Politiqueando a lo Boricua

P. Luis Barrios

En Puerto Rico la política partidista está prendida en candela. Nada nuevo, sigo creyendo que somos el Macondo de Las Américas, ese que con las relinchadas de Charlie Romero Barceló se convirtió en Maravilla y ahora nada es imaginado, porque todo en realidad pasa. Primeramente tenemos a dos partidos -Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP)- con dos candidatos a la gobernación colonial, quienes en el juego de la depravación, perversión y corrupción gubernamental rompieron el bate y botaron la bola. El pueblo por desgracia va a tener que escoger entre el menos malo, o sea, el candidato menos podrido. En este preciso momento y a solo siete meses de las elecciones tanto Aníbal Acevedo Vilá -candidato por el PPD- como Peter Roselló -candidato por el PNP- están siendo investigados por fraudes los cuales se supone que pongan en tela de juicio la honestidad, capacidad y decencia como posibles gobernadores de nuestra patria.

Por cuanto ya Roselló pasó por la gobernación -y para muestra un botón basta- me tomo la libertad de reconocer que este es el más deshonesto, sucio, descarado y tramposo. Un análisis serio a su administración gubernamental puede corroborar lo que digo. Con esto no estoy diciendo que Acevedo Vilá sea haya que darle una oportunidad, de ninguna manera. Lo que estoy diciendo en vocabulario político partidista de la calle es que los dos son dos buenas porquerías y el pueblo seguirá en lo mismo porque ni las opciones del programa gubernamental valen la pena.

Por otro lado tenemos el optimismo miope del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) que se ve con la opción verdadera aunque todavía el pueblo no puede ver lo que ellos/as ven. De aquí la necesidad de seguir trabajando para el pueblo y con el pueblo para que les vea como la opción verdadera. ¿Cómo se logra esto? Muy fácil, caminando con el pueblo en donde está el pueblo. Eso si, el candidato del PIP, Rubén Berrios -aun con las discrepancias políticas que él y yo podemos tener- representa a mi juicio entre los tres candidatos la honestidad, la seriedad y la pulcritud, o sea, la vergüenza Boricua que tanto el PNP como el PPD le robaron al pueblo puertorriqueño. Esto para mi es sinónimo de que es posible resucitar la esperanza de la desesperanza. Aun más, que es posible crear un partido que sirva al pueblo caminando con el pueblo.

Por esto, tengamos claro que no puede haber partidos políticos -y esto también se aplica a las iglesia, movimientos sociales, etc.- sin comunidad, aunque lo contrario puede ser posible. Las realidades del diario vivir de nuestras comunidades son una especie de termómetro que nos ayudan a entender lo que las mismas viven.

Podemos llamarla fe o utopía, pero más allá del nombre, yo lo que quiero es que usted entienda que de la desesperanza podemos resucitar la esperanza. ¿Cuál es entonces el propósito de poder resucitar la esperanza? El convencernos de que podemos transformar esta sociedad, hasta convertirla en una vivencia de ética y de respeto. Por un lado, visualizar una sociedad en la que las personas se puedan sentir seguras. Y por otro lado, esa seguridad debe garantizar las necesidades básicas que los seres humanos tenemos como comer, tener un hogar, trabajar por un salario decente, tener acceso a la educación y a la salud, y que al mismo tiempo se nos permita desarrollarnos y participar en esta sociedad sin que nuestras convicciones políticas y /o religiosas, nuestra orientación sexual, el color de nuestra piel, nuestra etnia, nuestra edad, o nuestro género, puedan ser motivo de exclusión. Ni el PPD ni el PNP son las opciones para esta esperanza. Por lo tanto, sigamos trabajando con nuestro pueblo Boricua hasta que este pueda reconocer, aceptar y celebrar otras opciones más allá de las opciones colonialistas y comience su entrada triunfal hacia su descolonización e independencia.

Paz con justicia.

* Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
23 de abril de 2004
Lbarrios@jjay.cuny.edu