QUINTACOLUMNISMO
Teodoro Santana
Antonio Cubillo, como todos nosotros en mayor o menor medida, habrá cometido errores. Pero nadie honesto puede obviar su papel referencial y su entrega personal a la causa de la independencia nacional de Canarias. Por eso, la miserable campaña desatada contra él no es casual.
Antonio Cubillo es un obstáculo para quienes quieren prostituir el nacionalismo canario poniéndolo al servicio del expansionismo marroquí. Hay que desacreditar a Cubillo, por lo tanto; quitarlo de en medio. La tiranía aluita apuesta fuerte, y apuesta a largo plazo. El "Gran Marruecos", que incluye la ocupación de Canarias, sigue siendo un objetivo estratégico. Y, en cualquier caso, una vuelta de tuerca más sobre el cuello de España (como Ceuta y Melilla) para conseguir, entre tanto, otros beneficios. Entre ellos, una posición fuerte en la disputa de los posibles yacimientos de petróleo y gas natural en las aguas canario-marroquíes, aún sin delimitar. Y el debilitamiento de las posiciones del pueblo saharahui, al que no se permitirá jamás la autodeterminación.
Esa apuesta se traduce en una cada vez mayor presencia en nuestra patria de los servicios secretos marroquíes. Y en la cada vez más descarada financiación de determinados grupos y personas, reconvertidos en esbirros de una potencia extranjera. Se trata de arrastrar al conjunto del independentismo canario al suicidio de pretender sustituir el colonialismo español por el colonialismo marroquí. De subordinarse a los intereses del gendarme imperialista en la zona. Justificado con el argumento de que los nuevos amos serían "africanos".
Es en esa estrategia en la que se pretende abatir la figura de Antonio Cubillo como referente de dignidad y de independencia nacional de los canarios. No lo van a conseguir. Se discrepe más o se discrepe menos de Antonio Cubillo, los independentistas canarios no vamos a permitir esa indecencia. Ni la división intencionada. Se puede engañar a todo el mundo por un tiempo. Se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Los esfuerzos en pos de la unidad pasan también por desenmascarar y apartar de nuestras filas a los agentes provocadores a sueldo de Marruecos. Nos jugamos el futuro.