MÉXICO: ¡QUÉ BONITA FAMILIA! (y III)

Camilo Estrada Luviano

Por esta vez ésta será la última parte, pero solamente por esta ocasión, porque México, como todos los países que se llaman a sí mismo "democráticos", son gobernados por una "bonita familia", la de los patrones, ricos explotadores de la gran masa de trabajadores y opresores de otros también explotadores en menor escala-, y asesinos a cuentagotas de los que no tienen la fortuna de siquiera llegar a ser explotados, es decir, los millones de desempleados, campesinos sin tierra e indios, -en una palabra, la mayor parte del pobrerío y la población nacional-, y todos los millones de, literalmente, muertos-de-hambre, los que se encuentran inmersos en la miseria o viven en "pobreza extrema", según las indescifrables palabras del mayor centro cosmetológico de México, el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática).

Estos países "democráticos" son países en donde predomina el capital, son, pues, países capitalistas. Sin embargo, en ninguna parte del mundo existe un país que sea cien por ciento capitalista. En todos, absolutamente en todos, existen relaciones de producción sui géneris que son producto de su propia historia de cada uno, pero en dichas relaciones predominan las relaciones capitalistas de producción que son las que determinan todo en la vida de los pueblos, siempre para beneficio de los explotadores, de la clase dominante, -dentro de cual también existen diferencias-.

Estas diferencias entre los intereses de las distintos grupos burgueses son las que han dado píe a este "conflicto" entre el presidente Fox y López Obrador. Ambos representan intereses de las clases dominantes, ninguno representa intereses de los explotados y los pobres del país; solamente que el primero representa los intereses de los grandes capitales que siempre, -absolutamente siempre-, por su propia dinámica, terminan enredados en asuntos que la burguesía misma, -en conjunto y cuando empieza a desarrollarse-, califica de ilegales, y el jefe de Gobierno de la ciudad de México tiene un proyecto de aquellos que todavía no se enredan "hasta las manitas" en esos hechos ilícitos. Pero si todavía no se han involucrado en hechos ilegales, no es porque no quisieran, sino porque no han podido. Como capitalistas que son, siempre llegarían a eso. Es cosa de darle tiempo al tiempo.

Todo lo ya señalado nos hace entender que los que Martí Batres llama "intocables", como el senador Diego Fernández de Cevallos y otros, -algunos funcionarios, otros no, pero todos cercanos, bien sea al PAN o al mismo Fox-, sean tratados de manera diferente que los perredistas. Como el mismo exdiputado Batres dice: "Cuando se trata de mafiosos la PGR se vuelve chiquita, chiquita, como un ratoncito; cuando se trata de Lino Korrodi, de Diego, de Salinas, de Estrada Cajigal, pequeñita y ¿por qué?, pues están en la lista de intocables. ¡Ah! Pero si se trata de la lucha política contra el Gobierno del Distrito Federal, la Procuraduría General de la República es un león, se pone muy brava" ("El Independiente", diario, México, 21/04/04). Ante todo esto, si en política hubiera inocentes, lleva a captar lo cuestionable de la actitud dizque muy honesta de Andrés Manuel López Obrador ya que éste insiste en que Fox le dé audiencia y, por supuesto Fox, como buen jayán de la política, reiteradamente se la ha negado. En esto el presidente Vicente Fox es más derecho. Él siempre ha dicho que su gobierno es de empresarios y para empresarios, por eso siempre nadó de muertito cuando se armó el escándalo de los Amigos de Fox y hasta de dinero proveniente del extranjero por medio de su gran amigo Korrodi para financiar la labor propagandística que llevaría al mismo Fox a Los Pinos, y muchos etcétera. El titular de la PGR, un "heroico" General de División, Rafael Macedo de la Concha, igual que el Secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz ahora se han hecho ojo de hormiga y han subido al ring a segundones de sus respectivas Secretarías , pero en cambio Fox toma las denuncias contra ellos como denuncias contra el Ejecutivo, es decir, contra él e, incluso, como si fuera juez y ya hubiera desahogado toda una investigación, "rechazó de nueva cuenta otorgar una audiencia al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, en caso de que éste pretenda hacer acusaciones ‘dolosas y sin fundamento’ a instituciones del gobierno federal y al propio jefe del Ejecutivo, pero declaró estar dispuesto a atenderlo ‘en términos políticos’ para asuntos relacionados con la agenda de las administraciones federal y local" (La Jornada, 22/IV/04, nota de Ángel Bolaños Sánchez). Ni el General procurador ni Gil Díaz, por cierto subsecretario salinista, son instituciones. El único que podría considerarse tal es el mismo Fox, por ser el titular del Ejecutivo y éste Poder es, constitucionalmente, unipersonal. Pero sólo éste, nada más; las Secretarias de Estado son atendidas por gente designada por él mismo, así que quien que anda fuera de la cazuela es AMLO y no Fox. Éste es un digno representante del capital y obediente lacayo del gobierno yanqui, cual debe ser. En cambio AMLO insiste en afirmar que considera "… inexplicable que haya quienes no vean la complicidad del ex presidente Carlos Salinas en el complot, quien ‘dejó estructuras que todavía se mantienen en pie’ y para cerciorarse de esto basta hacer una relación de cuántos salinistas hay en el gobierno federal, sobre todo en el gabinete económico y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), ‘donde están los espías, está lleno, cundido de salinistas’ […] No es posible que el ex presidente Carlos Salinas opere políticamente utilizando las instituciones del Estado de manera facciosa, advirtió el jefe de Gobierno del Distrito Federal, […] al considerar por ello de mucha importancia que el presidente […] escuche su versión sobre la manera como se tramó el complot en contra del GDF. […] ‘No se trata de ministerios públicos y de denuncias; tiene que ver con Estado y él es el titular, es el responsable no sólo del gobierno, sino del Estado Méxicano’, dijo" (Ibíd.).

Fox tiene bien claro todo, es más, está inmiscuido en eso que López Obrador, llama complot, sólo éste insiste en que el "maloso" es Salinas y que Fox es el bueno y que lo están engañando. ¡Por favor! Ni Fox, ni López Obrador, son cándidos. Ambos son representantes de la burguesía mexicana, solamente que Fox no engaña a nadie con su cinismo, salvo a los oligofrénicos, en cambio Andrés Manuel se erige en paladín de la verdad, la honestidad y, por supuesto de los intereses del Estado, como si el Estado mexicano fuera una entelequia y no un órgano de dominación y opresión del gran capital, mexicano, si se quiere, pero lacayo del imperialismo.

¿Quién engaña a los pobres del pueblo mexicano y con eso desvía la verdadera lucha de clases que es la única que realmente lleva a la emancipación de los trabajadores y de los pobres todos?

Por eso decimos ¡Qué bonita familia!, pero habría que agregar preguntándonos ¿hasta cuando habremos de aguantar a estos redentores y sus consejeros, comunistas confesos, pero renegados?

22 de abril de 2004