El Plan Ibarretxe y el derecho de autodeterminación
APC se muestra conforme y considera legítima la propuesta democrática del gobierno autónomo vasco para alcanzar mayores cuotas de soberanía nacional y ejercer el derecho de autodeterminación.
El principio de los derechos humanos se ha traducido únicamente en el desarrollo de algunos derechos individuales de tipo formal, pero, además, se ha mostrado absolutamente insuficiente para incorporar el derecho de los pueblos a su libre determinación y la autogestión de sus recursos, territorio y cultura.
El respeto a los derechos colectivos, de los pueblos, de las naciones y las culturas es una de las asignaturas pendientes de la mayoría de los estados que existen en el mundo. Y el Estado español no es una excepción. La Constitución recoge vagamente y, como se ha demostrado durante estos 25 años, de manera muy formal, algunas libertades individuales, pero nada dice del derecho de los pueblos a decidir cómo quieren gobernarse y qué tipo de vínculos desean con el resto de las naciones que conforman el Estado español. Los últimos gobiernos españoles han hecho gala de un centralismo que, bien en su versión socialdemócrata bien en su versión conservadora, demuestran la poca sensibilidad hacia ansias de soberanía nacional de las distintas comunidades que hoy, y sólo hoy, conforman el Estado español. La campaña que ambas opciones ideológicas PP y PSOE están desarrollando contra el proceso soberanista en Euskadi avalan lo que afirmamos y constituyen un ejemplo antidemocrático cuando no de ignorancia absoluta de lo que ocurre en Euskadi.
Para Alternativa Popular Canaria la democracia real pasa por el respeto escrupuloso a los derechos de las personas y los pueblos, y ello no es una práctica contradictoria como algunos quieren presentarlo, sino que son complementarias. Las personas y los pueblos no sólo tenemos derecho a pan y a agua y a votar cada cuatro años a las distintas opciones del neoliberalismo capitalista, sino a expresarnos en nuestra cultura, a gestionar nuestro territorio y a decidir cómo queremos gobernarnos.
Las leyes no son inmutables, están para adaptarlas a las necesidades reales de la evolución social, y lo mismo que la Constitución [española] supuso un salto cualitativo respecto al franquismo, ahora mismo ésta no satisface los deseos de soberanía nacional de la mayoría del pueblo vasco. Por lo tanto, por la vía pacífica y política, se ha propuesto un cambio de escenario institucional para seguir avanzando en el proceso de construcción nacional de Euskal Herria. Es una propuesta social e institucional. Social porque son muchas las décadas que la mayoría de los vascos andan persiguiendo el ejercicio del derecho a la autodeterminación y a un mayor bienestar, y no son pocos sus logros en este sentido. Institucional porque es la mayoría gobernante en esa comunidad la que se ha hecho eco de esa aspiración legítima y democrática a caminar hacia el referéndum de autodeterminación poniéndose al frente de la voluntad popular.
Por eso, es por lo que, básicamente, APC apoya sin duda alguna la legítima aspiración de Euskal Herria a gobernarse como quiera. Y si es la independencia, será la independencia. Y ni Zapatero ni Rajoy son nadie para decirle a los vascos que con lo que tienen ya está bien. El techo de sus aspiraciones en su tierra la deciden los vascos.
Para nuestra formación política ello no es motivo para escandalizarse ni escandalizar al resto del Estado español, no es motivo para amenazar con llevar a cabo guerras sucias de ningún signo, no es motivo para seguir engañando a la población como han venido haciéndolo desde hace años. El deseo soberanista en Euskadi no lo es de tres o cuatro gamberros como nos quieren hacer ver, sino que es el deseo de una inmensa mayoría que se siente incómoda e incomprendida con un gobierno español que siempre ha tratado de sospechosos a todos los nacionalistas, sean pacíficos o violentos, sean conservadores o de izquierdas. El centralismo español parece no tener color político, y así les va.
Alternativa Popular Canaria desea manifestar nuestra conformidad con el deseo legítimo del pueblo vasco y sus instituciones de caminar hacia la soberanía nacional. Este camino debería desarrollarse en un clima pacífico donde el debate político y el diálogo entre todos los sectores sociales sea lo que impere. Este diálogo debe hacerse a todas las bandas posibles sin exclusión de ningún tipo. Quien rehuye el debate demuestra su auténtico talante. Y refugiarse en el absurdo de que la Constitución es intocable es una coartada absurda e inmovilista de quienes no tienen nada que decir al respecto.
Así pues, APC confía en que el proceso de soberanía que las instituciones vascas han propuesto con base en un cambio estatutario que es el deseo de la inmensa mayoría de la población vasca llegue a buen término en el respeto escrupuloso a la mayoría y a las legítimas aspiraciones democráticas sin crispaciones ni violencia de ningún tipo.
Ejecutiva Nacional de Alternativa Popular Canaria
Agüimes Noviembre de 2003.
Gabinete de Prensa.
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