Canarias7, 29-10-02

 

GOLPES A LA LAPA

Rubén NARANJO

'Polinecios'

Hay ocasiones en que la historia se vuelve arma arrojadiza, la disciplina se convierte en pamplina, necesario recurso retórico para defender interesados discursos, por lo general bastante distanciados de la realidad, cuando no totalmente ajenos a la misma.

En un reciente encuentro cultural celebrado en la capital grancanaria, algunos de los participantes llegaron a plantear que en esta tierra canaria existen determinadas cuestiones que se han elevado a la categoría de mitos, caso de la procedencia bereber de las poblaciones aborígenes del Archipiélago. Al parecer, no es del gusto de estos profesores que el serio trabajo de muchos profesionales haya podido determinar con meridiana claridad el origen de la población indígena de Canarias y que no es otro que el vecino continente africano. En pleno siglo dieci...veintiuno, que diría el genial grupo Les Luthiers, todavía andamos con semejante requilorio, a cuenta seguramente de dos cosas: del uso políticamente interesado que se ha hecho de tal cuestión, y de otra parte del complejo de inferioridad que late en algunos individuos, cuya capacidad intelectual queda seriamente en entredicho ante tales planteamientos.

Particularmente comparto lo que dijera don Nicolás Estévanez, cuando afirmaba que a él no le importaba que la sangre de sus venas viniera «del Egipto o de las razas célticas y godas». Lo que a estas alturas del milenio parece una auténtica majadería es que todavía algunos pretendan seguir oficiando esta ceremonia de buscada confusión.

Para terminar, de rematar la tacha, es bien conocido que de un tiempo a esta parte, algún autor ha vuelto con majadera insistencia, y sin más argumentos que su particular opinión, a bautizar de guanches a todos los habitantes precoloniales del Archipiélago, así sean de Tenerife, como canarios, gomeros, auaritas, bimbaches, majos o majoreros. El paso siguiente ha sido descubrir que dicho término guanche resulta ser palabra francesa, con lo que al finalmente se resuelve la cuadratura del círculo. Es decir, que los guanches, dejando a un lado la murga de Los Picapiedra de Vegueta, jamás existieron. No en vano ya escribió don Luis Diego Cuscoy, hace de esto ya unas decenas de años: «El guanche no parece haber vivido sino muerto, y son sus despojos los que se buscan; Canarias da la impresión de ser una inmensa necrópolis».

Abundan pues los necios, aquellos que confunden deseo con realidad, y seguramente prefieran como en la ranchera de Pedro Vargas, hablar de amor y de ilusiones, para luego decir que venimos de un mundo raro. Algo así como la Polinesia. Incluso proclamar que esos mismos guanches hablaban vasco, pero nunca al revés, porque resultaría feo que un africano le fuera a enseñar algo a un europeo. Es curioso comprobar cómo algunos andan cual si fueran una especie de Obelix macaronésico que hubiera o hubiese caído en la marmita de la estulticia, con la piedra zanaca a cuestas. Otros, más osados aún, prefieren buscar fenicios a troche y moche, pretendiendo encontrar una factoría de garum en lo que no son otra cosa que trincheras militares de mediados del pasado siglo. Incluso observan toros y deidades púnicas en cualquier piedra más o menos rayada que se encuentran en el campo.

Para elgrar un poco el cuerpo y abrir algo de luz en este proceloso camino de la arqueología y la historia en Canarias, vaya una última aportación. Tras un profundo estudio y transcripción de los signos que aparecen en la mencionada piedra.zanaca localizada en tierras chichas, se hanpodido determinar que pone algo así como que: aserejé ja de jé de jebe tu jebere seibiunouva, majavi an de bugui. Se espera encontrar otro cacho de tenique para completar an de buididipí.