Resistencia pasiva

La verdad, siempre la verdad

Elio Rodríguez-Figueroa

El colonialismo español y la implacable guerra psicológica a la que estamos sometidos en todos los frentes, desde hace cinco siglos, y cuyo objetivo es mantenernos bajo su férula, se torna cada vez más agresiva en todas las variantes que limitan a nuestra sociedad, a nuestro pueblo, persuadiendo a nuestra opinión pública canaria y, por ende, a la española, europea y mundial, que la ocupación de nuestro territorio es legal y no viola ni nuestros derechos ni los derechos aceptados por las naciones como universales, al tiempo que crea el clima necesario para justificar y destruir nuestras raíces. Para ello han creado los "objetivos necesarios":

Los peligros para Canarias serán a destacar la creación, por parte de Marruecos, de un mapa cuyas víctimas territoriales serán nuestras Islas, y donde se insiste en el ya manido tema de que los enemigos, los malos, son "los moros" que quieren someternos, y los buenos los españoles que nos van a defender con su Ejército, etc., y que éste no es para mantener su dominio colonial. Todo lo cual nada tiene de verdad; ¡es mentira, y de las más cínicas.

Desplazamiento poblacional e invasión: cada día se acrecenta más el número de españoles que reinvaden nuestro territorio y que roban el pan y su trabajo a los nuestros, y que, con su ya clásica prepotencia, pretenden imponernos hábitos y costumbres poco deseables; con ellos nos viene la droga, la instalación de laboratorios para fabricar cocaina, etc.

Añadamos a esto la discriminación constante en el sector vital para nosotros de la Enseñanza, donde los colaboracionistas y su Consejería de Educación menosprecian a nuestro profesorado dando todas las ventajas a los españoles, como es el caso de que hablar valenciano es un mérito, pues el nuestro chapurrea castellano y sólo habla canario y, como irónicamente se dice, canario de las Meleguinas.

En el sector trabajo, ahí ya es el desborde. En el sector sindical se ha creado el mito (a veces justificado) de que los sindicatos foráneos UGT y CCOO son los que mejor defienden los intereses de nuestra desideologizada, mayoritariamente, clase trabajadora; su estructura es española, nuestra idiosincrasia, como nuestra ideología, son irrespetadas, por no decir despreciadas. La verdad es que ambas son demagógicas e instrumentos del sistema en la guerra psicológica para destruirnos.

También hay la llamada tropicalización de nuestra población, su campaña tiende, lo han hecho siempre, a declararnos vagos "aplatanados" y menos que mediocres e incultos. Sabemos, y ellos también, que fuera del ámbito colonial siempre hemos demostrado ser creadores de riquezas; brillantes y intelectualmente muy superiores a la media española, si viene al caso de hacer estados comparativos.

La guerra psicológica, la economía financiera y otros frentes, buscan destruir nuestras raíces, y a ello colaboran sectores de nuestro pueblo que quieren hacernos creer en la "democracia participativa" y en otros cuentos de hadas.

Sólo nos queda, al menos por ahora, el declarar la Resistencia pasiva. Todo trato con ellos debe reducirse a mínimos; ni los buenos días, ningún clima de cordialidad, ¡a ellos ni agua!. O nos respetan o los marginamos en todos lados. Que paguen, a ser posible, más y reciban menos; no seamos hospitalarios, que asuman que no los queremos aquí. A los mezclados y con familia canaria hay que tolerarlos por sus hijos o cónyuges, pero desanimar las uniones; nosotros a lo nuestro, esto es, ¡que se vayan! Debemos crear el vacío hasta que comprendan que deben reparar, por las buenas, sus bárbaras injusticias y sus ilegalidades, y que nuestros políticos colaboracionistas queden fuera de todo respeto por parte de la población.

¡Resistencia pasiva!, que no obliguen a que las "competencias" sean obtenidas por la violencia. Canarios sí, desdeluego, pero no aplatanados mentecatos.