Francisco Tarajano Pérez:

Versos a la memoria de Orencio Moreno

Con motivo de la presentación de la Fundación Orencio MORENO en Guiniwada n Tamaran (Las Palmas de Gran Canaria), el maestro y poeta compatriota canario, Francisco Tarajano Pérez, nos facilitó a los presentes una copia de los poemas con los que nos deleitaría en justo homenaje a quien fuera su amigo y compañero Orencio, al que conoció allá por el año 78 cuando las protesta de un grupo de independentistas, entre los que se encontraban ellos, ponen fin a las provocadoras y vergonzosas celebraciones del 29 de abril de esta ciudad colonial de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Brumosos caminos

Camina y camina el guanche

-cinco siglos hace ya-

despreciado y maltratado

por mandamases de allá.

Desde que se hace carne

hasta que se hace polvo

camina y camina el guanche

entre molestos abrojos.

Camina y camina el guanche

de Tenerife y Tamarán

buscando el sábor y añepa

de la ansiada libertad.

Caminando y caminando

sobre picón y alquitrán

hoy ve el patriota canario

machacado su ideal.

Paso y repaso caminos

con patriotas de verdad

que quieren cual Secundino

la independencia feraz.

 

Por los riscos y arrifales

De mi torturado andar

he llorado por amigos

que se quedaron atrás.

No vieron la independencia

- tal Hupalupa y Tomás –

por las cadenas perversas

de la España colonial.

Los vivas de independencia

un día se escucharán

en las Canarias libérrimas:

así dice mi soñar.

Camino viejo y honrado.

quiera el benigno Acorán

que, tras mis años de lucha,

halle en la muerte la paz.

Se apagaran mis estrellas,

mis versos se callarán,

pero habrá en mis huesos señas

de Aguañac en libertad.

* * * * * * *

 

Óyeme, Orencio

En tiempos de canarios

era la gente

más sana, pura, honrada,

noble y decente.

Flores y aguas

brotaban en las islas

bellas y claras.

En tiempos de españoles

tropas y leyes

pudrieron las costumbres

y hasta los genes.

La desventura

llegó con la conquista

dura y perdura.

Sables, togas y mitras

vienen de afuera

y someten las mentes

de nuestra tierra.

Ojalá un día

reviente el ajijido

de rebeldía.

En ultramar lejana

maneja España

una vieja colonia

defortunada.

Tras cinco siglo

signen las mismas sogas

los mismos grillos.

Esa que denominan

autonomía

es una vil patraña

y una ironía.

Bajo la máscara

está la cara dura

de mala España.

Del Teide al Roque Nublo

corren las voces

de canarios fichados

por inconformes,

porque quisieran

levantar las auroras

de independencia.

En las mentes patriotas

quedan los nombres

de los que se murieron

sin ver los soles.

Tal como Orencio,

compañero de lucha,

canario bueno.

 

Francisco Tarajano Pérez

Canarias – 28.03.03