La resurrección de Franco


Dice que un día Franco resucita y coge desprevenido al capella del Valle de los Caídos.

El capella, franquista él, exclama acojonado:


-¡Milagro! ¡Caudillo! Pero, ¿cómo es posible?


F: ¡Déjate de monsergas y dime! como es esto de la democracia, ¿quién manda ahora?

C: -No se preocupe, Su Excelencia, mandan los nuestros.

F: -¿Ah, sí?

C: -Sí mire: de jefe de Estado, el Rey Juan Carlos I.

F: -Ah! Aquel chiquillo que yo mismo eduqué y que incluso juró los principios del glorioso
Movimiento? Muy bien, muy bien.

C: - De Presidente, Aznar...

F: -¡Muy buen periodista! Del ABC, ¿no?

C: - ¡No, no! El nieto del periodista es quien manda.

F: - ¡Ah! Bueno. Pero, ¿y de portavoz del Gobierno quién está?

C: - Pío Cabanillas.

F: - ¡Muy inteligente! ¡Sí señor!

C: - No, su Excelencia, el hijo de aquel.

F: - ¡El hijo dices? Y he oído por ahí arriba que los moros están dando problemas, ¿quién

está al cargo?

C: - Rodríguez Miranda.

F: - ¡Hombre! ¡Torcuato!. ¡Muy acertado para el cargo!

C: - ¡No, no, no, su Excelencia! El hijo de Torcuato.

F: - ¿Y en Cataluña, a quién tenemos controlando a los polacos?

C: - García Valdecasas.

F: - ¡Un falangista! Bien pensado!

C: - No, su Excelencia. Se trata de su nieta.

F: - ¿Su nieta? ¿Y en las Vascongadas, a quién habéis puesto?

C: - A Mayor Oreja.

F: - ¡Hombre, mi fiel Marcelino!

C: - No, su Excelencia, el sobrino.

F: - ¿El sobrino? Y en Galicia, dime: ¿a quién tenemos en Galicia?

C: - A Fraga.

F: - ¡Ahora sí ! . ¿El nieto?

C: - No... ¡él mismo!!!