Del rapto de Europa y otros secuestros
Mariano Monge Juárez
Son muchas las evocaciones que de una manera u otra se conocen sobre la antigua leyenda griega del rapto de Europa. Parece ser que la hermosa hija de Fénix y Agenor es secuestrada por Zeus, quien, transfigurado en toro, la lleva a la isla de Creta en su huída hacia otras tierras nuevas, el viejo continente. Los mitos tienen mucho que decir sobre la realidad, es como si siempre se renovaran y tuvieran algo nuevo que revelar.
Ha comenzado en Europa el siglo XXI bajo el signo de varios secuestros: uno, el rapto que pretende Estados Unidos contra el mercado único del Euro, y otro, el embargo que supone la amenaza del terrorismo no estatal- de destrucción masiva, capaz de cometer cientos o miles de crímenes en menos de una hora. La nueva historia de la psicosis europea ha conocido su acta de fundación en el macroatentado de Madrid.
Todo es en gran medida el resultado de un complejo entramado de intereses propios del neoliberalismo, siempre tan ajeno al respeto a los derechos humanos. La guerra de Irak es una puesta en escena de la ausencia de escrúpulos que caracteriza a nuestro sistema mundial, que Estados Unidos y sus multinacionales pretende liderar por vía económica, política o violenta, es decir, militar o terrorista.
La historia de los Estados Unidos de América es la trayectoria de una competencia a veces sangrienta con Europa. Escasos medios de comunicación se han ocupado de valorar un hecho: poco antes de la guerra, Irak había decidido comercializar su petróleo en euros y no en dólares. La "anécdota" quizá explique el arranque de pacifismo de Francia y Alemania, estados, tradicionalmente poco dados a estos detalles de humanidad.
El hecho explica la guerra, el obsesivo empeño de Bush-Blair y sus lacayos en la invasión, por encima de las resoluciones de la ONU, el abuso de las mentiras de Estado e incluso deja en un segundo plano al malvado Ben Laden-Alqaeda. Una vez conocido el dato sobre el intento de comercialización del petróleo irakí en euros, ya estamos en condiciones de hacer un análisis mucho más completo de la guerra, y por tanto, de lanzar otra hipótesis: la guerra de Irak es una guerra contra la construcción económica de la Unión Europea. Sobre la cuestión merece la pena leer "La guerra de Irak: una visión orweliana", de Jose María Tortosa. Un libro que saca al lector de la monotonía informativa que sufrimos todos.
Pero continuemos con la ristra de raptos, porque nos quedan dos por citar: el de la voluntad popular y el de las naciones. El pueblo, porque se ha demostrado que carece de soberanía dentro de una legislatura, el de los pueblos, porque País Vasco, Países Catalanes o Galicia, como ya sabemos todos, carecen del derecho de autodeterminación y por tanto, de decisión ante el problema.
Durante la última legislatura del PP, el secuestro de tantas voluntades deja al aire las vergüenzas de esta democracia tan imperfecta que padecemos. Demasiado imperfecta.