Canarias, paraíso político y Edén solidario

RAMON MORENO

Lo que ocurre en Canarias es verdaderamente alucinante. No conozco otro lugar del mundo donde sucedan las cosas que pasan en nuestro Archipiélago que, de Paraíso Fiscal -que muchos defendían-, se ha pasado después de Canarias el Paraíso y Un Mar de Islas, de los slogans turísticos, a ser el Paraíso Político y el Edén Solidario de esta parte del Atlántico.

Todo ello en cuestión de unos años, y como resultado de una estrategia perfectamente calculada y diseñada, que suplanta, de forma sistemática, la voluntad de los canarios -aprovechándose de su pasividad-, orientando hacia donde debe ir nuestro futuro, señalándonos quienes son nuestros enemigos y que amigos nos convienen; en dirección opuesta a nuestros intereses, y a como han caminado los pueblos históricamente.

El tema, por muy rocambolesco que parezca, no es una cuestión baladí. En absoluto. Basta analizar las situaciones que se dan en nuestro territorio, para constatar que lo que sucede no es una mera anécdota o una actitud más de esta sociedad desarticulada e inerme, a merced de los acontecimientos. No, la cosa es mucho más grave, y tiene que ver, no ya con los diferentes status de Canarias (Comunidad Autónoma, Territorio RUP de la UE y Archipiélago de Estado), sino además, y lo que es aún peor, con la compra de voluntades, las políticas de subvenciones, el voto cautivo, los estómagos agradecidos, etcétera, para desviar la atención hacia otros escenarios donde se representa una función, distinta a nuestro libreto y en la que se nos hace participar.

Es la forma en que el aparato del Estado opera en Canarias, donde todo da la apariencia de normalidad, como si las cosas ocurrieran por generación espontánea, pero donde subyace un trabajo soterrado y minuciosamente ejecutado, que cuenta con la complicidad manifiesta de Coalición Canaria y con la de siniestros personajes, nativos y foráneos, que se prestan al juego por intereses inconfesables y que coadyugan al control de la situación.

Así vemos, como recientemente se presentó en un hotel de Las Palmas un supuesto Gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio, con la anuencia de las autoridades españolas, y la presencia de ecuato-guineanos residentes en Gran Canaria. La disidencia cubana actúa abiertamente, conspirando desde aquí contra Fidel Castro, erosionando las relaciones fraternales canario-cubanas, y donde los cubanos afincados en Canarias aprovechan el hermanamiento de ambos pueblos para hacer proselitismo a favor de su causa.

La colonia venezolana afincada en el Archipiélago aprovecha nuestras relaciones de hermandad para contribuir al derrocamiento de Hugo Chávez, para lo cual organiza actos y mítines sin el menor problema.

El Frente Polisario tiene desde hace años una delegación en la capital grancanaria, desde donde se coordina la ayuda al pueblo saharaui y se trabaja políticamente a favor de una pretendida RASD con amplia cobertura y apoyo de los gobiernos españoles de turno, en detrimento de nuestras relaciones con el Reino de Marruecos que España boicotea una y otra vez.

En todas estas causas hay muchos canarios comprometidos que dedican su tiempo, esfuerzo y dinero a una solidaridad mal entendida, pasando olímpicamente de los asuntos de su propia tierra. Con el agravante, de que todos estos movimientos de liberación desarrollan sus campañas políticas desde nuestro territorio aprovechando la hospitalidad del pueblo canario, que asiste incrédulo a toda esta actividad contraria a nuestros intereses sin decir ni pío, y lo que es más sangrante, resignado a su suerte.

¿En qué nos hemos convertido?. ¿Es Canarias un laboratorio político donde España experimenta sus acciones de política exterior con las negativas repercusiones que ello conlleva para nuestros intereses?. Recuérdese, por ejemplo, que cuando el asunto del islote Perejil, la campaña mediática montada entonces, nos decía que Marruecos era el enemigo, mientras que las empresas españolas hacen sus grandes negocios allí.

Paralelamente se ha desarrollado una campaña feroz contra el nacionalismo canario -y ahí está el vil atentado a Antonio Cubillo en Argel-; Fomentando la aparición de nuevas siglas, con lo que se ha atomizado el espectro político nacionalista, propiciando que CC ocupe este espacio político, ya despejado, con un nacionalismo servil, sumiso, constitucional y nada beligerante con la metrópoli, que es lo que le interesa a España.

A ello ha contribuido, lamentablemente, el debate político, estéril, en las filas nacionalistas, empeñados en como se decoraba la casa sin haber accedido a la propiedad de la misma, cuando estamos en régimen de alquiler y, donde los protagonismos y los liderazgos autoproclamados han sido nefastos para la necesaria unión de todos los patriotas canarios.

¿Y qué decir de la nueva moda de adoptar niños -¡pobres criaturas!- de Rumania, China, Chile y de otros Países del mundo, despreciando de forma ingrata e inhumana a los niños canarios que sufren penurias de todo tipo?. No logro digerir esta solidaridad exterior que desdeña a nuestros propios hijos; porque dando por sentado, el apoyo que todos debemos a Unicef ¿no dice el refrán, que la caridad empieza por uno mismo?.

Pero interesa esta dispersión de los sentimientos y de la solidaridad de los canarios en otras causas que no son la suya propia. Es una especie de diáspora de esta aturdida sociedad canaria, manipulada y sorprendida en su buena fe y nobles sentimientos, pero sin conciencia de nación, que es su pecado capital; culpa que todos estamos pagando muy caro.

Y no olvidemos otra de las herramientas empleada sutilmente por el colonialismo español en Canarias: el deplorable pleito insular (divide y vencerás) que sólo se podrá erradicar con la cohesión territorial, el mercado único y la circunscripción electoral archipelágica.

Rmorenocastilla@hotmail.com