Ricos y pobres, globalización y soberanía
Elio Rodríguez-Figueroa
Que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres. Protestar contra esta injusticia es considerado como una protesta espúrea e injusta, según los conservadores y los social demócratas, y reafirman que tal tendencia es correcta y debe continuar. Esta actitud, de hecho, es aceptada por la mayoría de las denominadas democracias que, en mi opinión, sí son espúreas y condenables, sin eximir a ningún país inmerso en la globalización y que hacen suyo tales métodos. Tanto el FMI como el BM son instrumentos del gran capital, particularmente del actual gobierno de los EEUU y de su cohorte de satelistas en la UE, particularmente el Estado Español e Italia.
Que la pobreza es cada año mayor, nadie puede contradecirme y nadie puede negar que se origina en las estructuras del sistema capitalista. Esta es, sin duda, la máquina más incapacitada, tanto para producir como, y muy particularmente, para distribuir las riquezas creadas por los seres humanos; no solo se traduce en algo que genera negativamente sino que es el más cruel de todos los sistemas que han manejado socialmente los destinos de todas las especies, tanto humanas, animales, vegetales y minerales. En todo sobresale la incapacidad de hacer algo bien hecho, esto no es una afirmación gratuita, la hago apoyándome en aportaciones de mentes claras en todos los ámbitos científico culturales. También en la conservación del territorio y de los ríos, lagos y océanos. ¿Qué razón hay, pues, para soportar tales condiciones?: El miedo, la ausencia de algo tan característico como es la dignidad. ¿La decadencia social es tan profunda que necesitamos que la miseria y el hambre actúen de motor para arrasar tanta injusticia? ¿No es posible que la gente con otros conceptos éticos y otra medida de la moral se organice y ponga fin al poder de los infames, además de mentalmente limitados, y evitemos el trágico final que nos depara el ser manipulados por tales y perversos sujetos cuya sola cualidad es el dinero, en todas sus expresiones, que han acumulado en siglos (250 años) de explotación?
El encadenamiento histórico de los hechos nos muestran el camino; las enseñanzas del pasado nos dicen que solo la unidad de los diferentes sectores progresistas puede poner fin a esta tenebrosa etapa en el planeta y, muy particularmente, en nuestro territorio nacional canario, aquí donde una banda de incapaces ha conseguido apoderarse de los resortes del poder para imponer unas políticas y unas leyes depredadoras que están destrozando todo nuestro patrimonio; en lo humano, desposeyéndolo de sus valores éticos y morales; nuestros campos, arrasándolos ecológicamente, y nuestra economía, haciéndose, más que nunca, cómplices y partícipes del saqueo colonial.
En lo que nos concierne a los canarios, una vez más, insisto en la única vía para frenar tales disparates propio de sujetos cuya insana ambición nos arrastra a un final de consecuencias irremediables, si no los detenemos: la unidad, como he dicho y reafirmaré, teniendo en cuenta la diversidad y el pluralismo de nuestra sociedad; tener en cuenta la diversidad de clases; tener y respetar la pluralidad ideológica. El camino de lo posible está en las Unidades de Tagoror y sus tácticas para el presente inmediato, y la resistencia pasiva. Tengamos serena objetividad, puesto que de seguir así habrá que pasar a la resistencia activa. La práctica, repito, de la resistencia pasiva en todas sus variantes, y la práctica diaria del desbordamiento democrático ante toda arbitrariedad administrativa del régimen colonial y sus lacayos canarios, que haberlos los hay, desgraciadamente.
Ante ciertos planteamientos, dejamos claro que lucharemos firmemente por nuestra soberanía; sin cambios de amo, ni del Oeste ni del Este.