LAS PERLAS DE LA PRENSA
EL HIMNO DE RIEGO A CUATRO VOCES
ERNEST ALÓS
Sonó el republicano Himno de Riego en las antípodas y cuatro columnistas, cuatro, del monárquico Abc, respondieron a coro. Primera voz, revanchista, la de Jaime Campany: "Los organizadores de la final de la Copa Davis, en materia de Historia de España, van con tres cuartos de siglo de retraso. No es extraño. Aquí, estamos todavía desenterrando muertos de la guerra civil, que ya verán ustedes el tenorio que se arma cuando empiecen a exhumar los cadáveres de Paracuellos".
Segunda, vengativa, de Juan Manuel de Prada: "Sólo la
ingenuidad puede atribuir tan rocambolesco episodio a un despiste. Resulta evidente que la
interpretación obedece a una muy calculada estrategia de escarnio y recochineo que roza,
con su intención pendenciera, el conflicto diplomático. Propongo que, cuando los
australianos nos devuelvan visita, los agasajemos con una versión ratonera del God
save the queen". (Por cierto, aún vigente en Australia como himno real, junto con el
nacional).
Tercera, suspicaz, de Manuel Martín Ferrand, quien considera que el caso "no
es para mayores escándalos", aunque pide responsabilidades a José Antonio
Gómez Angulo, quien estaba en la cancha haciendo "turismo de Estado".
Cuarta, jocosa, de Luis Ignacio de Parada, quien se congratula de que los himnos apenas sean entonados, ya que sus letras "son monumentos a un patriotismo visceral, ripios pretenciosos o vacuos a menudo incompatibles con la poesía e incluso con la legalidad". Con la excepción asturiana: Tengo que subir al árbol, tengo que coger la flor.