Diario de Avisos, 29 marzo 2004
Opinión - Análisis poselectoral
¿Pobres resultados de Coalición Canaria?
Fernando Ríos Rull
Los resultados de las elecciones generales celebradas el pasado 14 de marzo, en las que el PSOE sacó 164 escaños frente a los 148 del PP, abren para el moderno nacionalismo canario encarnado por Coalición Canaria (CC) un período con muchas posibilidades para ir resolviendo determinadas cuestiones clave del autogobierno de las Islas.
De una lectura precipitada de dichos resultados pudiera parecer que los nacionalistas han perdido protagonismo en la escena estatal, puesto que han pasado de 4 a 3 diputados y de 6 a 4 senadores, no logrando, en consecuencia, sus objetivos de 5 escaños en el Congreso y 7 en la Cámara Alta. Sin embargo, creo que de un análisis más profundo se sacan conclusiones mucho más esclarecedoras del papel que pueden jugar los nacionalistas canarios en la política del Estado.
Por un lado, a día de hoy, nadie puede dudar de la influencia que han tenido los atentados de Madrid y el tratamiento informativo de los mismos en las elecciones, que habrían dado otros resultados si no se hubieran producido.
Con un positivo aumento de 7 puntos porcentuales en la participación, que equivalen a más de 100.000 nuevos votantes frente a las elecciones de 2000, consecuencia de la movilización social provocada por los sucesos de Madrid, CC ha mantenido prácticamente su respaldo popular en la circunscripción occidental, aunque en la oriental haya confirmado cierta tendencia descendente detectada en las elecciones autonómicas de mayo del año pasado. Aun así, de no haberse producido ese aumento en la participación de más de 100.000 electores, o de haberse distribuido entre las principales fuerzas políticas, ya que únicamente se benefició claramente de ese incremento el partido socialista, CC hubiera logrado con toda probabilidad sus objetivos de 5 diputados y siete senadores (habría sido la fuerza más votada con tres diputados en S/C de Tenerife y alcanzado el 20% de los sufragios en las Palmas, lo que le hubiera asegurado el segundo escaño).
Por otro lado, con casi total seguridad CC formará Grupo Parlamentario, con la importancia que ello tiene para seguir siendo la voz de Canarias en Madrid y participar en igualdad de condiciones con los demás grupos en los debates que se produzcan a lo largo de la Legislatura que se inicia en las Cortes Generales y así seguir introduciendo en las leyes estatales medidas específicas que contemplen las singularidades canarias.
Por último, y posiblemente lo más significativo, pese a esos pobres resultados, la aritmética electoral ha querido que los tres escaños de CC en el Congreso deban ser tenidos en cuenta, junto a los de CiU, para no repetir la mayoría del tripartito catalán que tanto ha crispado la vida política en los últimos meses. Pero es que, además, esa misma aritmética ha dado a CC la posibilidad de decantar la mayoría en el Senado. Los nacionalistas canarios serán decisivos en la Cámara territorial a lo largo de la legislatura y de ellos dependerá desde la Presidencia de la Cámara hasta una eventual presentación de vetos a las leyes, pasando por la reforma de su Reglamento o por la posibilidad de creación de comisiones de investigación. Desde esa perspectiva, CC puede y debe tener más peso político en esta Legislatura del que gozó en la pasada, en la que el PP ostentaba mayoría absoluta. De cómo se gestione esa influencia en la política estatal dependerá probablemente la definitiva implantación del proyecto nacionalista en la sociedad canaria.
Que ahora gobierne el PSOE sin mayoría suficiente y con un programa diametralmente distinto, en las formas y en el contenido, al del PP en materia territorial, apostando por la España plural, puede permitir que, como decía al principio de estas líneas, se puedan ir resolviendo determinadas cuestiones fundamentales para el autogobierno y de exclusivo interés para nuestra Nacionalidad dada las especificidades derivadas de nuestro hecho diferencial (insularidad y lejanía). Me refiero a la reforma del Senado, que lo convierta en una auténtica Cámara de representación de nuestra diversidad territorial; a la ampliación del marco competencial de Canarias en materias como prospecciones petrolíferas, puertos y aeropuertos, sea a través de la reforma del Estatuto de Autonomía, o por la vía del artículo 150.2 de la Constitución; a la definitiva delimitación de las aguas archipielágicas; a las relaciones exteriores con los países de nuestro entorno geográfico y cultural; a la participación del Gobierno de Canarias en las delegaciones estatales ante la Unión Europea; a la puesta en marcha de una Policía autonómica complementaria a los Cuerpos de Seguridad del Estado; a la creación de una Agencia Tributaria Canaria que recaude la totalidad de los impuestos; al control de los flujos migratorios y del incremento poblacional; al apoyo decisivo del Estado en el proceso de Desarrollo Sostenible abierto en el archipiélago; a la introducción del efecto vinculante del informe del Parlamento de Canarias sobre las modificaciones del REF, a la resolución de los expedientes canarios ante la Unión Europea en su condición de RUP; a un sistema de financiación autonómica que tenga en cuenta la población de hecho del Archipiélago, etcétera; cuestiones, todas ellas, a las que el PSOE no puede dejar de apoyar si quiere ser congruente con su programa electoral y con el nuevo talante prometido por Zapatero. A todo ello hay que añadir las tradicionales demandas canarias tanto en inversiones estatales en infraestructuras, carreteras, puertos, aeropuertos, trenes, aguas, empleo, sanidad o educación, inversiones necesarias para seguir haciendo efectiva la atención especial al hecho insular proclamada en el art. 138 de la Constitución, como en el mantenimiento de las ayudas y fondos europeos derivados de la consideración de Canarias como región ultraperiférica establecida en el art. 299.2 del Tratado de la Unión.
En suma, en esta VIII Legislatura que ahora comienza, pese a los pobres resultados electorales, los nacionalistas canarios aumentan significativamente su importancia en el contexto estatal y pueden conseguir la resolución de cuestiones de gran importancia para nuestro autogobierno. Puede ser un buen momento para apostar decididamente por el fuero, además de por el huevo.
* Fernando Ríos Rull
(profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de La Laguna y militante de Coalición Canaria)