TAGINASTE ENCENDIDO
LA SAGA MILLARES (2)
Félix M. Arencibia
Los brillos de las primeras flores, nacidas con el verdor del invierno, alumbran la alegría mañanera de Luis Drago. Agustín Millares Carlo (1893-1979) es nieto del historiador Agustín Millares Torres. Otro destacado componente de la familia Millares resurge en el pensamiento del periodista canario. Se trata de un historiador, latinista y paleógrafo. Es uno de los exponentes más representativos de nuestra intelectualidad del siglo XX. Su obra se proyectó más allá de nuestras Islas Canarias. En 1923 viajó a Argentina donde dirigió el Instituto de Filología, en sustitución de Américo Castro. Fue catedrático de las universidades de Granada y de la Central de Madrid.
Agustín Millares Carlo perteneció al partido republicano de Azaña. Tras la sublevación del 36, el canario Juan Negrín lo envía a México en calidad de vicecónsul. Allí reanudó su intensa labor de estudios y de publicaciones. Formó parte del cuadro de profesores de la Universidad Nacional Autónoma de México. Publicó gran número de obras: Bio-bibliografía de los escritores naturales de las Islas Canarias, Historia Universal de la Literatura, Antología literaria universal A partir de 1975 regresa a Canarias donde despliega una intensa labor cultural con la Mancomunidad Interinsular de Cabildos, en la revista El Museo Canario, Revista de la Biblioteca
A mi aire, / sólo a mi aire. Aire solo, sólo el aire. Que me dé el aire, / luz cogida por el aire / enamorada del aire. El eco de estos versos de Agustín Millares Sall grita entre las luces que Magec enciende y apaga en el traje otoñal. Entretanto, la figura de Manolo Millares Sall (1928-1972) se hace presente en la mente de Luis Drago. Su genial obra pictórica, desde que entra con la Escuela Luján Pérez, está movida por dos anhelos fundamentales: la prehistoria de Canarias y la razón social. Formó parte del grupo de artistas LADAC y publicó poemas con sus hermanos en Planas de Poesía. Las obras más importantes de Manolo Millares, en su primera época, son las pictografías canarias. Son obras surrealistas que tienen como elementos esenciales los dibujos geométricos de los aborígenes canarios.
Cuando Manolo Millares se instala en Madrid en 1955, ya es un afamado creador pictórico. La auténtica explosión de su genialidad tiene lugar cuando utiliza la arpillera como componente básico de sus creaciones. En ella proyecta su inquietud social y su canariedad (Homúnculo, Neardenthalios ). A raíz de su prematura muerte en el año 1972, su obra no ha parado de crecer. Múltiples exposiciones y homenajes tienen lugar. Entre ellos la exposición que la Galería Pierre Matisse de Nueva York organizó en su memoria. Las negras nubes portadoras de las ansiadas lluvias tapizan el cielo. Luis Drago sigue pensando en la importancia de la saga Millares para la cultura e identidad de Canarias.
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