DESDE AJODAR
SIETE ISLAS, UN PUEBLO
José Almeida
Hace unos días escuché –en una tertulia de alguna radio nacional de España, da igual cuál de ellas, considero que todas son impresentables, desquiciantes, insultantes tal la de Carlos Herrera, la de Iñaki Gabilondo o la de la insufrible Nieves Herrero, por nombrar algunas de las más seguidas a nivel estatal- algo así como que en Canarias, una de las pocas cosas que tenían en común todas las islas entre sí era la exquisitez de su cocina. El contertulio, no sé si canario o qué, hizo bastante hincapié en lo de "una de las pocas cosas", sin entrar en más detalles y luego pasaron a otro tema.
En un primer momento mi reacción fue la de la rabia no contenida por la ligereza con la que se hablaba de Canarias en los foros madrileños para millones de personas que escuchan sin remedio y sin contrastar. Sin embargo, al poco tiempo ese sentimiento fue cambiando hacia otro más intensamente doloroso, inquietante, al pensar yo que esas palabras en el fondo pudieran ser la única realidad viva de Canarias…
Y las preguntas que martilleaban exigiendo una respuesta clara y contundente no se hicieron esperar: ¿qué había de cierto en eso de que una de las pocas cosas que tenían en común todas las islas era la exquisitez de su gastronomía? ¿No será ésta una estratagema más para desautorizarnos como pueblo diferenciado –el formado por los canarios de las siete islas- y donde aquello de "divide y vencerás" se hace vilmente patente? ¿Los habitantes de Lanzarote y los de la Gomera, por poner un ejemplo, no se sienten antes que nada canarios y por lo tanto son conscientes de su común destino?.
Y así, como no se hicieron esperar las preguntas, las respuestas tampoco. En primer lugar, para tener un conocimiento lo más profundo y objetivo sobre la realidad social, política, cultural y económica de las siete islas de modo que nos permita clarificar su identidad actual, tendremos que retroceder un poco en el tiempo. Y así hice.
Teniendo presente que la mayoría de los historiadores coincide en el origen africano de los primeros habitantes de las islas –pero que debido a la fragmentación del territorio y al poco contacto posterior a su asentamiento cada isla desarrolló unos rasgos determinados- podemos concluir que ese común origen será uno de los lazos de unión entre todas las islas.
Será a partir del siglo XV y como consecuencia de la conquista y la posterior colonización cuando empieza un contacto más intenso entre las distintas islas. La brutal imposición por la fuerza de las armas quiso aniquilar cualquier vestigio de la cultura aborigen, aunque la resistencia que ésta ofreció hizo posible que ciertos rasgos autóctonos no desaparecieran del todo, el alimento básico conocido con el nombre de "gofio" aún pervive como complemento alimenticio en la dieta de los canarios. La cerámica, evolución de la ancestral que se realizaba en las islas también está presente en la mayoría de las islas. La lucha canaria o el juego del palo son manifestaciones que siguen presentes en la mayoría de ellas.
Los habitantes del Archipiélago Canario irán viviendo acorde a los dictados que impone la metrópoli, reproduciendo en la colonia las mismas formas de dominación que se dan en aquella: una minoría privilegiada controla todos los resortes del poder político, económico, social y cultural en cada una de las islas existiendo un trasiego de personas de unas islas a otras.
Si hemos ya apuntado que el primer nexo de unión entre todos los habitantes de Canarias podía ser su común origen y su posterior mestizaje, el segundo elemento lo constituye su geografía, que les confiere a sus habitantes una forma especial de ser, donde el mar, el espacio, el clima y la orografía han contribuido a marcar un determinado carácter, donde la luz y el paisaje concreto define una peculiar sensibilidad y un carácter entrañable, por lo general.
El aspecto histórico, tercer elemento de unión, se convierte en seña de identidad diferenciada tras el renacimiento cultural comenzado en 1976, como señala el escritor y doctor en historia Domingo Garí-Hayek, "el pueblo a partir de ese momento, de una manera generalizada, es demandante de conocimiento histórico, pero del que hace referencia a sus antepasados, del que en síntesis lo identifica con una realidad pasada y presente de la que habría estado ausente hasta el momento".
El cuarto elemento, el factor económico, es otro de los nexos de unión entre las distintas islas, al tiempo que ayuda a configurar unas características propias a la nación canaria. Desde esta perspectiva se ha intentado conceptualizar el problema económico canario, y así se han utilizado formulaciones tales como "colonia", "hecho diferencial canario", "sistema periférico", etc. estableciendo el papel del sistema productivo canario y mostrando que las decisiones adoptadas por Madrid para la defensa de sus intereses, pocas veces coinciden con los intereses propios del Archipiélago.
El aspecto cultural es otro punto común entre todas las islas y un elemento que aporta rasgos nacionales a esta comunidad. Desde el terreno de la literatura –un tema apasionante que desde siempre nos ha unido en un mismo aliento creativo y universal- al del folclore, el habla o la artesanía, los canarios forman un todo más o menos homogéneo.
Por último y como apunta Domingo Garí-Hayek "el terreno de la psicología ha generado una predisposición del canario a asumir refinadamente las injusticias históricas perpetradas contra él, por un régimen que ha cercenado la posibilidad creativa en libertad "desde el terreno de la educación –dice Garí-Hayek-, sistemáticamente negada durante siglos, a la resiente imposición –escasamente treinta años- de un sistema educativo elaborado y dirigido desde Madrid que se ha encargado de ocultar las verdaderas características de la nación canaria".
Sobre esta delicada cuestión –la educación de un pueblo es la base de todo progreso dignificante y si ésta se niega u oculta causa grave perjuicio a esa comunidad-, el escritor Carvallo Contada afirma que "al isleño se le instruye en la flora, la geopolítica, la literatura o la economía de la nación a la que se integra, pero poco o nada conoce de su flora peculiar, de su economía específica, de sus escritores, o de su problemática geopolítica, aunque sea cierto que su tierra ofrece al respecto mil realidades y matices altamente singulares".
Como hemos podido comprobar –y en contra de lo que manifestaba aquel ignorante tertuliano- hay muchos nexos o punto de unión entre las distintas islas, aparte de la reconocida exquisitez de su gastronomía. Por otro lado, estos aspectos históricos, geográficos, económicos, culturales y psicológicos le confieren al archipiélago unas características propias, específicas de una nación, la nación canaria.