San Hugo Chávez

Lorenzo Doreste

Al presidente de Venezuela yo lo llamo San Hugo Chávez, y no hay en ello la más mínima ironía. Lo llamo así en serio. Porque, vamos a ver: he leído muchos libros de Filosofía y ninguno ha dado respuestas a las preguntas que más me acucian. Pero hubo un personaje histórico que supo encontrar la esencia de la filosofía y de la felicidad eterna, y la resumió en estas palabras: "...tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; peregrino era, y me hospedasteis; desnudo, y me vestisteis; enfermé, y me visitasteis; en prisión estaba, y vinisteis a mí".

Y San Hugo Chávez es el gobernante que con más entusiasmo ha seguido la llamada de estas divinas palabras. Ha alfabetizado a más de un millón de adultos; ha extendido la asistencia sanitaria gratuita a millones de personas pobres; ha escolarizado a millones de niños, que ahora reciben en la escuela desayuno, almuerzo y merienda gratuitos, además de una educación integral que incluye programas de informática, deporte, teatro, danza y cine; el Ejército ha construido miles de viviendas para los pobres. En fin, una acción social masiva extraordinaria, maravillosa. Pero los ricos que gobiernan el mundo no quieren reconocer estos méritos. La soberbia los ciega. Para juzgar la conducta de Chávez le aplican criterios propios de países desarrollados. No tienen en cuenta la enorme fractura moral que ya existía en Venezuela: durante toda su historia, en el país, el 30°,% afortunado lo tenía todo. El otro 70% estaba en la miseria, en la ignorancia, pasaba hambre, malvivía con el robo y otros delitos peores.

Como muchas naciones de América Latina, Venezuela es inmensamente rica, pero hay mucha miseria porque los ricos no pagan impuestos. La recaudación del impuesto sobre la renta en Venezuela representaba alrededor de un 0,2% del PIB a finales de los noventa, cuando en otros países, tan poco ejemejemplares fiscalmente como Brasil o México, representaba el 2,6% y el 3,2% respectivamente.

Los problemas actuales de la economía venezolana no se deben a Chávez, sino a la oligarquía troglodita que dio un golpe de Estado -que luego fracasó- y que organizó una serie de huelgas y boicoteos salvajes e irracionales. A1 que quiera aclararse un poco respecto al confuso panorama venezolano -confuso por culpa de las mentiras de la oligarquía- le recomiendo el trabajo ¿Ha hundido Chávez la economía venezolana?, original de Juan Torres López y Alberto Montero Soler, profesores de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga (España), que se ha publicado en la revista digital Rebelión (www.rebelion.org).

¿Tiene defectos Chávez? Sí, muchos; no tantos ni tan exagerados como dicen los medios de comunicación propiedad de los ricos, pero los tiene. También tenía defectos San José María Escrivá. Lo acusaron de machista, clasista, elitista, autoritario, rencoroso con los desafectos... Las personas resentidas con él no quieren ver la otra cara de su personalidad: que tuvo el inmenso mérito de romper tabúes del más rancio nacionalcatolicismo hispano. Antes se consideraba un peligro para el alma la ciencia, el estudio y el éxito en la actividad profesional, porque podía ensoberbecer al cristiano. San José María tuvo la inteligencia y el valor de señalar que esos eran estupendos caminos para la realización espiritual. Si San José María hubiese nacido dos o tres siglos antes, España estaría hoy al mismo nivel de desarrollo científico y económico que Alemania o Francia. O tal vez la Inquisición le hubiese cortado las alas...

No se sabe con certeza. Lo cierto es que perdurará y crecerá lo positivo de su obra y sus fallos individuales se irán olvidando. Con San Hugo Chávez pasará igual. Ahora, la oligarquía y los inmigrantes están indignados con él, porque, por ejemplo, llega un primero de mayo y mediante decreto eleva un treinta por ciento el salario mínimo. Los comerciantes, (tanto venezolanos como inmigrantes), que pagaban sueldos de miseria a sus semianalfabetos y paupérrimos empleados, ponen el grito en el cielo. Pero lo cierto es que perdurará lo positivo de Chávez: escolarización al cien por cien de los niños venezolanos; asistencia sanitaria gratuita para los pobres; un Ejército que no está ocioso en los cuarteles, sino que construye viviendas para los pobres... Cuando un pueblo se acostumbra a esas conquistas sociales, ya no hay oligarquía ni neoliberalismo en el mundo que sea capaz de quitárselas.