea un antología personal.
JA.-Olegario Marrero se quiere despedir con un homenaje al gran poeta Miguel Hernández, una de las tantísimas víctimas de la barbarie franquista. Dice así:
Por el amor
que sube
a tú estatura
generoso y caudal,
para el hombre
el sudor
y la palmera
quiero llegar hoy Miguel
colmenar del verso luminoso
al limón de tu huerto
y a tu higuera.
En el umbral del verano
el regente algodonal
va rebosando espumas
la lujuriosa cosecha
y La Luna levantina
que ya se vistió de almendras
pastoreando los sueños
de los niños hortelanos
se derrama por las vegas.
Por el amor del hombre enamorado
de todos los humildes de la tierra
quiero que llegue mi canto
a su casa
y a su huerto
en Orihuela.
¡Qué llegue mi canto a Miguel
redimido del dolor
y la tragedia.
Él que supo liberar
las escobas carcelarias
de los suelos
y elevarlas con su verso
a las palmeras!
[Olegario Marreo]