ElPeriódico, 20-5-04
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Reventar a sangre y fuego
• Los helicópteros y los tanques de Israel dispararon en Rafah de forma indiscriminada contra una multitud integrada por mujeres y menores • El Ejército sostiene que hombres armados participaban en la protesta
EL PERIÓDICO - RAFAH
Cientos de palestinos, entre ellos mujeres y niños, se manifestaban en Rafah para protestar contra la operación israelí en curso cuando, de repente, un proyectil lanzado por el Ejército israelí alcanzó a los manifestantes que iban en cabeza. Cundió el pánico. Entre las víctimas, numerosos niños y adolescentes, llorando y cubiertos de sangre En total, se escucharon cuatro explosiones, a intervalos regulares. Según algunos testigos, fueron cuatro misiles lanzados por un helicóptero que sobrevolaba a los manifestantes. Otros hablaban de dos misiles y de dos obuses de mortero.
Advertencia
El Ejército, que subrayó que había hombres armados entre los manifestantes, afirmó que un helicóptero disparó primero un misil en un "espacio abierto" a modo de advertencia, para "disuadir a la multitud" de avanzar hacia los soldados.
Los manifestantes continuaban avanzando y los blindados abrieron fuego entonces con armas automáticas "contra el muro de una estructura abandonada" a lo largo de carretera, antes de lanzar cuatro obuses sobre esta estructura. Allí se habían refugiado los hombres armados, según Israel.
La manifestación había partido de plaza de Al Audah, cerca de la mezquita del mismo nombre, en el centro de Rafah, y había tomado la calle Al Bahar (calle del Mar), en dirección al campo de refugiados de Tal al Sultan, teatro de los combates más violentos desde el inicio, el lunes por la noche, de la operación del Ejército israelí.
Marcha pacífica
"Alá Akbar" (Dios es grande), gritaban los manifestantes. De creerlos, no había ningún hombre armado en la marcha. "Era una marcha pacífica. El 80% de los participantes eran mujeres y niños. No había hombres armados", afirmó el doctor Fauazi Abbel Hadi, director de una clínica a la entrada de Tal al Sultan. "Oí una explosión. Era un carro israelí y un helicóptero los que disparaban", continuó.
"Empecé a retroceder después del primer misil. Vi cuerpos por el suelo y sangre por todas partes", explicó Misbah Abú, de 18 años. Otro joven contó como cuando después de un primer misil ""cientos de personas empezaron a correr y esconderse". "Caí al suelo, oí una explosión enorme y vi restos de cuerpos humanos volar por los aires", relató Abdel Karim Shair, de 26 años.
"Todos nos sentimos conmocionados porque no esperábamos que la agresividad israelí alcanzaría este nivel, al disparar cohetes explosivos contra hombres y niños que se manifestaban pacíficamente", afirmó Salah Abú Hasanain. En el hospital de Abú Yusef al Najar, la morgue estaba llena. Los altavoces del hospital repetían los llamamientos a las donaciones de sangre.