El Diario La Prensa - 03/03/04
Vida de un revolucionario
por
Gerson BorreroRevolucionario. Fue mi respuesta relámpago a la joven de 20 años que quería saber el título oficial de Richie Pérez. Mi interlocutora quedó perpleja ante lo que escuchaba. Utilicé el título que para mí describe el trabajo desempeñado durante los últimos 35 años por este gladiador urbano.
Claro que muchos de los miles que conocen a Richie Pérez a través de los Estados Unidos discreparán y tal vez prefieren llamarlo activista, profesor, director, intelectual, patriota, autor, líder estudiantil, organizador, y hasta héroe. Ninguno de estos títulos por separado o juntos se desperdician en la descripción del incansable combatiente contra las injusticias y abusos a las que a diario son sometidos los menos pudientes de nuestra sociedad.
El trabajo de Richie Pérez se humaniza ante el dolor de una madre como Altagracia Mayi. El joven estudiante Manuel Mayi, Jr. fue cobardemente ultimado por una pandilla de italianos el 30 de marzo de 1991 en el condado de Queens. La torpe investigación llevada a cabo por las autoridades municipales que en aquel entonces dirigía Rudy Giuliani en esencia se burlaron del asesinato racial. La desconsolada madre, a quienes muchos, inclusive en los medios, tildaban de "loca", encontró en Richie un aliado en la justicia que todavía reclama por su hijo.
Entre los compromisos pendientes que tiene Richie es el que tiene con los reos. La intención de la Coalición que Richie ha ayudado a fundar pretende que se les permita a los presos ejercer su derecho al voto. Entiéndase que aun cuando su vida ha estado en peligro Richie ha enfrentado sin miedo a los más poderosos y más abusadores que este país ha producido.
Actualmente el veterano guerrillero está librando una batalla en el hospital Memorial Sloan Kettering de Manhattan. Pero eso no puede ni debe ser el enfoque de la ejemplar vida de un verdadero líder quien no ha entregado sus principios a los abusadores de turno ni a las comodidades personales que se obtienen cuando se ponen a la venta los ideales.
El ejemplo que nos ha dado Richie Pérez es de integridad, compromiso y agallas ante la discriminación, los atropellos, ignorancia, brutalidad policíaca, excesos gubernamentales y corporativos, la difamación que propaga Hollywood y los llamados medios noticiosos incluyendo a los que utilizan el castellano para hacernos creer que son como nosotros.
Pa`lante compañero.