Hacer política antisocial se paga

 

Ekade

La prensa del archipiélago no pierde la credibilidad gracias a una cierta imparcialidad que aún permite pueden expresarse los distintos voceros de los movimientos ciudadanos, los ecologistas, los partidos de la oposición. Dicho de otra manera: los que disienten de la política neoliberal que impone el poder político, establecido al final de los hilos que manejan poderosos intereses económicos.

Olvidados de velar por nuestro medioambiente, por los intereses sociales de la mayoría de la sociedad, de procurar un futuro digno, nuestros actuales mandatarios se han convertido en especialistas en contrainsurgencia. Aplacando las iras populares, que su propia gestión crea, o creando diversas corrientes de opinión respecto a cada atentado que se comete contra el Pueblo Canario, imbuidas -la mayoría- en un discurso fácil, más propio de bares que de científicos, pero que llega a ser la tónica dominante en los discursos políticos del Archipiélago. Nos tratan de analfabetos, y parecen regocijarse continuamente en ello, enviciados en menospreciar a sus semejantes (“¡dios me guarde!”), a este pedacito de planeta y al que cojan por delante.

Si, señores, sí. Mucho tiene que cambiar Coalición Canaria para que su caída en picado no acabe en un sonoro estrellarse contra los bajos del infierno. Cuando aún no se dan cuenta que aquí necesitamos con urgencia políticos valientes, alineados con los movimientos ciudadanos -si gusta léase “ecologistas”- que son los únicos que socorren y luchan por la supervivencia de una tierra que no soporta más vorágine expoliadora y especuladora, que no puede reponerse de tanto piche y cemento y de tanta masacre de palas escavadoras.

La pasividad de otros tantos se convierte en abierta complicidad. El “hoy por mi, mañana por ti” es moneda de cambio diariamente en la corrupta administración de un sistema insostenible, que sólo no ven como tal gentes de poca cultura que se alejaron simultáneamente de lo científico y del amor por Canarias: la mayoría de nuestros políticos.

Pretenden que los devaneos que procuran en las corrientes de opinión, embriaguen, confundan, despisten a la opinión pública, para continuar con su enriquecimiento acelerado y sus intereses particulares. La opinión pública no paga campañas electorales; pero sí decide con su voto.

Casualmente salen a la luz los planes para la costa de Valleseco, al mismo tiempo que se anuncia que retoman la obra del radar de Taborno. Empieza la obra de Taborno, casualmente, el mismo día que empiezan a mover tierra en Granadilla. Y ya está. Y nosotros nos peleamos por un pedacito en cada periódico. No señores, no.

Cada día somos más conscientes de donde está el problema: y no es este el alcalde de granadilla; AENA; el ayuntamiento de Santa Cruz y su barbaridad con las Teresitas; el ministerio de defensa y su amenaza para el Hierro; UNELCO-ENDESA; los cuatro mangantes de la construcción desmedida, tipo Plasencia y otros… No.

A estas alturas han sido ustedes capaces de levantar a un Pueblo, de curtirlo, de enseñarle que todos los problemas juntos son sólo uno: No contar con unos políticos con la dignidad suficiente para defender valientemente nuestros intereses -y los de nuestros hijos y nietos-, defenderlo de las barbaridades que pretenden las multinacionales y los ministerios españoles (tan alejados de la legalidad medioambiental europea) y la perpetua sumisión a la que estamos expuestos, por su indigna representación, que raya tan profundamente en el ridículo, que entiendo les cueste cada vez más mantener el número de votos. Aunque no comprenda como no se les cae la cara de vergüenza.

Hay que vivir el presente de modo que se pueda justificar mañana. Y, atiendan, hay hechos que no justifican las cifras de ninguna cuenta bancaria. Yo, hablaré del presente con mis nietos, contándolo con detalle. ¿Y ustedes…?