El Hierro: otra vez en el punto de mira colonial

Francisco P. De Luka.

No me gusta nada que vuelva a sonar la matraquilla belicista en el territorio sagrado herreño. Me irrita sobremanera que, una vez más, el señor que patentó aquella famosa frase del "manda huevos", una vez llegado a la colonia en visita golisneadora siquiera nombre nuestro pequeño paraíso occidental. Porque, si lo nombra, es desde luego para remachar a los isleños con el guineo del detestable radar militar de Malpaso. Definitivamente, el prepotente concepto que adorna las declaraciones del ministro español de Defensa no viene sino a confirmar la opresión metropolitana que ya dura la friolera de 507 años. Largó el personaje hace un par de días "que poner como excusa el paso de la Bajada de la Virgen por Malpaso para no instalar el radar no es de recibo", demostrando una vez más este militante del Opus Dei la soberbia y el menosprecio que siente por los pueblos distintos al suyo. No tuvo en cuenta la tradición y el amor a la tierra que se enraízan en el hombre y la mujer bimbaches, herencia secular de sus antepasados. Fue una sonora cachetada en el rostro étnico del pueblo herreño y canario en general y una velada advertencia de que el torrontudo empeño en militarizar la isla sigue adelante. La decidida reacción del Sr. Padrón, Presidente del Cabildo herreño, que saltó automáticamente a la prensa del día siguiente en el sentido de no permitir, ni él ni la población isleña, tan impertinentes declaraciones impregnadas de tamaña falta de respeto, supone una bocanada de alisio fresco en la viciada atmósfera política del Archipiélago plagada de corrupciones, políticos pusilánimes, vendepatrias y personajillos locales que pululan al calor del colonialismo.

El Gobierno español ignora totalmente las movilizaciones masivas de todo nuestro pueblo en contra de la Lanzadera y el Radar, dando una imagen de famélica democracia en unos momentos de crisis mundial enloquecida provocada por los designios del nuevo Imperio. En unos tiempos en que hay que demostrar neutralidad, respeto a todas las naciones del mundo y la puesta en práctica de un reparto justo de las riquezas que contrarreste el salvaje neoliberalismo que produce más miseria y pobreza en la población mundial, viene ahora el ministro español a turbar una vez más la paz de nuestro pueblo canario con el engodo de la pretendida defensa de un supuesto ataque exterior. Kanaria es una plataforma de no agresión a los países de nuestro entorno africano y el NO a la OTAN de 1986 supone la negativa popular a ser utilizadas nuestras Islas como sede de instalaciones militarizadas que no responden a las verdaderas necesidades sociales como son educación, sanidad o transportes. Un toque de atención en forma de nuevas movilizaciones populares actuaría a nuestro juicio como necesaria ducha de agua fría sobre las calenturientas mentes metropolitanas. El Radar de Alerta Temprana, como pomposamente es denominado, no lo quiere el pueblo herreño ni en la ruta de la Virgen de los Reyes del año 2005 ni en ningún otro lugar de la isla.

El Hierro es un ecosistema privilegiado, es una joyita canaria de 274 Km2 habitado por 8.000 espíritus bimbaches, libres, nobles y orgullosos, como toda nuestra estirpe amazigh, que sigue su propio modelo de desarrollo sostenible. No es tolerable que, aprovechando la ofensiva que sobre la isla de Tenerife ejerce la demencial intención de agredir el entorno de Anaga con el Radar de Taborno, secundada aquella por nacionalistos sin escrúpulos, se quiera vincular a nuestra pequeña isla herreña a la "defensa" del eje Baleares-Estrecho-Canarias. Dejénnos tranquilos. El espacio de Malpaso o Tinganar (ti n gnar="la (tierra) de la "frente" o muro rocoso vertical", entre los Ait Haddidou del Alto Atlas), de 1.500 m. de altitud, no quiere las más de 3 Ha. que ocuparía el Radar. Quiere seguir siendo libremente el punto bimbache más alto de la isla de El Hierro o Hieri (iheghren, (forma plural)="escarpes naturales a pico formando la corona de una montaña" (Ch.Foucauld, IV, 1951), en alusión al edificio rocoso vertical que emerge del mar; el sonido "gh"<>r <>iherren<>ierren<>hierro, por conversión de la "r" francesa <>"gh" en la posterior "r" castellana y por imposición de la "h" muda igualmente castellana sobre la "h" amazigh<>"j" castellana):

"Los naturales de otras Islas llamaban a esta de La Palma Eccero, y lo mismo al Hierro, y los naturales herreños á su misma isla Hieri y los naturales palmeros a La Palma Benajoare" (Tomás Marín de Cubas, 1993:215).