DRAGONALIA
PERROS
TEODORO SANTANA
J
ames Abernathy, ciudadano de California, ha sido condenado a cadena perpetua por matar a su perro. Claro que, si no fuese su tercer delito, "sólo" le habrían caído tres años de cárcel. Es lo que fijan las leyes de ese Estado por un delito de crueldad contra los animales. Por cierto que a los pocos soldados procesados por torturar (muchas veces hasta la muerte) a presos irakíes, les van a caer penas en todo caso inferiores a un año. Con lo cual no cumplirán cárcel. Ni que decir tiene que no hay ningún general encausado. Ni el Rumsfeld. Ni Bush.Poquito vale la vida de un ser humano: queda claro que para los gringos, vale muchísimo más la vida de un perro que la de una persona. Sobre todo si esa persona no es usamericana. La inmensa humanidad preferiría ser tratada como perros. Como perros occidentales, se entiende porque, tanto ellos como los gatos, están mucho mejor alimentados que la mayoría de los seres humanos del planeta.
En los países ricos, donde habita el 25% de la población mundial, se consume el 70% de la energía, el 75% de los metales, el 85% de la madera y el 60% de los alimentos. El Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de 1998 demostró que con 40.000 millones de dólares anuales, durante diez años, sería posible erradicar el hambre, dar educación básica, proporcionar cuidados sanitarios fundamentales, garantizar la salud reproductiva de las mujeres, controlar la pureza del agua y la instalación de letrinas.
El Informe demostraba que se gastan, tan sólo en EE.UU. y en Europa, mil veces más dinero en alcohol, tabaco, cosméticos, alimentos para animales de compañía, drogas y armamento. Mientras más de trece millones de niños mueren cada año de hambre, los bancos blanquean más de 400.000 millones de dólares y los gastos militares superan los 800.000 millones.
La mayoría de quienes viven en América Latina, Asia o África, agradecerían que les atendiéramos como a nuestros perros. Por lo menos.