COLONIAL-DEMOCRACIA O SICARIOS DE LA SUMISIÓN

Jaime Morera

Según la Convención de Ginebra realizada en 1949, (Convención IV, Articulo 49): "El poder ocupante no debe deportar a la población nativa, o transferir a su propia población civil, dentro del territorio que ocupa", como con extremo descaro está haciendo impunentemente España en Canarias. Cosa que, al contrario, se vio obligada a cumplir a rajatabla en sus entonces también "provincias" africanas de Río de Oro (Hoy Sahara Occidental), Sidi Ifni y, sobre todo, en Río Muni o Guinea Ecuatorial, donde para ir únicamente de visita se necesitaba un permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores, que sólo era concedido a funcionarios civiles del Estado. Y todo por temor a antagonizar a las velicosas potencias firmantes de dicho acuerdo: EE.UU, Gran Bretaña y la Unión Soviética.

Lo que los sucesivos gobiernos españoles han hecho, y continúan haciendo, en Canarias, además de ilegal, de acuerdo con las más elementales leyes internacionales de justicia y de decencia, es un vil atropello y una mezquina crueldad, perpetrada contra un pueblo indefenso; maniatado económica y militarmente y forzado a la más abominable sumisión, que hace que, para la supervivencia, tenga que autonegar su propia identidad de Canario y, por ende, a poseer la tierra archipielágica que pisa y lo vio nacer y, sobre todo, como pueblo soberano a decidir su propio destino, sin tener que sufrir la opresiva tiranía colonial, ni tampoco su humillante patrocinio.

Por eso resulta inaudito, y en extremo repugnante, la pretensión de ciertos personajillos en estas ínsulas; tediosos enanos ellos que, para hacerse notar útiles a la ocupación colonialista, a la que sin escrúpulo alguno sirven y de la que económicamente medran, ciegamente arremeten contra el independentismo canario con su "basioleta" y posoñosa chácara, señalando simplonamente que somos pocos y estamos fragmentados, y que en las elecciones carecemos de apoyo significativo alguno e, hipócritamente, camuflando su abyecta cobardía bajo un falso manto de altruistas aspiraciones, sin coherencia política alguna y filosóficamente fútiles.

¿A quién pretenden engañar con tan torpes y mediocres apreciaciones?. En un régimen ultracolonialista, como el que en la actualidad nos tiraniza, que férreamente impone un sistema educativo al que, ya desde la misma infancia, enseña a autonegarnos como entes diferentes fuera de ellos, y que totalmente controla los medios de información y difusión, valiéndose de tales sujetos, como sicarios de la desinformación y como despreciables agentes de la desmoralización de nuestro pueblo, el cual, dicho sea a propósito, carente de medios económicos alguno para financiar lo costosísimo que una labor de campaña para unas elecciones supone.

Ya hace que luzca una verdadera proeza, el mero hecho que los independentistas seamos notados. Puesto que tal organismo colonial-democrático está planeado y diseñado con el único fin y propósito de excluir, de una manera efectiva, y de hacer desaparecer a todo lo que suponga un peligro y no se doblegue al yugo colonial que nos rige, como siempre han venido practicando desde el mismo inicio de la Conquista.

Un servidor reivindica y ambiciona para nuestra Nación Canaria lo mejor, que es, sencillamente, ni un ápice menos que el mismo estatus de Soberanía que la misma España disfruta, para estar en condiciones de desarrollar una economía al entero servicio de Canarias donde jamás, por necesidad, ningún compatriota se vea obligado a emigrar, mientras otros vienen en masa a ocupar nuestra tierra, y así poder regenerar nuestro surperurbanizado y superpoblado Archipiélago; degradado y afeado por más de cinco siglos de intensa explotación y saqueo, infligido por un país con el más tenebroso historial colonial conocido.

Y una vez, con la inmensa ventaja que la libertad de la independencia otorga, en poco tiempo alcanzar un alto grado de prosperidad y bienestar para nuestro pueblo, en la misma línea que otros estados isleños disfrutan: Malta, en Europa, o Singapur, en Asia, entre otros ejemplos. Y, sobre todo, para devolver al canario lo que es muy suyo !CANARIAS!

Ser un país pequeño, junto a nuestra bendita lejanía, muy al contrario a lo que las plañideras de la sumisión gimen, ya en este siglo XXI, es el mejor recurso natural que posen nuestras Islas!

No es nada a extrañar, que tales "apóstoles" de la sumisión alardeen de antinacionalismo y antiindependentismo, puesto que para sentirse patriotas primero tendrían que aborrecerse a sí mismos.

Tedote, 21 febrero 2001