ARTÍCULOS RESCATADOS -1

- 1 - (18-septiembre-1996)

FUERTEVENTURA, TRISTEMENTE PARADIGMÁTICA (I)

Por VÍCTOR RAMÍREZ

(NOTA: a instancia de unos amigos -entre ellos Jose Almeida- agradecidos por la publicación de los artículos prohibidos y convencidos de que valdrá la pena hacerlo, y junto con otros de nueva creación, rescataré artículos ya publicados en DIARIO DE LAS PALMAS. Por desgracia la actualidad de los asuntos tratados en ellos se han agravado. Pondré la fecha de publicación al inicio de los mismos.)

Ya hemos advertido que la trágica historia de nuestra colonizada Patria ha sido una maldita serie de situaciones como las poéticamente narradas por Gabriel García Márquez en su primera novela "LA HOJARASCA": una pequeña etapa de falsa prosperidad, donde fuerzas económicas extranjeras -metropolitanas españolas o no- se lucran apoyadas por el aparato represor colonial, seguida de otra etapa más grande de pobreza deshumanizadora.

Percibo próxima la otra maléfica "hojarasca". Vendrá inexorablemente ¡y nadie tendrá la culpa ni habrá responsables porque estamos muy bien entontecidos y acobardados para que no sepamos dónde estamos ni qué somos y para no poder enfrentarnos y acabar con los culpables y con tanta degradación!

No hace mucho tiempo leyendo la prensa me enteraría de que, en la histórica e irredentamente desventurada Fuerteventura, la cuarta parte de la población vive en la pobreza... y ya sabemos qué significa esto de la pobreza por aquí.

Tengo el deber de insistir en que habitualmente los canarios desconocemos cuál es nuestra realidad, porque los canarios vivimos respirando mentiras e ignorantaciones envilecedoras emanadas de todos lados: de la televisión, los periódicos, las emisoras de radio, de los colegios, institutos, universidades --y salvo mínimas excepciones.

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Ese detalle de la pobreza actual majorera -que dejará indiferente a la inmensa mayoría de los moralmente encallecidos canarios- fue revelado gracias a un informe encargado por Cáritas Diocesana y realizado por la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA).

Ese informe fue financiado por la Dirección General de Servicios Sociales del Gobierno de Canarias y la Dirección General de Universidad (¿Cuánto dinero público enriquecerá a estas empresas encuestadoras de nuestra secular, e insalvable mientras sigamos colonizados, miseria?).

De esos irredentos pobres majoreros casi el 40 por ciento son analfabetos absolutos -sí: absolutos, acabando el siglo XX-, que relativos y funcionales serán, como el resto de los canarios, casi el cien por cien.

Según el mismo informe, estos índices de habitual denigración sólo son superados en nuestra colonizada Patria por las poblaciones de La Gomera y El Hierro --¡menudo consuelo!.

Unos 12.000 majoreros viven en los límites bajos de la pobreza, de los que 250 se hallan en indigencia extrema (¿mejor estarían muertos del todo?). El 58,3% de esos pobres al límite de la miseria son jóvenes menores de 25 años, y sin la mínima posibilidad de que escapen de ella.

Si has osado leer algo de historia sobre Fuerteventura verás que esa histórica miserable situación "económica" ha sido la normal.

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En la página 11 del iluminador librito "HAMBRE EN FUERTEVENTURA: 1600--1800" podemos leer que "A partir de 1677 pasa Fuerteventura por unos años de tranquilidad (tranquilidad es tener raspando lo justito para subsistir, de ahí que...). El Cabildo, de acuerdo con el Capitán General, cuida al máximo la saca de granos de la isla poniendo las mayores trabas a su salida, con concesión de muy restringidas licencias (por la segura sequía inminente). TAN SÓLO LOS GRANOS ECLESIÁSTICOS TIENEN VÍA LIBRE PARA LA EXTRACCIÓN, DADAS LAS PENAS DE EXCOMUNIÓN CON QUE SE AMENAZA AL CABILDO DE IMPEDIRLO ".

(Los mayusculeados son míos. Sí: es muy importante este detalle, escrito como al soslaire. El grano de los diezmos y primicias a la Iglesia de Dios era intocable. El poder eclesiástico podía sacarlo de Fuerteventura y negociarlo sin que nada ni nadie se opusiera so pena de excomulgarte y enviársete al infierno. Continuemos leyendo).

"En diciembre de 1678, el Rey Carlos II, y con motivo de los planes de reforma de nuestra armada, SOLICICITA UN DONATIVO para su realización".

Resulta significativo el uso del posesivo que emplea el señor Roberto Roldán con lo de "nuestra". Ya dije que he oído a personas que no tienen dónde caerse muerto pregonar que, siendo forofo del Barcelona por ejemplo, Guardiola u otro parásito futbolero es "suyo" y no lo "vende" ni por mil millones o algo así. Sigamos con las palabras del historiado Roberto Roldán en esta publicación de 1968.

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- II -

Leer historia significa, también, agudizar la inteligencia y la sensibilidad. Significa, sobre todo, agudizarlas para no dejarte sorprender engañosamente por las enturbiadoras brumas de la vorágine del presente.

Si leer parece costar cada vez más, leer historia ya casi puede parecer una extravagancia (Conozco a quienes les cuesta comprender cómo se puede perder el tiempo leyendo, y se preguntan sinceramente qué se puede ganar con la lectura salvo quebraderos de cabeza y desesperanzas).

Por eso debemos insistir en que es de absoluta falsedad la frase que, más o menos, dice "el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla". Afirmo lo de su absoluta falsedad porque nadie olvida lo que ignora.

Si algo ignora normalmente un pueblo, eso es su historia. ¡Ni siquiera está capacitado el pueblo para entender mínimanente qué ocurre a su alrededor, para entender lo que en verdad le concierne!

Y si a esa ignorancia natural en todo pueblo, los colonizados nos añadimos la ignorantación impuesta en escuelas, colegios y demás medios de comunicación pudridores, no debe extrañarnos que los canarios no sólo estamos condenados a repetir la historia, sino que ésta se nos perpetúa inmovilizada. Parecemos estar andando y apenas sí nos hemos movido del sitio: la situación colonial paraliza.

Estas fugaces reflexiones fueron inducidas por la lectura, a sorbos, de unos opúsculos sobre la desventurada Maxorata. (Me refiero concretamente a las ya mencionadas publicaciones "EL HAMBRE ENFUERTEVENTURA: 1600--1800" de Roberto Roldán -editado en 1968- y "RESUMEN DE LA HISTORIA DE LANZAROTE Y FUERTEVENTURA", de Antonio María Manrique --editado en 1889).

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En la página 11 de las apretadas treintipico que tiene el primero de ellos habíamos leído que "En diciembre de 1678, el Rey Carlos II, y con motivo de los planes de reforma de nuestra armada, solicita un donativo para su realización", continuando así:

"Fuerteventura, pese a su miserable condición, NO SE HALLA EXENTA DE CONTRUBUIR. Como no hay dinero apenas en la isla, el Cabildo en sesión del 7 de enero del año siguiente decide manifestar al Capitán General que está pronto a cumplir, pero por hallarse con muy debilitada economía se espere a la recogida de la próxima cosecha, que se cree buena, para hacer el donativo con mayor liberalidad".

Fuerteventura, allá por finales de 1678 y comienzos de 1679, pasa por su habitual miseria, aunque parece ser que podíase al menos malcomer -lo que era considerado una "bendición del invasor Dios católico" ¿y de la colonizadora Virgen de la Peña?

Mas así y todo tienen sus colonizados escuálidos habitantes que contribuir económicamente -con dinero contante y sonante- al negocio real de construir naves para sus lucrativas guerras y al insaciable parasitismo monárquico.

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Sigamos leyendo al señor Roberto Roldán: "Efectivamente la inmediata cosecha es buena y el trigo baja de precio...". (Lo que significa que, por una de las raras veces que llueve y hay cereales que vender, el precio de éste es bajo y el majorero ganará muy poco dinero -si es que gana algo. Los intermediarios colonizadores y sus esbirros comerciales sí ganarán, como siempre -por supuesto).

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Asimismo recordemos que, cuando la miseria se acentuaba, la mayoría de los majoreros abandonaban su isla rumbo a las otras: a pasear sus fantasmagóricas figuras por calles y plazas implorando la caridad donde poca había (¡Y pensar que sigue habiendo quienes pugnan, incluso airados, por equivalorar el voto del majorero al del grancanario o al del tinerfeño para que la tiranía metropolitana se acentúe a través del mezquino centralismo de las llamadas islas mayores, controladas y prostituidas por godos y canarios infragodos!).

Sigamos con la lectura: "Con todo ello van volviendo los emigrantes y crece la población, hasta el punto, en 1681, de tenerse que ampliar por el Cabildo las zonas de tierra autorizadas para sembrar".

Por eso no se despobló la sufridamente amada Maxorata: porque sus hijitos e hijitas, los que no hubieron muerto de hambre en las islas "mayores", siempre volvían a ella y procreaban. Por eso allá queda tanto descendiente de majorero precolonial y de "berberisco".

(¿Qué invasor hispano normal se atrevía a meterse en ella y pasar contumaces calamidades habiendo una ancha y rica América continuando hacia adelante por el Atlántico?).