RAÍCES DE BEJEKE

SABOR A "NADA"

Félix M. Arencibia

La lluvia primaveral interpreta su monótona música sobre los tejados, las palmeras, las hierbas y el corazón de la blanda tierra. Leoncio Oramas siente el sabor de la nada ante los acontecimientos que conforman la actualidad de las islas y el planeta. Hace poco tiempo falleció la escritora catalana-canaria Carmen Laforet. Lo de canaria le viene de su residencia en nuestro Archipiélago Canario de los dos a los dieciocho años. Oramas piensa como nuestro Benito Pérez Galdós vivió también sus primeros dieciocho años en su tierra canaria. Su residencia en ella, hasta lo que actualmente constituye la mayoría de edad, resulta coincidente en ambos escritores. Es el estadío de la vida en los que se forjan personalidad, a través de las vivencias y experiencias, que resultarán claves en la posterior edad adulta.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental en las raíces identitarias y culturales de ambos. Las de Benito Pérez Galdós son claramente canarias, configuradas familiarmente a través de varias generaciones. Las de Carmen Laforet son esencialmente catalanas, por las mismas razones. Todo esto se asimila desde la niñez en el seno familiar. En ambos converge Canarias en su obra literaria, pero en diferente grado. En nuestro don Benito se refleja en sus novelas, obras teatrales y cuentos, entre otras influencias, nuestra forma peculiar del habla canaria. Así lo señala, el también canario e investigador, José Pérez Vidal, en el estudio lingüístico que hace de su obra. En Laforet subyacen nuestros paisajes y personajes sobre todo en "Nada" y "La isla y los demonios".

El viejo profesor, Leoncio Oramas, evoca su reciente lectura de la novela "Nada" de Laforet. En ella se respira la náusea, la amargura y el desgarro, que se transforman en la sensación de la nada de una joven. Todo ello tras la posguerra española en la ciudad de Barcelona. La autora trata su temática con una frescura y una maestría impropias de su edad. El realismo existencialista, cuyo término "existencialismo" difundió el filósofo Jean Paul Sartre, se plasma en esta obra maestra. La vida enajenada de unos personajes, que fueron hechos pedazos por la guerra fraticida, es tamizada por la sensibilidad femenina de la joven Laforet. La lectura de "Nada" supone un viaje a un pasado que se repite desgraciadamente en las diferentes posguerras. Así sucede con las europeas, las africanas, la de Afganistán y en la actual guerra en el Irak. Carmen Laforet escribió "La isla y los demonios" ambientada con los colores de sus vivencias en Canarias. Más de quince obras llegó a publicar, pero "Nada" supuso la ruptura y el nacimiento de una nueva singladura en la literatura española posbélica. Oramas es atrapado por la lluvia que sigue ahí fuera llorando y deshaciéndose en la nada al contacto con la madre tierra.

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