SALUD

TEODORO SANTANA

Cuídense. Cuídense mucho. Porque ponerse enfermo aquí es muy peligroso. Es muy probable que te mueras antes de que te atiendan, así que ándense con tiento. A 30 de septiembre (últimos datos conocidos en la Web del Servicio Canario de Salud), en la lista de espera quirúrgica en los ocho hospitales públicos del Archipiélago había 25.151 pacientes. Ahora habrán más. Más de diez mil enfermos sufrían una demora superior a los seis meses. Con repercusiones igual de malas para nuestra salud, siguen congeladas las listas para consultas externas. Ni más ni menos que 33.055 enfermos esperando para ir al especialista. En esto la cosa es peor, porque, al menos, en la espera para pasar por cirugía ya saben lo que tienes. Después llegarás a tiempo o no. Pero una dilación para que el especialista detecte la naturaleza de tu enfermedad no debería ser superior, en ningún caso, a los 15 días. Y eso si el médico de cabecera, en el minuto y medio que tiene para verte, atina por dónde van los tiros. Que igual hay que volverte a mandar a otro distinto.

Procuren no caer enfermos. Y, sobre todo, anden con pies de plomo. Que nunca necesiten entrar en los servicios de urgencia. Nada que ver con la serie televisiva, ni de lejos. Como en baloncesto, falta personal. Aquí todos los casos que salen en dos capítulos los tiene que atender un solo médico, que no van a gastar mucho dinero público en salvarnos la vida. Por eso se presiona a los médicos para que receten poco. Para que no den muchas bajas. Para que ahorren. Y ya si la espichamos, menos gasto en pensiones. Presupuestariamente criminal, digamos. Y del desastre de la salud mental, mejor ni hablar, que me deprimo. Ya se sabe: toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar. Hay que tener un estómago excepcionalmente sano para tanta tragadera. Ánimo a los que están en las listas de desespera. Y a los demás, ya les digo: cuídense, cuídense mucho.

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