OTRO UTÓPICO CÉLEBRE: ORTEGA MONASTERIO
Por Miguel Leal Cruz*En el periódico El Mundo de fecha 20 de enero de 2004, bajo cintillo de obituarios de la sección Opinión aparece un artículo firmado por Rafael Vallbona que nos informa del fallecimiento en Barcelona, el pasado día 18 de dicho mes, de otro artista más también desfasado para el momento histórico que le tocó vivir aunque fuera homenajeado como "mestre". Nos referimos al prolífico compositor de habaneras Joseph Lluis Ortega Monasterio, militar de profesión, nacido en Motrico (Guipúzcoa) y afincado en la ciudad condal que le vio crear, interpretar y morir.
En su adolescencia el joven Monasterio viajó por este país que le había acogido, con su guitarra a cuestas y con las partituras de creación propia que más tarde le darán fama universal.
Tras la guerra civil española se enroló en el ejército nacional, desde donde siguió componiendo y cantando. Destinado en Jaca sintió especial inclinación por las habaneras siendo su composición más célebre "El meu avi" que aludía a la memoria de todos aquellos que dejaron su vida en los campos de Cuba singularmente durante la guerra de 1898. Se basó en los argumentos que los viejos soldados y marinos le narraban en las tabernas de Palamós y Palafrugell. Esta habanera, de las más famosas del momento, se hizo rápidamente popular y aún hoy se canta en numerosas veladas de este género.
Su letra y argumento fue motivo de ciertas reticencias por parte de sus superiores militares en unos momentos del pleno franquismo que no se podía hablar "en voz alta y clara".
La carrera militar de Ortega Monasterio se vio truncada de golpe por la aparición, en su poder, de unas octavillas de la fundada por él mismo, junto a otros militares disconformes con la infraestructura y con el organigrama militar del momento: la Unión de Militares Demócratas (la temida UMD tenazmente perseguida por el franquismo)
Un consejo de guerra sin apenas garantías le condenó a cinco meses de prisión militar en el penal de Cádiz. A decir del autor del artículo "al salir le pusieron un espía pisándole los talones que, poco tiempo después, informó que su conducta no era todo lo intachable que era de esperar en un soldado español, en la dictadura claro, y tres años después fue expulsado de la milicia".
El compositor se quejó de cómo habían tirado por la borda una vida de servicio a la milicia a través de un juicio manipulado que apenas duró media hora. El franquismo imperante no podía permitir, en unos momentos de poca aceptación internacional, que miembros de las propias fuerzas armadas dinamitarán la base del régimen en que se sustentaba. Junto a varios miembros de la UMD, Ortega Monasterio fue apartado de las fuerzas armadas del momento.
Sin embargo, tras el triunfo socialista en 1982 previas las revisiones pertinentes fue rehabilitado, si bien no volvió a prestar servicio de armas dedicándose por entero a su pasión favorita que no era otra que los festivales de música y en especial los de su género preferido: la habanera, por la que fue reconocido incluso en Cuba la tierra que sentimentalmente inspiró el origen de tan bellas partituras.
*LIC. EN HISTORIA Y EN CIENCIAS DE LA INFORMACION.
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