Los problemas de prospectar en el Sahara Occidental

La empresa noruega TGS-NOPEC se está viendo en graves dificultades. Sus directivos no podían imaginar el revuelo que iba a armarse con un negocio que se las prometía "jugoso".

En octubre de 2001 el gobierno marroquí, saltándose la normativa internacional, otorgó licencias de prospección petrolífera en el Sáhara Occidental, entre Dakhla y Boujdour, concretamente, a las empresas KeerMcGee (estadounidense) y TotalFineElf (francesa).

A la noruega TGS-NOPEC se le encargó poner en marcha las búsquedas sísmicas preliminares.

Todo parecía ir bien hasta que el Comité Noruego de Apoyo al Pueblo Saharui decidió demandar a la empresa al considerar que "sus actividades vulneran la legalidad internacional",

A partir de ese momento, la opinión pública se lanzó contra TGS-NOPEC. Las repercusiones no sólo afectan a su imagen: varios municipios, empresas y cajas de ahorro que poseían participaciones en las acciones de la empresa comenzaron a retirarlas ante la denuncia.

Desde TGS-NOPEC se ha intentado refutar las acusaciones alegando que, entre otras cosas, "los trabajos ya se encuentran realizados en un 90%".