Pendoneos y mentiras
Si es vergonzoso que un pueblo celebre su derrota, más vergonzoso y absurdo es que un pueblo celebre una derrota que no existió.
A estas alturas los responsables institucionales de Canarias deberían estudiar un poquito de historia de la Comunidad que gobiernan, les recomendamos todas las crónicas oficiales españolas de los siglos XV y XVI -Abreu Galindo, Torriani, etc.- para que no vean intencionalidad política anticolonial-, para que cuando actúen no hagan el ridículo en todas sus posibilidades.
Y es que el empeño del Ayuntamiento Lagunero de pendonear -sacar a paseo un pendón- las enseñas de Alonso Fernández de Lugo como representación de la conquista de la Isla de Tenerife, muestra todas las ignorancias de algunos responsables institucionales. Y es que como reseñan las crónicas españolas la guerra con los españoles en esa Isla termina con la vinculación al Pacto de Calatayud en el acuerdo que se llama "La Paz de los Realejos" firmado en 1496 también por aquellos canarios que no habían aceptado en principio el Pacto.
A diferencia de las conquistas, como las españolas en la Península Ibérica y en América en esa misma época, en Canarias los españoles pactan el final de la guerra reconociéndole a los canarios tierras y títulos, además de facultades políticas como se demostró en la reconstrucción del Menceyato de Adeje por Ichasagua en 1502.
A diferencia de un armisticio en donde los vencedores imponen "pagos" a los vencidos, en ese acuerdo, ni en el Pacto de Calatayud, existe ninguna obligación de pago por parte de los canarios, quedando las deudas de la guerra a costa de los colonos que reciben tierras en el reparto acordado en los Realejos.
Sin duda que para la época los acuerdos canarios suponen una gran novedad, sobre todo para los españoles tan acostumbrados a conquistar y arrasar cuando podían ganar, y a los armisticios cuando ellos perdían. Las tablas en el terreno militar de las guerras en Canarias, superadas con un pacto político confederal (
El Pacto de Calatayud; Soberanía y Colonialismo en Canarias), era una gran novedad, ya que los europeos sólo entendían de alianzas matrimoniales que no por fuerza significaban a medio plazo unidades políticas.Por eso el pendoneo de las enseñas de Alonso Fernández de Lugo como representación de una conquista es un ridículo histórico por que se trata de celebrar algo que no existió. Y ese pendoneo es una vergüenza porque pretende con la utilización de una falsedad histórica humillar al pueblo que esos responsables institucionales quieren representar.
Desde AMAGA, Alternativa Maga Nacionalista pedimos al Ayuntamiento de La Laguna - (Aguere - lugar de extranjeros -), a su Alcaldesa, y a la fuerza política de la misma ( Coalición Canaria ), la suspensión de todos los pendoneos de las enseñas de Alonso Fernández de Lugo en respeto a la verdad histórica, y a la dignidad del único pueblo de la época, el canario, que con sangre consiguió sentar a negociar a los conquistadores españoles y firmar un pacto político.
Canarias 5 de Septiembre de 2002
AMAGA, Alternativa Maga Nacionalista
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