PSICOLOGÍA DEL PUEBLO CANARIO

José Tomás Bethencourt Benítez.

Profesor Titular de la Facultad de Psicología y

de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna.

Abril de 2003

En la psicología moderna, el estudio de la personalidad colectiva o de la identidad psicológica de los pueblos es una área de interés, desde que Wilhem Wundt, fundador de la psicología experimental y catedrático de Filosofía Inductiva en la universidad alemana de Leipzig, publicara en 1911 su obra monumental "Psicología de los pueblos", un resumen de la cual ha sido publicado en castellano por la editorial española Alta Fulla en el año 1990.

Referidos al caso que nos ocupa específicamente del pueblo canario, cabe señalar que por suerte ya empezamos a contar con algunos trabajos contemporáneos bien de naturaleza empírica o con carácter de ensayo que abordan la psicología de nuestro pueblo.

Siguiendo una secuencia cronológica deben ser citados los siguientes trabajos:

  1. Raíz y estilo del alma canaria de Juan Rodríguez Doreste. Las Palmas de Gran Canaria. Museo Canario. 1968.
  2. Sobre la personalidad profunda del insular canario de Manuel Parejo Moreno editado en Tenerife. Publicaciones de la Universidad de La Laguna. 1970.
  3. Psicología y vida del actual hombre canario de Pedro Hernández Hernández en Natura y cultura de las Islas Canarias. Santa Cruz de Tenerife. Litografía A. Romero S.A. para la 2ª edición de 1978 y La Laguna. Tafor Publicaciones S.L. para la 6ª edición de 1997.
  4. Psicología del hombre canario de Manuel Alemán editado en Las Palmas de Gran Canaria. Imprenta Pérez Galdós. 1980.
  5. El canario un producto de su historia de Juan Morales González en Canarias en el actual momento histórico. Caracas. Litografía Melvin. 1982.
  6. La independencia de Canarias para la liberación psicológica de nuestro pueblo de José Tomás Bethencourt Benítez publicado en el periódico El Día el 20 de Octubre de 1988.
  7. Infancia y personalidad canaria. La psicología del niño canario de Antonio Rodríguez Hernández editado en La Laguna. Consejería de Educación, Cultura y Deportes. 1994.
  8. La construcción psicológica de la nación: El desarrollo de las ideas y sentimientos nacionales de Esteban Torres Lana en Contexto y desarrollo social. Madrid. Síntesis. 1994.
  9. La imagen que los canarios tienen de sí mismos y de las relaciones interinsulares. Actitudes y estereotipos insulares en la Comunidad Canaria de Armando Rodríguez Pérez y Mª Nieves Quiles del Castillo editado en Bizkaia. Centro de la Cultura Popular Canaria. 2001.

33 años separan a la primera de la última de las publicaciones que hemos citado anteriormente, notándose claramente que las tres últimas poseen en común la característica de haber sido estudios empíricos, en contraste con las seis primeras que son el resultado de trabajos de ensayo. Resulta por tanto altamente satisfactorio constatar que el interés por el estudio de la idiosincrasia psicológica del pueblo canario ha evolucionado desde posiciones hipotéticas y reflexivas hasta planteamientos científicos y positivistas.

No es mi intención efectuar aquí un detallado y exhaustivo análisis comparativo entre esas distintas publicaciones, pero sí basarme en ellas para tratar de fijar algunas ideas claras sobre el fenómeno que nos ocupa.

En primer lugar, se hace necesario que nos planteemos ¿quién es el pueblo canario?. Esta pregunta tiene evidentemente diferentes respuestas según la posición política e ideológica de quien la conteste. Para algunos, canario es todo aquel que vive y trabaja en Canarias, con lo que llegaríamos al absurdo de que un español, un europeo, un sudamericano, un asiático o un africano continental serían considerados miembros pertenecientes al pueblo canario. Para otros, entre los que me incluyo, la condición de canario viene dada por los principios jurídicos y legislativos del "ius solis" y "ius sanguinis" a la hora de otorgar derecho de nacionalidad a cualquier persona, en tal sentido, canario es el nacido en Canarias y descendiente de nacidos en Canarias.

En segundo lugar, es preciso que consideremos si existe una personalidad colectiva y uniforme del pueblo canario que demuestre la presencia de pautas de pensamiento, sentimiento y actuación comunes y únicas en todos los miembros de la comunidad social canaria. La fragmentación y discontinuidad territorial del archipiélago, la estratificación social de la población, el carácter rural o urbano del hábitat, el diferente impacto de la fuerte invasión de población foránea son algunos factores que pudieran hacernos pensar más en la existencia de diferencias que de semejanzas en la forma de ser del pueblo canario. Hablar por tanto de psicología del pueblo canario parecería más una entelequia que una auténtica realidad. Sin embargo, resulta necesario por motivos de categorización y de contraste con otros pueblos, el tratar de establecer y fijar algunas características generales y abstractas de la identidad social del canario.

En tercer lugar, debemos tener en cuenta que la psicología del pueblo canario, como la de cualquier otro pueblo, es dinámica y cambiante al estar sometida a la influencia de múltiples factores entre los que podemos destacar la interacción con otros pueblos, la influencia de los medios de comunicación, las drásticas alteraciones en el territorio o hábitat del archipiélago, los fuertes vaivenes en las condiciones socioeconómicas insulares o mundiales, o las estrategias políticas de los gobiernos o grupos económicos de poder.

En cuarto lugar, sostengo como hipótesis o sospecha, que de la misma manera que en psicología se postula que casi todo el comportamiento humano es producto de la herencia, del aprendizaje o de la interacción entre ambos, ciertos aspectos o características de la identidad social del pueblo canario pudieran estar provocados por la transmisión genética desde los antepasados. Me apoyo para el sostenimiento de tal osada hipótesis, entre otras razones, en la reciente publicación del año 2000, titulada "Egipcios, bereberes, guanches y vascos", editada en Madrid por la Editorial Complutense, cuyos autores son Antonio Arnáiz Villena catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, además de Jefe del Servicio de Inmunología en el Hospital Doce de Octubre y el historiador Jorge Alonso García, quienes mediante el estudio de la genética poblacional a través de técnicas modernas utilizadas en la Genómica Histórica, como el análisis de los genes mitocondriales han establecido la similitud entre el pueblo canario actual y el pueblo canario antiguo (guanches) y entre el pueblo canario y otros pueblos como los ya mencionados.

En quinto lugar, confiemos en que las distintas ciencias como la psicología, la antropología, la historia y la sociología continúen en el futuro haciendo sus contribuciones, para poder seguir ahondando en el estudio de la estructura y dinámica de la personalidad colectiva del pueblo canario, aportaciones que en definitiva servirán para un mayor conocimiento, comprensión y aceptación de nosotros mismos y que podrán sentar las bases para la superación y mejora de aquellos rasgos negativos que limitan nuestra liberación y emancipación hacia un pueblo adulto.

Entrando ya en los resultados más destacables de algunas de las publicaciones antes citadas, me centraré en dos de ellas por ser las más actuales y por ende las menos conocidas, me estoy refiriendo por tanto, a la 6ª edición en 1997 de la obra del profesor Pedro Hernández Hernández, compañero de Departamento en la Universidad de La Laguna y al trabajo de los profesores Armando Rodríguez Pérez y Mª Nieves Quiles del Castillo, compañeros de la Facultad de Psicología.

Respecto a la primera de esas publicaciones cabe destacar que si bien se reconoce lo resbaladizo o atrevido de tratar de establecer un perfil psicológico del pueblo canario, dada la complejidad y diversidad de su identidad social por las distintas islas y por las diversas zonas intrainsulares, lo que se intenta es realizar una reseña de las características más generales y más sobresalientes de la forma de ser del canario.

En tal sentido se afirma que "la esencia del pueblo canario es consecuencia de la esencia del pueblo guanche, de sus características culturales y sus vicisitudes tras la conquista; de la realidad geográfica que implica este Archipiélago del Atlántico; de la trayectoria histórica de la economía y de las relaciones sociopolíticas; del crecimiento, desplazamiento y otras características de la población; de las influencias culturales de distintos países y del sistema educativo que va modelando la personalidad básica canaria" (pág. 490).

Reproduzco aquí por su alto valor, el perfil psicológico del canario que el profesor Hernández hace en su obra (págs. 517-519):

"Concepto de sí mismo. Domina la infravaloración. Se puede mostrar orgullo y vanidad por el paisaje y por las cosas de las islas, pero en el fondo hay un sentimiento de inferioridad, de considerar superior a los demás o de sentirse evaluado. Todo ello asociado a inseguridad y tensión emotiva sin canalización adecuada.

Expresión. El canario cree en su dificultad de expresión oral, al compararse con el peninsular. Esto hasta cierto punto es cierto, pues hay hábitos lingüísticos que acortan las frases, por ejemplo, con expresiones como «...y eso», verbos «comodines» como «aquellar», etc. Pero, ¿hay además dificultades de articulación? Es curioso que Marín y Cubas, en el siglo XVII, refiriéndose al lenguaje de los guanches dijese:

«El lenguaje común de todos los isleños, es pronunciar hiriendo la lengua al paladar, a modo de tartajosos o impedidos de la lengua... ».

De todas maneras, también es cierto que cuando el aprendizaje es adecuado no se aprecian esas dificultades. También hay que indicar que hay más complejo de inferioridad respecto al habla canaria que realidad. Una gran dificultad detectada es la gran carga emocional y de ideas que no encuentran una salida apropiada, faltándole estrategias de alargamiento de frases, de pausas y de comodines que den tiempo a pensar lo que quieren expresar. También es cierto que al isleño le gusta ser conciso y no es amigo de muchas palabras o de «letra menuda».

La forma de hablar, por otro lado, es grave, sosegada y dulce... La abundancia de aumentativos y diminutivos en el lenguaje indican el carácter sumamente afectivo. El contenido del lenguaje suele tratar temas serios pero con un toque casi siempre de humor. No es un humor de metáforas e hipérboles como el andaluz, es un humor irónico, socarrón, indirecto, cariñoso...

Respecto a la acción, hay que reconocer que el canario en comparación con el peninsular es más lento, más calmoso, menos «vivo». De aquí viene lo de «aplatanado», que dicen los peninsulares. Esto tiene su lado positivo, porque supone una cierta filosofía de la vida, tomándose las cosas con calma. El lado negativo está en el momento de considerar la eficacia o resultados prácticos.

Inclinaciones y peculiaridades. La afición por lo dulce y, consecuentemente, la propensión a la diabetes.

Cierta inclinación hedonista, sensual, placentera, cómoda, especialmente en la gente de la costa. Esto es explicable, físicamente, por el clima primaveral; económicamente, por un bienestar superior a la gente de la montaña; educativamente, por la suave influencia materna.

Puritanismo en algunas costumbres y ausencia de blasfemias en el lenguaje, pero al mismo tiempo han existido, a otros niveles, costumbres licenciosas y desenfrenadas.

Inclinación por la limpieza e higiene corporal. Sensibilidad estética.

Reacciones afectivas. Alegre pero con un fondo melancólico. Encendido, apasionado, aunque con aparente serenidad. La expresión es dulce y tierna. En muchos aspectos es un niño grande.

Actitudes hacia la realidad general. Escepticismo, duda, ausencia de dogmatismos... Capacidad de adaptación, de flexibilidad. Falta de iniciativa para grandes empresas, debido a la cautela y a la dependencia. Actitud receptiva de cuanto viene de fuera. Actitud «cosmopolita» y de marginación periférica. Es decir, se admira lo de fuera, se centra la actividad y la preocupación por las islas mayores frente a las menores, por la capital frente a los pueblos, por los cascos urbanos de los pueblos frente a los barrios rurales. Alguien puede pensar que esto ocurre en todas partes, pero más ocurre en nuestras islas.

Reacción a la frustración. Se da en general una postura de tolerancia, de aguante, de resignación. Se trata de arreglar las cosas por las buenas. Domina el pacifismo.

Apenas aparecen caracteres agrios y agresivos. Lo que sí ocurre es que, muchas veces, más que tolerancia a la frustración, hay represión, metiéndose la agresividad hacia dentro. Esto provoca bien intrapunición, es decir, una agresividad dirigida hacia uno mismo, bien una agresividad solapada que da lugar, a su vez, a frecuentes críticas, ironías, burlas y hasta sadismo.

La agresividad almacenada con ese porte de serenidad y dulzura en cualquier ocasión suele explotar como un volcán muy peligroso.

Mecanismo de ajuste. Frente a las dificultades hay un gran recurso, que es el humor. Pero existen otros mecanismos negativos, que producen sufrimiento o limitaciones, tales como tendencia a expresar con dolores corporales los problemas psíquicos (somatizaciones); las frecuentes quejas silenciosas; la tendencia a preocuparse desmesuradamente de las posibles enfermedades o males físicos (hipocondriasis). También el uso de reiteraciones, repeticiones o salidas a destiempo.

Relación con el trabajo. En principio hay que decir que el canario es trabajador, a pesar de su apariencia sosegada. El testimonio está en la modificación de las propias islas. Lo que le ocurre al canario es que no le sobra viveza, rapidez, ligereza... Esto mismo le hace ser «dejado», poniendo los remedios tarde o poniéndolos «a medias» con falta de precisión o de mejor cuidado. En estos hechos es donde más suele comparársele al peninsular, pues éste parece andar más despierto, más pendiente, más interesado. Aunque también es cierto que a los ojos del canario, el comportamiento de muchos peninsulares es considerado negativamente, pues se les caricaturiza como rivales, acaparadores, no auténticos, intrusos, etc...

Relación social. Fundamentalmente aparece el canario como una persona sencilla y humilde en la relación con los demás. La sociedad tiene mecanismos para ridiculizar a esos «echados pa’lante» y la popular expresión de «miraparayeso» es un buen ejemplo. De todas formas no es raro encontrar atisbos de exhibicionismo y narcisismo, aunque ingenuo e infantil.

Esta sencillez, que va unida a cierta ingenuidad, al señalado complejo de inferioridad y a la natural calma, es la que explica la reacción del ventero canario cuando no tiene en su comercio lo que pedimos. Suele lamentarse, considerando su comercio como inferior a otros e indicándonos dónde podemos encontrar lo que buscamos. Mientras que el comerciante no canario rápidamente trata de vendernos otra cosa o asegurarnos que en pocos días tendrá allí la mercancía solicitada.

Otro de los aspectos de la relación con los demás es el recelo o «zorrería» que no es sino un mecanismo de defensa contra su propia ingenuidad. Defendiéndose así de la explotación de siglos.

Generalmente se suele ser comedido y prudente en la relación con los otros. A los forasteros se les acoge bien pero se les analiza previamente a fondo. Hay una gran capacidad de intuición o de perspicacia psicológica por parte del canario, producto de la relación social.

El «choteo» o el humor domina en la relación con los demás. Hay un gran interés por las personas y por la comunicación social. El ser cariñoso es uno de los rasgos más distintivos del espíritu canario.

Sin embargo existen aparentes contradicciones, pues al tiempo que se dan colaboraciones intensas a niveles de grupos reducidos, existe cierto aislacionismo, cierto individualismo, tirando cada uno para su lado. Todavía esto se hace más patente en la falta de conciencia como pueblo".

El profesor Hernández afirma que veinte años después de su primera publicación sobre el perfil psicológico del canario, las múltiples investigaciones realizadas en tesinas y tesis doctorales confirman en líneas generales el perfil trazado. Además, afirma que "se observa una diferencia notable entre la valoración individual que los canarios suelen hacer de sí mismos (bajo autoconcepto, insatisfacción, desajuste emocional, etc.) y la valoración colectiva, que canarios o no, hacen sobre los canarios en general. En este caso, se destaca la alegría, cariño, humor, timidez, sinceridad, sencillez, tranquilidad, tolerancia, flexibilidad y capacidad de trabajo. Sin embargo, los no canarios, extranjeros o peninsulares, añaden la falta de iniciativa, de motivación de logro, de aspiración hacia los puestos directivos, de precisión en el quehacer; así como cierta suspicacia" (pág. 520).

También el profesor Hernández afirma que "se hace notar que muchos aspectos se van modificando, favorablemente, con el desarrollo económico y con el cruce cultural. Por ejemplo, hoy día, el canario va siendo más seguro en sí mismo, más decidido, más organizado, y más operativo en general.

El propio complejo histórico de inferioridad de los canarios supone consecuencias muy negativas respecto a la consecución de trabajo o al rendimiento, en general. Lo que sí es cierto es que la falta de canalización emocional, de motivación de logro y habilidades sociales, no le ayudan a tener toda la seguridad y eficacia que los canarios pudieran mostrar" (pág. 520).

En cuanto a la segunda de las publicaciones seleccionadas para describir, la de los profesores Rodríguez y Quiles, es necesario aclarar antes de nada, que los resultados dados a conocer se corresponden, a datos recogidos en el año 1989 para jóvenes en Canarias de 3º de BUP y COU (17 y 18 años), en los años 1994-95 para niños en Canarias de 5º y 6º de EGB (11 y 12 años), no controlándose en tales muestras la variable nacionalidad de dichos sujetos. Asimismo, también se incluyen datos recolectados en el año 1990-91, para jóvenes estudiantes en facultades de Psicología en 7 universidades españolas, más en la Universidad de La Laguna.

Esta obra está estructurada en cuatro capítulos, "en el primero, se presentan los estudios sobre los referentes insulares. Más exactamente, el modo en que las islas se perciben semejantes o diferentes entre sí, atendiendo a ciertas dimensiones físicas (clima, geografía, recursos, ...), y a ciertas dimensiones sociales (historia, costumbres, carácter, ...). También se incluyen en este capítulo, los resultados de un estudio sobre la percepción de cualidades extremas en las islas, concretamente, en disposición crítica, atracción física, carácter, aprecio, nacionalismo y ecologismo.

En el segundo, se incluye un examen exhaustivo de los estereotipos que los canarios tienen de sí mismos y de los otros. Los resultados se presentan atendiendo a una segmentación insular pero destinando un espacio importante a los estereotipos que existen entre las dos capitales provinciales.

El tercero, se centra en las creencias sobre el pleito insular entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, e incluye un recorrido por la prensa canaria desde 1927, con el objeto de ilustrar el debate sobre el conflicto.

El cuarto expone, de un modo breve, los resultados de una investigación realizada en varias universidades peninsulares sobre el modo en que se representa a los canarios".

Por su interés para los propósitos específicos de la presente conferencia, me centraré exclusivamente en los resultados más destacables referidos a los capítulos segundo y cuarto.

En cuanto al capítulo segundo, los encuestados fueron jóvenes en Canarias de características ya descritas anteriormente. Los autores respecto a cuáles son los cinco rasgos más característicos de los canarios señalan, a modo de síntesis, lo siguiente (pág. 84): "Primero, el estereotipo que cada isla maneja de sí coincide en varios rasgos con el estereotipo que tienen los otros (de otras islas) sobre esa isla. Segundo, las islas capitalinas se describen mutuamente con los mismos rasgos. Tercero, Tenerife y Gran Canaria comparten sistemáticamente el estereotipo de las islas menores, a excepción de Fuerteventura. Cuarto, el mayor número de coincidencias interinsulares se observa en el estereotipo de gomeros y herreños. Quinto, la visión que desde las islas menores se tiene de sus respectivas islas capitalinas es similar. Así, tanto a grancanarios como a tinerfeños se les considera personas festivas, alegres, callejeras y modernas. Estos dos últimos rasgos aparecen de forma recurrente en el estereotipo de las islas capitalinas como signo de modernidad y progreso".

En relación con el cuarto capítulo, recordemos que los encuestados fueron estudiantes universitarios, a los que se les pidió que contestaran a un cuestionario en el que figuraban 78 rasgos, en el que se pedía que marcaran aquellos diez adjetivos que, según su opinión, expresan lo más típico o característico de la mayoría de los canarios. Veamos pues en primer lugar, cual es la imagen que los universitarios en Canarias tienen sobre la población del archipiélago. Por orden de importancia las características más señaladas fueron: amantes de su tierra, hospitalarios, juerguistas, amables, alegres, abiertos, tranquilos, sencillos, tradicionales, serviciales, cariñosos, comilones, supersticiosos, vagos, trabajadores, y graciosos. Veamos ahora, cual es la imagen que los universitarios en España tienen sobre la población del archipiélago. Tales estudiantes pertenecían al País Vasco, Asturias, Valencia, Cataluña, Galicia, Madrid y Andalucía. En este caso, las características más señaladas fueron: amantes de su tierra, alegres, abiertos, hospitalarios, amables, juerguistas, graciosos, charlatanes, sencillos, vivos, tranquilos, serviciales, cariñosos, apasionados, educados, y tradicionales.

Los autores señalan que "si nos centramos en los seis primeros rasgos, se observa que desde el punto de vista de la mayoría de las personas encuestadas, los canarios son amantes de su tierra, alegres, abiertos, hospitalarios, amables y juerguistas. Cuatro de estas características se las adjudican los propios canarios al definirse a sí mismos y, todas y cada una de ellas, son las más citadas en las distintas comunidades autónomas. En algunos casos, incluso, en el mismo orden (Euskadi, Oviedo, Madrid y Sevilla). El estereotipo resultante de este análisis global, insiste en aquellos aspectos destacados en comentarios anteriores: los canarios son personas que sienten amor por las islas, de carácter expansivo y espontáneo, amantes de la diversión y, con respecto a los visitantes o personas de «afuera», afectuosos y acogedores. Este estereotipo, guarda un gran parecido con la forma en que se describen los propios canarios" (págs. 231-232). Finalmente, los autores señalan que la imagen que se tiene de los canarios en el exterior es más uniforme y consensuada que la imagen que poseen los canarios sobre ellos mismos.

Quiero ir concluyendo ya mi conferencia, fijando la atención sobre un fenómeno que se deriva de los resultados de los trabajos presentados, es decir, el carácter abierto, hospitalario, acogedor, y cariñoso del canario, y por otra parte, la objetiva y testaruda realidad de la densidad demográfica, 600 habitantes por kilómetro cuadrado en algunas islas. De mantenerse esta tendencia disparatada, desorbitada y suicida de crecimiento poblacional en el archipiélago, nos veríamos abocados probablemente, entre otras cosas, a un brusco y drástico cambio en nuestra psicología como pueblo canario. Muchas son las voces interesadas que se han alzado en nuestra tierra, contra las propuestas o intentos de regularizar el abusivo flujo poblacional hacia nuestras islas, llamando racistas y xenófobos a sus partidarios, pues yo precisamente desde aquí, acuso y denuncio a los contrarios a la limitación de residentes en Canarias, de igualmente racistas y ENDÓFOBOS, por poner en peligro la integridad cultural, psicológica y social de los que somos nativos y naturales de estas tierras insulares, además de atentar peligrosamente contra la fragilidad de nuestro territorio. La historia y todos nosotros les condenaremos por cometer semejante y tamaño etnocidio.

Como consecuencia de los últimos cambios acaecidos en el archipiélago, me voy a permitir la incorporación al repertorio de características psicológicas del pueblo canario, su acentuado "amor al cemento" y su apasionada "adoración al becerro de oro", probablemente tales características no hacen más que asemejarnos a otros tantos pueblos del planeta, sometidos a los valores del actual sistema capitalista, en su nueva fase imperialista de mundialización uniformizadora.

A pesar de ello, quiero terminar mi conferencia adhiriéndome a la letra de una de las canciones del famoso y prestigioso cantante canario Braulio, en la que dice refiriéndose a los canarios "somos distintos, ni mejores ni peores, simplemente distintos". En definitiva, resulta indudable e incuestionable la evidente y objetiva diferencia entre el pueblo canario y el pueblo español, nosotros vivimos en una hora antes y ellos en una hora después.