José R. Moreno
Como estamos viendo en los últimos tiempos, no salimos de masacres en la que los pobres se llevan siempre la "palma". En la localidad de Bojayá, un pueblecito de Colombia, los paramilitares que dirige el Alcaide de George Bush para la zona, Andrés Pastrana, dieron lugar a que ocurriera una verdadera desgracia. Al ser ocupada dicha localidad por esta pandilla de criminales, los pobladores se refugiaron en la iglesia anta el acoso de los paramilitares.
Las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia acudieron a Bojayá para expulsar del área a los paramilitares y estos se arroparon cobardemente con la población civil refugiada en el interior de la iglesia, atrayendo sobre la población civil el fuego guerrillero.
Los paramilitares son sobradamente conocidos por cualquier persona medianamente informada, por las innumerables masacres que han cometido con el visto bueno de la guardia pretoriana de Pastrana. El pseudo presidente de Colombia busca, con estas masacres amañadas, provocar una Intervención Yanqui en América-latina y conseguir por la fuerza de las armas lo que no puede conseguir con la razón.
Ante semejantes actitudes macabras, como yo me crié en el campo, he decidido situarme por unos momentos en la piel de los campesinos colombianos; y voy a decir lo siguiente: si yo fuera colombiano ya me hubiesen asesinado más de 200 veces. Los imperialistas yanquis y sus lacayos se tienen creído que asesinando, masacrando a tres o cuatro millones de Latino-americanos van a poder usurparse todo el continente.
Pero del modo que van las cosas, hasta los hijos de la clase media se van a sublevar en contra de sus padres, por que estos ya han perdido todo el sentido de la dignidad nacional. Se han convertido en fieras dispuestos a matar y a degollar como perros rabiosos.
Pero siempre hay gente que no está dispuesta a dejarse doblegar, y eso es lo que te da vida a ti, estimulándote a defender tu dignidad.
Ahí tenemos el heroico ejército de Espartaco, las F.A.R.C., combatiendo a la guardia pretoriana de Andrés Pastrana y sus paramilitares; los que asesinaron a monseñor Isaías Duarte Cansino.
Antonino se leyó a Carlos Marx y le dijo a Espartaco; aquí la solución no está en contratar a los piratas silicios para salir corriendo por encima de la marea pa llá en busca de una falsa ilusión; la alternativa está en combatir al imperialismo y a sus lacayos hasta que salten por los aires hechos pedazos. Y, como decía Salvador Allende, más temprano que tarde.
Y es que estamos hablando de más de 200 M. de habitantes que están en el umbral de la extrema pobreza, y lo más grave es que viven en países ricos. Y ahí se está llevando a cabo una lucha a vida o muerte, en la que los pobres saben que si mueren solo pierden el sufrimiento.
La pobreza ni es un castigo natural, ni una consecuencia inevitable; por el contrario, es el producto de las desigualdades sociales y del saqueo al que han sido sometidos los países del tercer mundo durante siglos, y de la política de rapiña practicada por las Multinacionales y el F.M.I. en las últimas décadas.
2-05-02