Elguanchepress, 25-10-03

OTRA DE LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA EN LA LAGUNA

Anuncio por el que se hace pública la Resolución de 8 de Octubre de 2003, que dispone la publicación de la remisión al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Nº 3 de Santa Cruz de Tenerife del expediente administrativo del Recurso contra el acta de la comisión de contratación de plaza de profesor ayudante Nº 17AY/15/3/94 de 21 de mayo de 2003 del Departamento de Didáctica e Investigación Educativa y del Comportamiento (Área de conocimiento de Metodología de las Ciencias del Comportamiento) y se emplaza a los interesados en el recurso 270/2003, Procedimiento abreviado.

En esta Universidad, mal llamada de La Laguna, porque es una Universidad española ubicada en La Laguna, antes Eguerew, se sigue ignorando el estado de derecho, a no ser cuando le conviene, para eternizar los crónicos problemas que arrastra a costa de los impuestos de los ciudadanos que la mantenemos, hasta tal punto que cuando pierde las sentencias, que son la inmensa mayoría de los casos, realiza actos administrativos que llama ejecución de sentencias y que no son tales ejecuciones, motivo por el que los tribunales la condenan en costas, pero eso no importa a sus dirigentes, ya que se costea con nuestro dinero.

En esa Universidad hace tiempo que campa a sus anchas la extrema derecha más rancia sin que nadie le ponga coto al asunto. Es el caso de los diferentes rectores vinculados los tres últimos a un famoso partido, que se dicen Socialistas y Obreros para escarnio de todos los trabajadores, que son muy revolucionarios cuando están en la oposición y la derechona cuando son gobierno.

El caso es que la tal Universidad tiene un baremo muy detallado para la contratación de profesorado, por lo que las comisiones de contratación deberían realizar un papel eminentemente técnico, aplicando lo que dice el propio baremo, pero cuenta más en el mismo la filiación política, el amiguismo y el parentesco que la capacidad y los méritos académicos de los candidatos.

Este baremo surgió, según nos comentan, dado que frecuentemente cuando peligraba el enchufismo de parientes, amigos y amigas era frecuente modificar los diferentes baremos que cada reino de taifas o Departamento aplicaba para contratar al profesorado después de tener los méritos de los candidatos (presunta prevaricación), que optaban a las plazas convocadas. O sea, el catedrático-cacique de turno quería sacar a un machaca, como en el ejército, y se inventaba un punto para el baremo que decía: "el Jefe del Departamento puede puntuar hasta con doce puntos a los candidatos y le daba los doce puntos al de su antojo y andando, que paga el pueblo, el mismo pueblo que más pronto que tarde pondrá a cada uno en el sitio que le corresponde. Sin embargo los mimbres para el cesto siguen siendo los mismos con un baremo que con otro, cuando debería primarse los justos derechos humanos de igualdad, capacidad y mérito, por dos motivos principales, primero porque así la ética no brillaría por su ausencia y segundo porque las Universidades públicas se financian con el dinero del pueblo, el cual a cambio tiene derecho a disfrutar de Universidades de calidad pedagógica y competitividad investigadora y no de estirados catedráticos ("con ese ‘tumbao’ que tienen los guapos al caminar") que imparten su clase a las diez de la mañana y a las doce están en su casa o en sus negocios privados.