¡Que viene el lobo!

Felipe Ros

Que viene el lobo!, grita el corderito español.
Que viene el lobo!, vuelve a gritar el corderito español.

Vuelve a gritar porque no es la primera vez que lo hace desde el siglo XVIII en que españa impone el sistema colonial a Canarias y suprime unilateralmente el Pacto de Calatayud y las cotas de soberanía que nos suponía ese Pacto, incluso en materia de relaciones internacionales.

Voy a exponer dos de los casos de ese ¡que viene el lobo!, dos casos elegidos por lo que suponen de freno al proceso de liberación nacional canario. Aunque la exposición es un poco larga, no quiero dejar ninguno de los detalles importantes de los dos casos, aunque sólo los nombre.

Primer Caso:

A finales del pasado siglo XIX, sobre todo después de 1898, españa gritó y gritó que viene el lobo para evitar que el nacionalismo canario ahondara en el proceso de liberación nacional.

El Lobo en aquél momento para el colonialismo español era USA, nueva potencia en el orden internacional que competía sobre todo con españa e Inglaterra en zonas de influencia en el Continente Americano.

Ese que ¡viene el lobo! terminó contaminando al propio nacionalismo canario cuyo máximo líder, influenciado por los anarquistas europeos, se apuntó a la línea de pensamiento europeísta de "izquierda" en contra de una nueva potencia mundial.

Curiosamente esos anarquistas, y el resto de la izquierda europea, no protestaron en ningún momento cuando unos pocos años antes, en el mismo siglo XIX, en la Conferencia de Berlín, las potencias europeas hegemónicas en el mundo desde el siglo XVI, se repartieron las zonas de influencia, y sobre todo el reparto colonial de nuestro Continente.

Desde esa izquierda europea no sólo no se protestó por tal reparto imperiales, sino que desde los sectores "ilustrados" de esa izquierda se justificó ese reparto por lo que suponía de "avance de la civilización", ya que para todos los europeístas de entonces, Europa era el culmen civilizador de la humanidad a la que teníamos que copiar el resto de naciones del mundo, aunque fuera por la fuerza de la invasión colonial.

Tras esa Conferencia de Berlín, la izquierda, la derecha, y todos los intereses económicos imperiales de las diferentes potencias europeas, dieron por cerrado el "orden" internacional, y por eso todas reaccionaron de forma conjunta a la hora de bloquear la aparición de una nueva potencia mundial, encima no europea como es USA.

Si se estudian los discursos justificativos de la izquierda europea contra la nueva potencia, es sorprendente que herederos de la inquisición española acusaran a otros de tropelías expansionistas que en todo caso se quedan cortas respecto a la actuación de españa durante los siglos XVI, XVII y XVIII, sin contar con las actuaciones en el RIF ya en el siglo XX.

Pues en ese contexto internacional, cuando españa vio comprometida su presencia colonial en Canarias, inició una campaña masiva con el ¡que viene el lobo! para evitar una alianza del nacionalismo canario con la nueva potencia mundial.

Esa campaña se desarrolló en Canarias desde todos los canales españolistas, de derecha, izquierda y extrema izquierda, penetrando mediante estos últimos en el nacionalismo canario nuclearizado en torno a Secundino Delgado.

Ese ¡que viene el lobo! estaba basado en unas cuantas mentiras sobre las apetencias y las posibilidades de USA para invadir Canarias.

Nadie niega que cuando una nación toma actitudes expansionistas, todo el mundo puede caer bajo sus apetencias, pero en la realidad, esas apetencias se modulan por las verdaderas capacidades de ejercer como potencia, y en el caso de USA es notorio que esa nueva potencia no tuvo pretensiones más allá del Continente Americano hasta 1930, y es notorio que esa potencia tenía hasta ese momento un objetivo estratégico; cimentar su hegemonía a lo largo de su propio Continente. Es tan evidente esa situación que un país como Liberia, creado por retornados de USA a nuestro Continente, no contó con una tutela imperial hasta bastante después de 1945.

Y es en ese estado de evolución de expansión de la nueva potencia cuando en Canarias se cacarea el inminente peligro de la invasión USA de nuestro Archipiélago, comparando nuestra situación con Cuba y Puerto Rico, como si para un ejército fuera lo mismo desplazar tropas en su entorno que desplazarlas a miles de kilómetros.

Las semejanzas entre Cuba y Canarias quedaban en que las dos éramos en ese momento colonias españolas, que las poblaciones de las mismas estaban en ebullición contra ese colonialismo, y que USA disputaba a españa zonas de influencia y era la única potencia mundial que podía apoyar en ese momento dichas rebeliones anticoloniales, como consecuencia de la Conferencia de Berlín, la nueva potencia no había estado en esa Conferencia y por lo tanto no tenía compromisos con españa.

Pero había una gran diferencia, y es que resulta que por entonces USA se podía plantear la presencia directa en zonas del Continente Americano como fue el caso de Cuba y Puerto Rico, pero no tenía ninguna capacidad para tener esa presencia en el Continente Africano, por lo que su posible apoyo al nacionalismo canario era eso, un simple apoyo para posibilitar relaciones de amistad entre una nueva potencia centrada en su propio Continente y el posible nuevo Estado Canario situado en otro Continente, con intereses para la potencia, pero sin capacidad de actuar directamente.

Y en esa tesitura, el ¡Que viene el lobo! logró que el nacionalismo canario diera marcha atrás en sus relaciones con esa nueva potencia, sobre todo como ya decía antes, por la labor de quintacolumna de las izquierdas españolas, y por ello se desactivó en buena medida la lucha de la liberación nacional como si seguir bajo el colonialismo español fuera mejor que una alianza con una nueva potencia, y como si lo que hacía esa potencia en el Continente Americano fuera más grave que lo que estaban haciendo españa y otras viejas potencias europeas en ese mismo momento en nuestro Continente.

Segundo Caso:

Ahora volvemos a oír el ¡que viene el lobo!. Ahora me refiero desde 1975 en que el colonialismo español aumentó su retroceso como potencia en nuestro Continente.

Ahora, al igual que en 1898, ese ¡que viene el lobo! es expandido por todas las tendencias del colonialismo español, sobre todo de las diferentes izquierdas españolas para las que las injusticias de otros países y otras potencias son inmensamente mayores que su propia historia de inquisiciones y asesinatos colectivos. ¿Cuantos sectores de izquierda españoles han denunciado las matanzas españolas del RIF, o de Sidi Ifni, ... realizadas en el siglo XX?.

Y ahora el ¡que viene el lobo! se basa en comparar situaciones también completamente diferentes como son la situación de la última parte del Sahara Occidental que tuvo que abandonar españa y la situación de Canarias.

Las diferencias son muy claras:

1ª.- En el protagonista de la reivindicación de descolonización:

Desde principios del siglo XX, a todo lo largo del Sahara Occidental se dan levantamientos contra el colonialismo español al mismo ritmo que se dan en otras zonas de Marruecos. Después de 1945 el movimiento de liberación nacional marroquí en toda su extensión, delimitaba claramente la extensión territorial de su liberación en donde se incluía todo el Sahara Occidental ya fuera El Aium o Tan Tan, con peticiones y resoluciones de la ONU sobre ese territorio en 1956, 1959, 1964 y 1969 con referentes marroquíes. Y sólo a partir de 1973 aparece en la escena de una parte del Sahara Occidental otro referente, el polisario, con lo que se crea en ese momento un conflicto en la reivindicación de la descolonización.

Tanto a finales del siglo XIX, como principios del Siglo XX, como a partir de 1964, el nacionalismo canario reivindicó en la esfera internacional la descolonización de nuestra Nación. Reivindicación internacional más clara después del reconocimiento por parte de la OUA de nuestro derecho a la descolonización con el único referente de los propios canarios, y cuyo representante por aquel entonces era el MPAIAC. Se reconoce que Canarias es un hecho colonial sin relación con otros territorios colonizados, y que por lo tanto ningún otro sujeto diferente al pueblo canario tiene dicho derecho. El reconocimiento por parte de la OUA significa un primer reconocimiento de la ONU por los compromisos bilaterales entre esas dos organizaciones de las relaciones internacionales. Y más nadie externo al territorio canario, en ningún momento ha elevado a instancias internacionales ninguna reivindicación sobre nosotros por lo que a diferencia de una parte del Sahara, no hay ninguna posibilidad de doble reivindicación.

Y la diferencia sobre quien inicia la reivindicación en los organismos que regulan las relaciones internacionales es fundamental para analizar las apetencias y las posibilidades de Marruecos; Por ello resulta que cuando Marruecos decide no esperar más y fuerza su presencia como Estado en la última parte del Sahara Occidental en posesión colonial de españa, la definición de la presencia marroquí se diluye y confunde con el propio conflicto actual creado con la aparición de una segunda parte en la reivindicación de derechos en 1973, el polisario, y esa doble reivindicación, la más antigua del Estado Marroquí, sustenta la indefinición legal que existe en los organismos internacionales; Por contra, si Marruecos forzara su presencia como Estado en Territorio Canario, la definición estaría muy clara, sería colonialismo pues entraría en un territorio en la que existe una reivindicación primera, propia de descolonización en los organismos que regulan las relaciones internacionales, y en un territorio sobre el cual dicho Estado ha manifestado reiteradamente en esos organismos que no tiene nada que decir sobre el mismo.

2ª.- El Lobo que grita españa:

Ahora el lobo es Marruecos que ha expulsado de casi todo su territorio al colonialismo español, estando sólo pendiente Ceuta, Melilla y los islotes adyacentes.

Y de nuevo el lobo para españa en su lucha directa e imperial contra los intereses de otras naciones, ni tiene apetencias sobre Canarias, como se puede comprobar en las peticiones y resoluciones de la OUA y de la ONU, ni tiene la capacidad militar para realizar la supuesta invasión que pregonan en Canarias los españoles y sus colaboradores.

Y es que desde el punto de vista militar la diferencia entre cualquier parte del Sahara y Canarias es evidente; La continuidad territorial por la que una presencia militar se puede sustentar sólo en cuerpos militares de tierra; El conocimiento del territorio del Sahara por parte del ejército marroquí al tener en sus mandos a miembros del ELS, que como guerrilla dieron permanentes derrotas militares al colonialismo español; La existencia de resoluciones de la comunidad internacional que le impedía a españa la utilización de la fuerza en el Sahara, más aún contra una marcha pacífica; El volumen de la población natural del territorio (unos 200.000 saharianos en 1975, más de 1.000.000 de naturales canarios).

A pesar de las diferencias entre Canarias y cualquier parte del Sahara, el colonialismo español, desde sus diferentes ramas, ha sabido infiltrar al nacionalismo canario para que veamos a nuestro vecino como nuestro principal enemigo, quedando ellos, el colonialismo español, como un corderito que nos salva la vida.

Esa infiltración se produce sobre todo desde los sectores de la izquierda españolista y provoca situaciones muy paradójicas como las siguientes:

1.- Se puede ver a significados independentistas afirmando en medios de comunicación la existencia de soberanía española en el Noroeste Africano. Negando uno de los principios fundamentales de las actuales relaciones internacionales plasmados en la constitución de la ONU contra los "derechos" coloniales. 2.- En esa misma línea se puede ver a esos significados independentistas exigiéndole a españa que amplíe su "soberanía" en Canarias delimitando las aguas respecto a Marruecos en contra de la actual Ley Internacional del Mar que garantiza la no injerencia en las riquezas marítimas. 3.- Como ya dije en una ocasión, se puede ver a independentistas justificando el asesinato de sus propios ciudadanos, así como la "solidaridad" con los asesinos, que además no reconocen los derechos de los canarios. Con lo que la tortura a un asesino extranjero es más grave que los asesinatos de canarios hechos por esos extranjeros. 4.- El ejército marroquí se ve como una potencia militar en la zona, sin tener en cuenta al actual ejército colonial en Canarias, ni tampoco a la potencia del ejército argelino muy superior al marroquí hasta hace unos años.

El cúmulo de mentiras penetra en los militantes nacionalista hasta conseguir que para los mismos el principal enemigo no sea el colonialismo español sino nuestro vecinos. Y así andamos todavía.

Nota:

Tomado del Foro Canarias Libre

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