De los pencones a las depuradoras

Wladimiro Rodríguez Brito *

Los temas ambientales deben ser algo más que una moda o información estadística recurrente. En estos días hemos asistido de nuevo al renacimiento de una polémica cíclica, los emisarios submarinos y el bajo nivel de depuración de aguas residuales en Canarias. Es evidente que en unas islas como las nuestras, tan sobreexplotadas y densamente pobladas, la depuración de las aguas residuales debería ser una prioridad asumida por todos los agentes sociales, con todas sus consecuencias.

En primer lugar, demandamos que nuestras playas tengan aguas limpias y cristalinas. Esto no es posible sin la construcción de emisarios costeros, unas instalaciones costosas y problemáticas, tanto desde la perspectiva técnica (por la topografía y batimetría de nuestras costas), como desde la social (oposición de colectivos vecinales). Al mismo tiempo, son cientos, tal vez miles las urbanizaciones que se asientan en el litoral de nuestras islas que necesitan este tipo de infraestructuras (que deben ser sufragadas con el presupuesto público).

Parece oportuno recordar al -algunas veces- desmemoriado pueblo de estas islas que hasta hace 30 años un alto porcentaje de los baños o retretes se encontraban en los pencones, detrás de las viviendas. Y que, por tanto, se ha producido una mejora significativa en este ámbito, consecuencia directa de la calidad de vida experimentada en las últimas décadas. El disponer de agua corriente en todas las casas y de una, cada vez más extendida, red de saneamiento constituyen algunos de los mayores logros históricos recientes de esta comunidad, a pesar de que no siempre se contemple como tal. El mantenimiento de estas infraestructuras básicas, con la dificultad añadida de la elevada dispersión poblacional encarece notablemente la factura que debemos pagar año tras año todos los ciudadanos. Los cada vez mayores costes del saneamiento no pueden ser siempre cubiertos por el "papá" administración, circunstancia que se agrava cuando observamos que la población no deja de crecer año tras año, al igual que su demanda de agua, que no hace más que menguar de las galerías y pozos de la isla, de la misma manera que se reducen los cultivos de regadío en toda la geografía insular.

De esta manera, en Tenerife, los consumos urbanos de agua (turismo y población residente) demandan no menos de 200 millones de pipas/año. El mal estado y el abandono de los canales es otro problema añadido. Valgan como ejemplo los canales que desde el Valle de Güimar suministraban agua para los municipios de Santa Cruz, La Laguna, Tegueste y El Rosario con abundantes caudales antaño, canales de Araca, Araya, Río Portezuelo, Güimar-Santa Cruz de Tenerife. Ahora, apenas traen agua por un par de ellos, el resto se encuentran secos. En conclusión, el futuro es para las desaladoras (que deberían funcionar con energías alternativas y no con petróleo), para bien o para mal, en estas islas que tienden al agotamiento progresivo de sus acuíferos.

Por todo ello, la depuración en Canarias debe ser contemplada con mayor reflexión, puesto que los problemas del agua, tanto el suministro como la depuración, son asignaturas aún no resueltas para el futuro. Por tanto, tendremos que planificar mejor la gestión de recursos, en los que usos como la jardinería deberían orientarse a plantas más adaptadas a la aridez, las aguas depuradas deben ser reutilizadas para agricultura o jardinería, etc. Asimismo, tenemos que la jardinería y determinados usos domésticos no imprescindibles del agua, como las piscinas, deben tener un mayor coste para los que los demanden, siempre con relación a sus verdaderos costes energéticos y ambientales.

Hemos de tener bien claro que estas islas no tienen más energía que la que se obtiene del viento o del sol y que, de momento, no hay petróleo que nos permita abaratar la creciente factura que supone desalar ingentes cantidades de agua para su consumo. Pero sobre todo, también hemos de cuidar de nuestros menguados acuíferos, los manantiales, las galerías, los pozos, avanzar más en la reutilización de aguas depuradas, en el aprovechamiento de las escorrentías, etc. El agua continúa siendo uno de los talones de Aquiles de nuestra sociedad, por tanto debemos ser conscientes y actuar en consecuencia.

* Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife

** Publicado en El Día, 15-8-04