En derechos humanos quien juega por necesidad, pierde por obligación

Por el Padre Luis Barrios *

Es penosa la realidad descarada y vergonzosa tanto de los gobiernos de la República de Honduras como de la República Dominicana al prestarse ambos -la primera presentando la resolución y ambas votando en favor de la misma- a ser parte de la política descarada del gobierno de Estados Unidos contra Cuba en el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Como manera de explicar yo reconozco que la presión política y económica por parte del Washington puede ser la explicación para estos espectáculos políticos. A esto le podemos añadir que ambos países en la actualidad funcionan dentro de un modelo del Pentagonismo lo que les convierte en satélites colonialistas los cuales reciben sus órdenes desde las Embajadas estadounidenses.

Pero también reconozco que cuando se trata de la dignidad, la decencia y la integridad de un pueblo nada justifica el entreguismo o sometimiento.

No es un secreto que en varias ocasiones el gobierno de Estados Unidos le hizo la oferta al gobierno Cubano para que no defendiera el caso de Puerto Rico en el Comité de Descolonización de la ONU y a cambio les ofreció quitarles el bloqueo. Cuba sin necesidad de estudiar o pensar la oferta respondió inmediatamente con un no. O sea, la dignidad y la integridad no tiene precio. Yo me imagino que esta es una de las razones por la cual no dejan a Cuba vivir en paz.

Por eso no titubeo al decir que la revolución cubana -aun con algunas contradicciones que pueda tener- sigue siendo la conciencia moral, social, política, económica y espiritual de las Américas.

A través de una estrategia oportunista lo que se nos está pidiendo es que nos olvidemos de quien es Honduras y quien es la República Dominicana en asuntos de violación de derechos humanos.

Por un lado parece ser que Honduras todavía -al cierre de un siglo y a la llegada de otro- tiene el deshonor de ser la primera y última, hasta el momento, nación condenada por el máximo tribunal continental de derechos humanos de América. Por otro lado todavía estamos pidiendo que aparezcan la gente desaparecida y también que los militares culpables de asesinatos paguen sus delitos que se llevaron a cabo durante los casi 20 años de gobiernos nefastos luego de derrocar a tres presidentes civiles en 1957, 1963 y 1972. En la actualidad la violación de derechos humanos en Honduras contra las comunidades garífonas negando y aniquilando la existencia de una etnia negra es horripilante y desvergonzada. Lo mismo sucede con la juventud que supuestamente está afiliada a las organizaciones de las calles, o sea, pandillas a quienes siguen arrestando y encarcelando.

Entre otras cosas que tiene que ver con derechos humanos sería bueno si el gobierno de Honduras -antes de ponerse a tirar piedras- puede informar sobre el problema carcelario que están confrontando, sobre el asesinato del compañero y hermano Carlos Roberto Flores, resuelve las peticiones presentadas por el Comité de Familiares de Detenidos/as Desaparecidos/as, suspende inmediatamente los privilegios de impunidad, resuelve en su totalidad los casos de periodistas asesinados, entre otras muchas diabluras. Resolver estas realidades con la justicia es un deber el cual a la misma vez le otorga el derecho a Honduras el poder fiscalizar. De lo contrario su comportamiento es puramente retardado.

Del mismo modo la República Dominicana también baila al mismo son gringo. Imagínese usted, con todas la violaciones de derechos humanos que están llevando a cabo contra los/as refugiados/as haitianos/as a quienes asesinan, palean y maltratan emocionalmente. Con su participación en el derrocamiento de un gobierno electo democráticamente como lo fue el gobierno de Aristide. Con sus cárceles llenas o sobre pobladas con personas pobres. Con todo la corrupción política y económica del gobierno de Hipólito Mejía llevando al país a la bancarrota y la ingobernabilidad. Con todos los asesinatos llevados a cabo por la Policía Nacional contra la población civil y con todas las mujeres que están siendo asesinadas en crímenes pasionales dentro del ambiente familiar el gobierno dominicano se le ocurre mencionar la soga en casa del ahorcado y sale dizque a dar lecciones de derechos humanos.

Concerniente al gobierno dominicano Amnistía Internacional y el Comité de Derechos Humanos de la ONU presentaron las siguientes preocupaciones: los homicidios ilegítimos cometidos por las fuerzas de seguridad y la impunidad generalizada de que disfrutan sus autores; las graves denuncias sobre un cuadro generalizado de tratos crueles, inhumanos o degradantes infligidos a las personas detenidas; el deterioro de las condiciones penitenciarias, consecuencia del grave hacinamiento y de la ausencia de un cuerpo especializado de guardias de prisiones; el creciente número de personas sometidas a periodos prolongados de detención preventiva; la existencia de un sistema judicial aparte para la policía, lo cual es incompatible con el principio de igualdad ante la ley; el trato dado a las personas haitianas o presuntamente haitianas, incluido, según indican frecuentes informes, el recurso a expulsiones en masa y a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

De nuevo, para hablar de derechos humanos hay que tener dignidad, decencia e integridad y en este momento el gobierno de Estados Unidos, el de Honduras y el de la República Dominicana carecen de estos atributos.

Prediquemos la paz con justicia con nuestras acciones y dejen a Cuba vivir en paz.

* P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York

16 de mayo de 2004

Lbarrios@jjay.cuny.edu