Cambiando las realidades que nos oprimen
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Vaya democracia de mierda esta que estamos viviendo!P. Luis Barrios
Durante esta semana la comunidad Boricua en particular y la Latina en general, redescubrieron lo que ya se sabía. Por un lado, que en asuntos de progresos económicos el embeleco de la ciudadanía estadounidense sigue siendo un mito. Prueba de esto es que nosotros/as los/as Boricuas por la relación colonial que Estados Unidos nos ha impuesto, nos obligó a ser ciudadanos/as estadounidenses. Por otro lado, que los/as Boricuas que estamos viviendo en Estados Unidos hace rato estamos experimentando los efectos de lo que sería una estadidad para nuestra patria Puerto Rico. O sea, que para quienes promueven la estadidad -ejemplo de esto el Partido Nuevo Progresista- como una posible solución al dilema de la definición del estatus político de Puerto Rico les tenemos malas noticias porque hace rato que nosotros/as estamos viviendo dentro de las entrañas del monstruo esta chapucería del supuesto progreso de la estadidad.
Todo este revuelo florece porque utilizando datos del Censo nacional estadounidense, el Fondo Puertorriqueño para la Defensa Legal y Educativa, llevó a cabo un estudio el cual demostró una vez más la realidad socio-económica de la comunidad puertorriqueña en Estados Unidos. O sea, que loes efectos del colonialismo son monstruosos y despiadados.
Ante esta realidad de los números me parece necesario el que podamos tomar en consideración por lo menos dos escenarios. Uno es la descripción de los números y otra la explicación de los mismos. En el escenario de la descripción de los números nos podemos limitar a decir que el nivel de pobreza de los/as puertorriqueños/as en Estados Unidos es de un 26.1% mientras que los márgenes de pobreza para quienes viven en la patria son mucho mas alarmante porque reflejan una estadística de 48.2%. Por otro lado la pobreza en la familia puertorriqueña que reside en Estados Unidos es de 24.2% y de un 44.6% para la que reside en la patria. Una realidad penosa de estos números es que la mujer puertorriqueña es la más pobre de todas las latinas ya que el 38% es jefa de familia, con un ingreso anual de sólo $17,226.
De la misma manera, y siguiendo con el escenario de los números, si realizamos el análisis descriptivo por edad nos daremos cuenta que el 33.3% de los/as niños/as Boricuas están dentro de la categoría de ser pobres. En las edades de 18 y 64 años de edad la pobreza Boricua en Estados Unidos está dentro del margen del 22.4% y aquellas personas con 65 años de edad o mas cubren el 27.5%.
Mientras todo este disparate y debacle capitalista está ocurriendo, nuestros medios de comunicación nos están atosigando e intoxicando con el entretenimiento social de la cenicienta del siglo 21 en donde el Príncipe Felipe se casa con Letizia Ortiz. Los titulares de realezas nos dicen que esta es la boda del siglo y que será un evento que nadie olvidará. Vaya usted a ver, nuestra comunidad jodida y estos principitos y princesitas jugando con modelos políticos que no reflejan ni la realidad del pueblo de España ni mucho menos la realidad en la que está sucumbida la comunidad puertorriqueña. A todo esto esta son gente engreída quienes viven de un mantengo nacional que no deja de ser otra especie de welfare para la gente rica. La racional es que son una realeza que nos da un estatus social. Este fenómeno de casta social, económica y política no deja de ser un atraso a los procesos de la democracia participativa. ˇVaya democracia de mierda esta que estamos viviendo!
En el otro escenario, la descripción de los números, deberíamos de partir con el postulado que la violencia presenta múltiples formas y que entre ellas pueden darse diferencias muy importantes. Por esto la necesidad de poner mayor énfasis en las diferentes categorías de violencia como lo son; violencia directa, violencia indirecta, violencia represiva, violencia alienadora y en este caso en particular la violencia económica.
Esta última realidad puede ser explicada a través de lo que podemos identificar como la violencia por omisión la cual cae dentro de la categoría de violencia indirecta y a la misma vez se distingue por no asistir a los/as seres humanos que están en peligro. Ejemplo de esto lo es la falta de protección del efecto de la violencia social como lo es el hambre, las enfermedades y la pobreza.
Por otro lado, también entendemos que la violencia económica -como todo tipo de violencia- tiene un carácter histórico y por consiguiente, es imposible entenderla fuera del contexto social en que se produce. En el caso particular de Puerto Rico es importante recordar que a partir del 1898 -y como resultado de una invasión militar- pasamos a ser la colonia más importante del imperio más poderos que existe. Entiéndase Estados Unidos. De aquí el que sigamos de cerca lo dicho por ese gran educador brasileño Paulo Freire; "en verdad, lo que pretenden los/as opresores/as es transformar la mentalidad de los/as oprimidos/as y no la situación que los/as oprime. A fin de lograr una mejor adaptación a la situación que, a la vez, permita una mejor forma de dominación". De aquí la necesidad de entender que la pobreza no es un estado natural del ser humano sino más bien el resultado de una distribución errónea de los recursos que Dios creó. En el desorden actual unas pocas personas acumulan un montón de recursos y mucha gente al no tener suficiente o nada, está jodida.
En resumidas cuenta y puesto en arroz y habichuelas -en caso que no me entendió- la gente puertorriqueña que vive en Estados Unidos socio-económicamente estamos bien jodidas. Sin embargo -y esto no es un consuelo- la gente Boricua que vive en Puerto Rico socio-económicamente está mas jodida que nosotros/as. De nuevo, este último fenómeno tiene que ser analizado dentro de nuestra realidad colonial. Que no se nos olvide que en Puerto Rico más de un 60% de las familias dependen para su subsistencia de ayudas federales del gobierno de Estados Unidos quienes por un lado se roban billones de nuestro patrimonio nacional y luego nos regalan millones. ˇVaya negocio este del capitalismo!
Para no quedarnos solo en la fase de solo reportar los números -mal hábito del cual adolecen muchos/as de los/as llamados/as expertos/as en esta materia de la economía- es importante entender que aquí en los Estados Unidos existe una relación directa entre el racismo, etnocentrismo y el sexismo -por solo mencionar tres de los pecados capitales- y lo que conocemos como clasismo. De aquí el que aunque reconozco la necesidad de poder entender los procesos de nuestra economía política, no soy partidario de un determinismo económico, sino mas bien de la interrelación de diferentes fenómenos sociales como los mencionados anteriormente. Esta complejidad refleja la realidad que somos seres complejos y las soluciones a nuestros problemas requieren de soluciones complejas. Esto es lo que explica por un lado el que dentro de los números que describen la pobreza de la comunidad Boricua, las mujeres puertorriqueñas reflejan la estadística más catastrófica. De aquí también la necesidad de analizar todo este meollo de la pobreza desde la perspectiva de la lucha de clases y a la misma vez su interrelación con la pobreza global dentro del contexto de la globalización económica.
En medio de todo este razonamiento me gustaría poder aclarar otro asunto el cual también ha creado un desorden moral dentro de nuestra comunidad Latina en general y Boricua en particular, aunque reconozco que no es una realidad única de nosotros/as. Me refiero al deseo de poseer riquezas. No deja de preocuparme que en el rechazo y condena de la pobreza dentro de nuestro sistema capitalista hemos mercadeado de una manera alarmante la creencia y la práctica que la riqueza es el sentido más importante en la vida. Este tipo de deseo erróneo se ha convertido en una especie de idolatría la cual distorsiona el verdadero plan del orden de vivencia colectiva del amor de Dios en la producción, distribución y consumo de los recursos y bienes materiales que tenemos.
Por supuesto, esta manera de pensar es la que constantemente me lleva al convencimiento de la necesidad de elaborar una teología del verdadero orden económico que resuelva nuestros problemas sociales y económicos que han dejado como resultado no solo la opresión y exclusión de mucha gente sino también lo que se conoce como la religión económica. Esta religión económica ha sido piedra angular para bendecir, proteger y promover nuestro sistema capitalista el cual nos ha dicho que la pobreza fue creada por Dios para probar la fidelidad de su pueblo, llevar a cabo la purificación de sus seguidores/as y garantizarles la entrada al paraíso.
También hay que reconocer que fuera de las estructuras de la Iglesia han predominado teorías las cuales postulan la cultura de pobreza, o sea, que la gente es pobre porque no se quiere superar. Por lo tanto, hay la necesidad mis hermanas y hermanos, de movernos mucho más allá del modelo de reportar los números de la realidad socio-económica de nuestras comunidades y comencemos a dar explicaciones de por qué existe pobreza. Podemos comenzar con el modelo pastoral de ese gran Obispo brasileño, Helder Camara, quien nos sigue diciendo: "Cuando di de comer a la gente pobre, me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué la gente es pobre, me llamaron comunista". Sigamos cuestionando, sigamos problematizando, sigamos agitando, sigamos concientizando, sigamos organizando y sigamos movilizando por la construcción de un mejor y que nos llamen como quieran llamarnos, la victoria es nuestra. Paz con justicia.
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Iglesia San Romero de Las Américas-UCC26 de mayo de 2004