Revocatorio, revocado
Ramón Moreno
Antes que nada, quiero decir con toda claridad, que me parece una auténtica payasada, propia del enfermizo y retrógrado "chauvinismo" de algunos, al referirse a Venezuela (un País con 916.000 km
2 y 24,6 millones de habitantes) como la "octava Isla", por muchos canarios que estén afincados -más de un millón- en esa querida república hermana.¿De manera que se pretende "ampliar" el Archipiélago con la matraquilla de la "octava Isla", que ya es la Graciosa, y no se defiende con la misma insistencia que Canarias pueda delimitar sus espacios marítimos y que los canarios seamos los legítimos propietarios de los recursos de nuestro subsuelo marino, petróleo y gas incluidos, que España y Marruecos pretenden repartirse ilegalmente, en otro expolio mas de nuestra tierra?
Dicho esto, ahora debo felicitar al noble pueblo venezolano por el gran ejemplo de civismo y democracia que han dado a toda Latinoamérica y al mundo, asistiendo a votar masivamente en el Referéndum Revocatorio contra el presidente Hugo Chávez, en una jornada, el 15 de agosto, memorable y sin precedentes en la historia democrática de Venezuela.
El Revocatorio, pues, fue revocado: el no, para que Chávez se quedara como presidente de la V República, superó en más del 58% de los sufragios al sí, que pretendía desalojar del Palacio de Miraflores al presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Deseo que también anidaba, no solo en parte de la colonia venezolana residente en Canarias, sino en algunos grupos de la población autóctona del Archipiélago. Y es que, como ya he dicho en alguna otra ocasión, nuestra tierra parece que es el Paraíso político y el Edén solidario de esta parte del Atlántico, donde se está más pendiente de causas ajenas, que preocupados por la nuestra propia, que es lo que interesa. Pero ese es otro tema. La realidad es, que entre Venezuela y Canarias existen ciertos paralelismos, salvando las distancias geográfica e histórica, que habría que analizar detenidamente. Pero la actualidad se impone, y lo importante es el rotundo triunfo chavista y las repercusiones que el resultado del Referéndum va a tener para la dividida sociedad venezolana, y para el propio país que atraviesa unos momentos difíciles desde el punto de vista político, aunque las urnas hayan dado su veredicto inapelable.
No obstante, la Oposición se apresuró a denunciar fraude electoral, nada mas conocer los datos favorables a la continuidad de Chávez suministrados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), y pese a su promesa de respetar escrupulosamente los resultados de la consulta. Unos comicios que, por otra parte, fueron seguidos, para garantizar la pureza del proceso electoral, por 180 observadores internacionales, entre ellos, presidentes de tribunales electorales de casi todos los países de América Latina, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter de Estados Unidos; y cuyos resultados finales fueron ratificados por el propio Jimmy Carter y por el representante de la OEA, César Gaviria.
Los desgraciados incidentes posteriores, lamentables, son una evidencia de cómo la Oposición ha encajado la derrota. Esta reacción era previsible. La llamada Coordinadora Democrática, formada por 20 partidos políticos de las más variadas tendencias y 20 organizaciones no gubernamentales, se unieron en un frente amplio -no conocido desde la dictadura de Marcos Pérez Jimenez- para derrocar a un régimen venezolano legalmente constituido. Esta coordinadora, que carece de un programa coherente y de un liderazgo firme, ya quedó deslegitimada moralmente por su probada participación en el fallido Golpe de Estado del 12 de abril de 2002 que "derrocó" a Hugo Chávez durante 47 horas y estableció el Gobierno de facto del empresario Pedro Carmona, "el breve".
El artífice de la revolución bolivariana, ha salido -una vez más- triunfador del referéndum revocatorio pedido por la oposición y contemplado en la Constitución de 1999, que el propio Chávez apoyó; y ese nuevo triunfo es difícil de digerir por la olicarquía venezolana y por los sectores económicos / financieros y mediáticos vinculados a EEUU, que está detrás, y que no puede consentir que este emergente líder bolivariano "exporte su revolución" por toda Latinoamérica. Y pese a aceptar los resultados del referéndum, la CIA sigue vigilante a la espera de la oportunidad para derrocar a Hugo Chávez, como en su día hizo en Chile con Salvador Allende, propiciando la sanguinaria dictadura de Augusto Pinochet.
Porque nadie puede negarle a Hugo Chávez, al margen de su oratoria teatral y gesticulante y su retórica populista, su firme y decidido compromiso con las clases más desfavorecidas, revertiendo los ingresos del petróleo de la compañía estatal Pdvsa en la población más necesitada, que es mayoría en el país. Estas políticas sociales harán que el gasto alcance el 32% del PIB a final de año de acuerdo con el Banco Central de Venezuela.
O sea, del "populismo institucional" aplicado por el bipartidismo de Acción Democrática (AD), socialdemócrata, y Copei, democristiano, durante 40 años, hasta su derrota por Hugo Chávez en las generales de diciembre de 1998, se ha pasado, ciertamente, al populismo asistencial revolucionario. Pero esta vez la mayoría de los pobres de Venezuela, desde los ranchitos a las zonas más deprimidas de todo el país, han comprobado la llegada masiva de recursos para alfabetizar a sus hijos, comer mejor, adecentar sus chabolas o, gracias al Acuerdo de Cooperación con la Cuba de Fidel Catro, la entrada de más de 10.000 médicos cubanos en las barriadas más insalubres del país. Son las llamadas misiones en las que el Gobierno venezolano ha invertido más de 2.600 millones de euros.
¿Cómo no iban a votar por la continuidad de Hugo Chávez toda esta gente?
rmorenocastilla@hotmail.com