RAÍCES DE BEJEKE
PLEITO CARNAVALESCO
Félix M. Arencibia
Había una vez un Archipiélago llamado Tontilandia, que se encontraba perdido en medio el Atlántico. Lo componían ocho islas, pero los redonditos y los picudos creían que no existían más que sus dos islas. Los redonditos estaban convencidos de que los diabólicos picudos, que tenían una enorme cola, quería llevarse todo lo suyo. Les angustiaba pensar que les robaban: el Roque Nublo, la Playa de las Canteras, la Playa del Inglés, las Dunas de Maspalomas, el Pinar de Tamadaba… Los picudos pensaban naturalmente todo lo contrario. Esos endemoniados de los redonditos, además de rabo, lucían enormes garras. Sufrían horribles pesadillas imaginándose que les quitarían: El Teide, Los Gigantes, el Drago de Icod, los carnavales, el Valle de la Orotava…
Ambos, muy sesudos, aportaban razones de peso para justificar las intenciones del rival. Incluso a algunos se les ocurrió organizar una armada para atacar a tan aviesos enemigos. Mientras ellos estaban distraídos en semejante pleito, otros, venidos de otras latitudes, ocupaban sus puestos de trabajo y contribuían a superpoblar las islas. Ello obligaba a construir más carreteras y casas que destruían sus lindos paisajes. Además, salían del archipiélago ingentes cantidades de dinero, procedentes de los impuestos. También de los beneficios de las empresas turísticas, las grandes superficies, la construcción… Algunos políticos de diverso signo azuzaban o callaban aprovechando la coyuntura.
Con todo esto fantaseaba Leoncio Oramas. Mientras, contemplaba en la tele cómo se tiraban puntitas los murgeros de las islas rivales. Pensaba lo absurdo, carnavalesco y esperpéntico que resultaba ese Pleito Insular llevado al extremo. Resultaba positivo que las dos islas tuvieran una competencia sana que les sirviera de acicate para progresar. Incluso, veía justificado que en los carnavales hubiera piques humorísticos, ayudaba a ponerle un poco de mojo picón a la convivencia. Pero Oramas cree que ya hace muchos años que el Pleito Insular se ha llevado más lejos de lo debido. Ha sido alimentado por algunos políticos canarios con sus insinuaciones, actuaciones interesadas y silencios. Todo por sacar un rédito político o contentar a las burguesías locales y foráneas. Son muchos y graves problemas los que tenemos en estas islas como para estar divididos. Ahí están el paro, la pobreza, la superpoblación, los problemas de medio ambiente, de nuestra habla canaria, culturales, de identidad, dependencia…
Piensa Oramas, que más que nunca, han de estar todas nuestras islas unidas para afrontar con éxito tales dificultades. Esperemos nos sirvan de abrazo unificador los versos de nuestro poeta Francisco Tarajano: "Un Teide junto a Tejeda / un Nublo pegado a Icod, / un azul con siete estrellas; / un sueño que tengo yo". Los tules de la calima transparentan nuestro Nublo y nuestro Teide mientras se funden en un abrazo.