La paranoia futbolera

Bentakayse

Cada lunes, invariablemente y mientras dura la contienda futbolera, en el trabajo, en el café, por la calle, en la sopa... la conversación, discusión o disputa obligada va sobre el futbol. Materia sobre la cual todo quisque es entendido; mucho más que los jugadores, que el árbitro y los jueces de línea, y, por supuesto, que el entrenador de turno. Todo un desahogo. Y eso se entiende.

Sobresalen, sin embargo, y mucho, los incondicionales aficionados del Real Madrid y del Barcelona. Las discusiones entre unos y otros me recuerdan, por asociación de ideas, los "diálogos entre besugos" del TBO: -ayer te la metí por un tubo, dos a cero. -Pero vamos por encima en la tabla, capullo... -contesta el otro. Y es que son como niños. Parace que fueran ellos los que hubieran disputado el partido en el campo de fútbol: -"te metí un golazó que ni te enrastes..."

Hasta ahí uno puede hacer oídos sordos. Pero, y cuando al lado de tu casa tiran un volador - como le sigue el trueno al rayo- por cada gol. Y eso durante y después del partido. Y no me digas nada cuanda ganan una competición... ¡Campeones, campeones!, gritan desaforados.

Como contrapartida, se me ocurrieron los siguientes versos:

El quid de la cuestión

Me cago en el Real Madrid
y también en el Barcelona,
así como en cualquier persona
que los festeje desde aquí.

¡Campeones, campeones!
gritan desaforados;
en ellos también me cago
y me meo en sus blasones.

Lo digo de corazón
y con ánimo de ofender;
es cosa de ser o no ser,
es el quid de la cuestión.

Bentakayse

Canarias, enero 2004