ENTRAÑAS DE VOLCÁN

Secundino Delgado y los tránsfugas

Félix Martín Arencibia

Las nubes negras se pasean en medio de presagios de lluvias fértiles. José del Pino, el periodista sin trabajo, sigue incansable publicando donde le aceptan sus artículos. Está un poco triste como el tiempo y lo ve todo un poco negro. Siente vergüenza por el bailoteo descarado de algunos, en vísperas de elecciones, que danzan de una formación política a otra. Esta ida la aparta rápidamente de su mente y recuerda, que el moderno padre de nuestra patria canaria, Secundino Delgado cumple estos días: el 135 aniversario de su nacimiento. Esta idea le enciende las luces de su optimismo, cuando repasa la vida de este grande y sencillo canario, amante de su Tierra. Se le compara con el admirado hijo de canaria, José Martí: ideólogo y padre de la patria cubana, además de un gran intelectual y literato modernista.

Para el de Tinamar, Secundino Delgado Rodríguez fue quizás de los primeros que se planteó que Canarias podría ser una nación libre de tutelajes. Tuvo un gran protagonismo en Cuba participando en su camino hacia la emancipación. Canarias, desangrada por la emigración, perdía a sus hombres más valiosos y decididos. Éstos fueron testigos de la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Entre ellos estaba Secundino Delgado, que había nacido en Santa Cruz de Tenerife, en 1867. Marchó a Cuba muy joven entrando en contacto con los revolucionarios cubanos y canarios: fundidos por la idea de la libertad de la perla de las Antillas y Canarias. A Secundino se le atribuye la frase: "…todo por la libertad de los pueblos y los hombres"… que es un reto que seguimos teniendo los canarios y otros pueblos en el siglo XXI. La Libertad no pierde nunca la actualidad y seguirá siendo la idea de vanguardia que alumbre a humanos y sus pueblos.

Del Pino serena su espíritu con la melosa lluvia que acaricia los tejados y las plantas. Entretanto, piensa que en este siglo XXI, la libertad es más necesaria que nunca. Esto, independiente de los que creen algunos, que la libertad y la capacidad de de los pueblos decidir su futuro, ha pasado de moda. Ejemplos seguimos teniendo muchos. Ello no está entra en contradicción, con integrarse en entes supranacionales, como podría se la UE; pero sin intermediarios forzados y defendiendo los verdaderos intereses de nuestra la nuestra gente. También los de los que conviven con nosotros con verdaderos deseos de integración; siempre que estén por los viejos y siempre actuales ideales de al Revolución francesa de: libertad, igualdad y fraternidad.

Del Pino piensa en los principales avatares de la vida de Secundino Delgado. Es perseguido por el famoso, por despótico, general Valeriano Weyler; tanto en Cuba como en Canarias, por colaborar con los rebeldes cubanos. Tiene que huir hacia nuestra querida Venezuela, patria de Bolívar y Miranda (ambos de ascendencia canaria). En Caracas, junto José Esteban Guerra Zerpa, edita la revista El Guanche. Bajo la presión española, el general Crespo, prohíbe las asociaciones nacionalistas canarias. Por supuesto, Secundino Delgado fue expulsado; ya que significaba un peligro para los intereses colonialistas de la metrópoli. Estuvo en Curazao, de allí pasa a Nueva York, donde contacta con el hijo de la canaria Eleonor Pérez, el prócer cubano José Martí. En ambos lugares denuncia todo lo que afecta y perjudica a Canarias y sus hijos.

Al igual que Martí, Secundino Delgado también cultivó la literatura y el periodismo combativo en su Tierra y fuera de ella. Todo ello sería objeto de un estudio aparte. Secundino, en su azarosa vida en pos de sus ideales emancipadores, se jugó su bienestar y prosperidad. De hecho, en los últimos años de su vida, fue detenido y conducido por la guardia civil caminando desde Arafo hasta Santa Cruz. Seguidamente fue recluido, como un vulgar delincuente, en la cárcel modelo de la capital de España. Permaneció casi un año sin auto de procesamiento, razones de la detención, ni ser sometido a juicio. Gracias a la intervención de otro ejemplar canario de corazón solidario, Nicolás Estévanez, logró que lo liberaran. Consecuencia de la prisión se le agravó una enfermedad pulmonar, murió el 4 de mayo de 1912. Posiblemente por contagio, también perdieron la vida sus hijos Darwin y Lila.

Él le quita relevancia a su sacrificio: "Qué importan los sacrificios si algún día llega a alumbrar nuestra Patria el Sol de la libertad". Seguimos en ello, si queremos ser solidarios con todos los seres humanos debemos partir de ser libres. Ahora que estamos en vísperas de elecciones, algunos deberían tener presente, su ejemplo de generosidad solidaria; en vez de estar medrando a costa del pueblo, o perdiendo su credibilidad y dignidad en una lucha ambiciosamente sucia por el poder.

José del Pino ahora sigue rumiando sus pensamientos, al ritmo de la bendita lluvia que fertiliza las medianías. Se siente alegre, porque ejemplos como el de Secundino Delgado visten su corazón con un hermoso cielo azul.