Onomástica aborigen de Canarias
de
Domingo Oliva Tacoronte"La historia lleva su carro,
y a muchos los montará,
por encima pasará
de aquel que quiera negarlo"
Durante los últimos decenios, y de forma mucho más frecuente a partir de la muerte del dictador Franco, la decisión de los canarios de las Islas que teníamos hijos, de ponerles "nombres canarios" deja de ser una rareza para imponerse como un hecho habitual.
Mirado con extrañeza y rechazo por extraños e incluso propios en un principio, logra alcanzar carta de naturaleza en el comienzo del nuevo siglo.
Han transcurrido quinientos años desde que se produjera la conquista y colonización de nuestra tierra por los ejércitos de España y, pese a la sistemática labor de etnocidio a la que se han aplicado sin descanso durante todo este tiempo, vemos como los nombre de Doramas, Dácil, Tinguaro, Ayose, Beneharo, Guacimara... vuelven, muy a su pesar, a recuperar el lugar que les corresponde y a llenar de nuevo nuestras islas, su propia tierra.
Si bien algunos años antes se había iniciado esta costumbre entre los canarios de la diáspora, aquellos compatriotas, exiliados políticos y económicos de la colonia que recuperaban con los nombres guanches que ponían a sus hijos un cacho de la identidad usurpada manteniendo viva la esperanza de un pronto regreso, en nuestro archipiélago se daba, y aun es frecuente, por el contrario una actitud vergonzante ante todo lo nuestro, desde nuestra forma de hablar -recordemos los locutores- a cualquier otra manifestación de la cultura.
El cambio que se ha venido forjando muy lentamente, no ha contado desde luego con el apoyo entusiasta de los poderes establecidos y de sus cómplices locales que ponían y en algunos casos imponían obstáculos y tramites sin cuento con el objetivo de impedir que la costumbre se extendiese. Estos sicarios veían en este tipo de resurgimientos la vuelta de los fantasmas que ellos mismos -sus antecesores en el cargo siglos atrás- habían intentado hacer olvidar con su desaparición física -esclavitud y muerte- primero, y con la losa del silencio, la ocultación y, llegado el caso, la tergiversación de la historia, después. Esta manera de proceder podemos considerarla sin temor a equivocarnos, un claro antecedente del fascismo europeo en su estado puro.
El trabajo de Domingo Oliva Tacoronte cobra, en este sentido una proyección de mayor profundidad y un atractivo e interés múltiple y diverso.
Además del indudable enriquecimiento que supone contar con una relación corregida y aumentada de antropónimos canarios, es necesario hacer mención de las otras partes de que se compone.
De un lado hay que destacar la novedosa aportación de la onomástica aborigen y un calendario de fiestas propias, que viene a cubrir un vació dentro de las celebraciones a festeja en honor de tal personaje o efeméride histórica.
También resulta muy interesante y de la mayor utilidad practica, sobre todo para aquellos que se acercan por primera vez a nuestra historia y son reacios a la lectura, la incorporación den el anexo final de una Síntesis Histórica muy clara y concisa, y quizá por ello reveladora del proceso de conquista colonial en su conjunto y de sus diferentes episodios, del mismo modo que la amplia documentada Bibliografía y Fuentes utilizadas las cuales suponen una aportación muy ajustada para aquellos interesados en profundizar más aun en el estudio y conocimiento de nuestras raíces.
Sin embargo es preciso subrayar dentro del volumen lo que supone, a mi modo de ver, una aportación del máximo interés y trascendencia y no es otra que el correlato explicativo que acompaña, en muchos casos con generosidad, a los antropónimos recogidos. Se trata sin duda de ajustadas reseñas históricas plenas de atractivo, rigurosamente documentadas y contrastadas, que a modo de breve pincelada suponen un notable enriquecimiento frente a las recopilaciones usadas hasta ahora. A buen seguro que muchas de ellas servirán de engoo para enganchar a más de uno en la apasionante tarea de descubrir nuestra historia y, como canta el verso del patriota cubano hijo de una tinerfeña, montarnos en ella y conducirla por nosotros mismos.
En estos tiempos de interesada confusión globalizadora, la aparición de este tipo de trabajos supone una demostración de que para que los canarios podamos aportar algo al mundo debemos primero re-construir nuestra propia identidad como pueblo para luego entrar en pie de igualdad y sin complejos en el conjunto de los pueblos soberanos y dueños de su propio destino.
Aportaciones como la de Domingo Oliva Tacoronte nos ayudan a reivindicar nuestra vocación universal de la defensa de la autóctona y nos estimula para continuar en la lucha por nuestra identidad y soberanía nacionales.
Antonio M. Suárez Linares
Presidente de Solidaridad Canaria
CONTRAPORTADA
Domingo Oliva Tacoronte, nació en Gáldar (Gran Canaria). Es Licenciado en Filología Semítica, especialidad Árabo-Islámica, por la Universidad de Granada (España); actualmente ejerce de profesor de Lengua y Literatura.
En su trayectoria personal está el haber sido cofundador del Grupo Tibicena, la creación de viveros populares y repoblaciones alternativas así como sus publicaciones Amagro: un estudio ecológico, El Drago y La Palmera. De esta serie dedicada a los árboles emblemáticos de Canarias pronto verá la luz el estudio dedicado a El Pino.
El presente trabajo de Domingo Oliva Tacoronte cuenta con algunas singularidades. De un lado una serie de nombres guanches de persona aumentada y corregida con rigor, de la que se han excluído las variantes. De otro el correlato explicativo que acompaña a los antropónimos recogidos. Se trata sin duda de ajustadas reseñas históricas plenas de atractivo, rigurosamente documentas y contrastadas que suponen un notable enriquecimiento frente a las recopilaciones usadas hasta ahora.
Cabe destacar también la original y novedosa aportación de la onomástica aborigen y un calendario de fiestas propias, que viene a cubrir un vacío dentro de las celebraciones a festejar en honor de tal personaje o efeméride histórica. En este "Santoral" se ha asignado un día del año a cada nombre y a cada día al menos el de un personaje, pues son más de 600. De esta forma nuestros hijos podrán celebrar "su día" recordando a nuestros antepasados.
Resulta muy interesante y de la mayor utilidad la incorporación de una Síntesis Histórica muy clara y concisa del mismo modo que la amplia y documentada Bibliografía y Fuentes utilizadas las cuales suponen una aportación muy ajustada para los interesados en profundizar más aún en el estudio y conocimiento de nuestras raíces.
Bencomo el Grande, Tanausú, Tinguaro,
Doramas...ˇAy de su valor preclaro!
ˇHéroes del suelo mío!
ˇLágrimas doy a vuestra acerba suerte,
a vuestra heroica muerte,
a vuestro excelso brío...!
ˇMártires de la patria, una mirada
a ella volved, de la eternal morada!
José Plácido Sansón (1853)