Canarias Libre

REFLEXIONES ACERCA DEL POEMA "GODO"

(I) ¿Qué es el GODO?

Francisco Javier González

El compañero Tanausú ha insertado en las páginas de poemas de "Canarias Libre" el titulado "GODO", de Domingo Acosta Guión, acompañándolo de una breve pero enjundiosa reseña biográfica del poeta palmero, explicando como las copias del mismo se repartían manuscrita en toda la isla. Puedo dar fe de la realidad del hecho ya que yo mismo las recibí en 1964 de manos de un amigo, Luis Rodríguez, médico en Los Sauces por aquella época, con el encargo de copiarlas y devolvérselas.

El GODO es, justamente, ese especímen humano (sic) que retrata el poema. No basta nacer en España y emigrar a esta tierra canaria para ser godo. Se necesita, además, la prepotencia del que se sabe en tierra colonizada y sometida y se cree, por ello, superior al pobre "indígena". Todos vienen, como con gráfica expresión decimos en el país, "con una mano atrás y otra alantre", pero, sin excepción, todos han dejado en España al menos un cortijo, o una rica parentela y hasta algún título que le confiere una presunta hidalguía, pero, también sin excepción, todos buscan desesperadamente el acomodo que suponen merecer por tan altas cualidades y tan noble cuna. También hay otros -los "godillos"- más modestos. No son "ricos de cuna", son solo "enterados", sobacos ilustrados que presumen de cultos, y que nadie puede entender como dejaron atras tan altos acomodos y tantas sinecuras en la "madre patria" para venir a estas colonias llenas de magos brutos. Este especímen en particular abunda en la Administración -tanto estatal como autonómica- en la enseñanza y en algunas profesiones liberales. Los ejemplos están a la vuelta de cualquier esquina y muchos de ellos han trepado a altos cargos, incluso en las direcciones de los partidos "nacionalistas".

Estos ejemplares son los GODOS y, como afirma "Tenique" -aparte del tirón de orejas que me dedica- no todos los españoles son godos, pero si todos los godos son españoles. Un canario puede comportarse como un godo, a eso lo llamamos "agodarse", pero no puede ser un godo. Le faltará siempre el sentimiento de que está en tiera conquistada, sentimiento que es privativo del español, incluyendo a los españoles nacidos en Canarias que pueden guardar ese sentimiento de español copnquistador durante varias generaciones, como sucede con algunos apellidos que figuran en los "Nobiliarios".

Frente al godo, el colonizado genera espontáneamente el antigodismo. No es ni siquiera un comportamiento político. Es un sentimiento. El síndrome del colonizado es parte de la esencia del coloniaje y una de las expresiones de ese síndrome es la reacción de denigrar a aquellos que encuadramos como opresores. Por ello el antigodismo forma parte de la propia esencia subconsciente del pueblo canario. He oido a un suegro enfrentarse a su yerno, tras muchos años de normal convivencia, diciéndole "godo tenías que ser" y a un Presidente de Cabildo, militante de un partido español, referirse a un Consejero autonómico con una frase lapidaria "el godo que no lo hace a la entrada lo hace a la salida". Sin ir más lejos, en este mismo debate, el compañero "Mahorero" aclara el tema incluso sin pretenderlo cuando afirma: "me apena que muchas veces siento una cierta antipatía a alguien solo por su acento, pero hay muchas razones para que esto haya sucedido y siga sucediendo".

Lo que no podemos, a no debemos, confundir es antigodismo con antiespañolismo. El primero es un sentimiento, una respuesta instintiva, epidérmica, al ninguneo histórico. El antiespañolismo es una posición política y, como tal, es consciente , aunque muchas veces -cuando se ha asumido conscientemente- pueda brotar expontáneamente. Analizarlo conlleva previamente definir otras cuestiones, objetivo este que dejo para el próximo debate.