PROGRESO Y PETRÓLEO

A. La Fuente

żAlguien sabe algo acerca de los términos establecidos para las concesiones en aguas canarias?

Las multinacionales del petróleo aplican una doble moral ante el medio ambiente: por una parte pueden responsabilizarse de los accidentes que provocan, como es el caso de los vertidos del Exxon Valdez en Alaska, mientras que en el caso de los países tercermundistas cogen el petróleo y corren. Las consecuencias de esta última actitud es la contaminación de las aguas, el aire, el suelo, la desforestación y la sobreexplotación de los recursos.

Las actividades de prospección se inician abriendo kilómetros de brechas sísmicas en las que periódicamente se realizan explosiones para obtener datos de los yacimientos a través de las ondas provocadas. Una sola explosión de estas características puede acabar con la vida de centenares de peces. Una vez detectado el yacimiento comienza el proceso de extracción en el cual se emplean productos químicos muy peligrosos (coagulantes, dispersantes y fungicidas entre otros). Estos productos se expulsan luego con las "aguas de producción" mezclados con petróleo, sulfatos, cianuro, metales pesados y con frecuencia sustancias radioactivas.

A las grandes compañías les interesa un régimen de explotación seguro, eludiendo responsabilidades. La Shell, por ejemplo, logró un acuerdo con el gobierno de las Antillas Holandesas mediante el cual se libraba de cualquier tipo de indemnización por sus actividades.

En Colombia, numerosas comunidades han visto no solo como se violaban sus derechos a un medio ambiente saludable, sino que se además se ha deteriorado su forma de vida bajo el señuelo del progreso. Efectivamente se elevaron sus ingresos medios, pero también progresaron los índices de alcoholismo, inseguridad y prostitución. La codicia logró cambiar sus valores.

Las petroleras por ser empresas que realizan inversiones de alto riesgo financiero desean adquirir un control político exigiendo garantías e incentivos de los gobiernos. Un ejemplo conocido y cercano es el de Nigeria y su larga trayectoria de represión y asesinatos más allá de lo que es una simple defensa de las compañías frente a posibles acciones violentas.

En una reciente declaración al Financial Times, el presidente de Exxon instaba a los países en desarrollo a evitar los controles ambientales a fin de no poner en riesgo la inversión.

Esta sugerencia no es nada si se compara con un ejemplo de medidas extremas a las que puede recurrir una multinacional: la ejecución del escritor nigeriano Ken Sarowiwa y otros ocho activistas no violentos, ahora hace siete años, asesinato materializado por un brutal y grotesco régimen de Nigeria sometido por la industria del petróleo. Este escándalo obligó a la Commonwealth a realizar un ejercicio de amago pero no pego al amenazar con sanciones que nunca se materializaron. Se puede morir a causa del petróleo y no de manera accidental.

Siguiendo con Nigeria, se sabe que la zona más rica es el delta del Níger, donde antes existían bosques litorales compuestos básicamente de manglares, hoy es la zona más pobre y olvidada del país. Una corresponsal de la BBC en Lagos decía que los habitantes del delta pueden contemplar las instalaciones multimillonarias del petróleo pero en sus casas no hay electricidad ni agua corriente. En 1998 más de 500 personas murieron calcinadas por la explosión de un oleoducto mientras intentaban recoger el crudo que se escapaba de una fuga y así conseguir combustible gratis para sus hogares.

La empresa española Repsol ha realizado al primera fase de explotación de su concesión en Bolivia, en la cuenca amazónica boliviana. Se abrieron casi 1000 Km de sendas sísmicas afectando a etnias autóctonas. En la segunda fase tenían previsto cerca de 300 Km más y la operación se encontró con el boicot activo de 50 comunidades campesinas que obligó a firmar un convenio y a realizar un estudio de impacto ambiental. Ignoro si se ha llevado a cabo, pero lo que sí sabemos es que el proyecto incumple la normativa ambiental boliviana, no se respetaron ni los diámetros mínimos en la tala de árboles ni las distancias mínimas a los cursos de agua, no se han presentado informes requeridos etc., etc.

El currículum vitae de otras compañías es de abrigo, BP colaboró con el gobierno colombiano para financiar una unidad militar de 5000 hombres para proteger sus campos petrolíferos. Dicha unidad mató, raptó y torturó a los críticos con las actividades de la compañía (The Ecologist, Mayo/Junio de 1997).

ELF, francesa, fue acusada de hacer perforaciones en un campo protegido de Ecuador (Friends of the Earth International). También apoyó a un grupo que se levantó en armas contra el gobierno democrático de la República del Congo (Monitor, diciembre de 1997).

Exxon / Mobil es para la ONG Friends of the Earth la peor de todas, basta recordar el vertido de 42 millones de litros de petróleo en un paraje virgen de Alaska o el escape de 40.000 barriles en la costa de Nigeria, en 1998, con medio millón de personas afectadas.

Según Greenpeace, Shell lleva 20 años bombeando agua tóxica en el acuífero que suministra agua potable a la ciudad turca de Diyarbakir.

Tanto Shell como Texaco y Total han mostrado a lo largo de los últimos treinta años su predilección por el apoyo a gobiernos dictatoriales y corruptos en Ecuador, Indonesia y la antigua Birmania.

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