Agencias, 30-5-04
Repensar Canarias
Paulino Rivero Baute
*EL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE CANARIAS fue aprobado mediante la Ley Orgánica 10/1982, de 10 de agosto, y reformado, tras un largo proceso iniciado en 1991, por la Ley Orgánica 4/1996, de 30 de diciembre. La reforma del Estatuto operada en 1996 supuso un paso firme en pos de nuestro autogobierno, pero en esa ocasión siguieron pesando más determinadas concepciones partidistas que un verdadero proyecto de nacionalidad, por lo que se perdió una buena ocasión para acabar de construir Canarias.
Ahora, tras más de 20 años de autonomía, creemos llegado el momento de dar un salto cualitativo en nuestro autogobiemo y asumir las mayores cotas competenciales permitidas constitucionalmente. Canarias necesita profundizar en su autogobierno a través de una reforma estatutaria que, por una parte, atribuya a Canarias un marco análogo a las Comunidades con mayor autonomía y, al mismo tiempo, se reconozcan las distintas singularidades derivadas del hecho insular como rasgo diferencial canario. Por otra parte, la reforma también debe resolver definitivamente la arquitectura institucional de la Comunidad, dotándonos de los mecanismos jurídicopolíticos adecuados para ejercer nuestro autogobierno.
Coalición Canaria quiere sumarse y liderar el proceso de reforma estatutaria abierto por la Presidencia del Gobierno de Canarias porque es una buena oportunidad para que los canarios podamos ahondar en nuestros orígenes. Esa reforma puede ayudarnos a comprender los componentes de la canariedad, a profundizar en el conocimiento de nuestra identidad como pueblo, a reflexionar sobre nuestro pasado pero, sobre todo, sobre nuestro futuro. En definitiva, esta reforma estatutaria puede servir para reivindicar nuestra condición de nacionalidad archipielágica con vocación atlántica y tricontinental.
En opinión de Coalición Canaria son dos las grandes cuestiones pendientes de Canarias: una, nuestra organización interna y, la otra, nuestro encaje en España y en Europa. Entre la primera destacan cuestiones como la facultad de disolución del Parlamento de Canarias, la actualización del sistema electoral o el papel de los Cabildos en el entramado institucional de la Comunidad, pero también se refiere a nuestros símbolos políticos y sociales (la bandera o el escudo), al desarrollo y difusión de nuestra Cultura, al modelo social y económico de las islas, a la necesidad o no de las grandes infraestructuras, a la protección de nuestro medio ambiente y a apostar definitivamente por un proceso de desarrollo sostenible.
Por otra parte, también queda por dilucidar una serie de cuestiones relativas a nuestro encaje constitucional en el Estado y en la Unión Europea. Nuestras especificidades insulares y de lejanía -que es también el mayor componente de nuestra identidad- hacen que las relaciones de Canarias con el Estado hayan de ser singulares. Tenemos el hecho diferencial más evidente de los que existen en el Estado español y ello se ha de reflejar en la resolución de una serie de cuestiones, tales como la consolidación en el seno de la UE de un conjunto de medidas que palien nuestra condición de Región Ultraperiférica, la delimitación de las aguas archipielágicas, el carácter vinculante del informe del Parlamento de Canarias en las modificaciones del REF, un Senado que sirva de expresión de esa insularidad alejada, o la asunción de una batería de competencias fundamentales para una islas atlánticas: las relaciones con los países de nuestro entorno, comercio exterior, inmigración, puertos y aeropuertos, etc. Asimismo, y dado el excesivo incremento de la población en un territorio tan limitado y frágil, también debe contemplar la reforma estatutaria la posibilidad de aplicar medidas efectivas de control poblacional.
La principal conclusión que podemos sacar de la apertura de la reforma estatutaria es que todas estas cuestiones van a depender de los propios canarios. Podemos abordarlas, ésas y muchas más, en un futuro inmediato. Únicamente necesitamos pensar en Canarias, tener claro lo que queremos, saber quiénes somos y a dónde vamos. En suma, consolidar un proyecto que resuelva los problemas cotidianos de los ciudadanos.
Hoy, Día de Canarias, nos vemos obligados, entre todos, a repensar el futuro de nuestra tierra.
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Presidente de Coalición Canaria